‘La mona’ difícil de convencer

La congresista asegura que el Gobierno no le ha ofrecido prebendas a cambio de su apoyo al referendo. “No quiero pasar de rebelde, sino que quiero que me respeten, además yo he creído en la democracia”.Redacción Política

El pasado jueves, cuando Liliana Rendón regresó a su casa en Medellín, después de atender delegaciones políticas antioqueñas, encontró en su celular varias llamadas del ex ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias. Según la representante a la Cámara, le contaron que ‘Uribito’ la estuvo buscando para decirle que estaba apenado con ella porque “trataron de desviar el sentido de la charla que sostuvimos en la sesión del referendo reeleccionista. Y que cuando él decía HP en ningún momento se refería a mí”, agregó Rendón.

Liliana Rendón escasamente conocida en el país, hasta ese día, fue protagonista de las noticias por una delicada conversación captada por El Espectador en el Blackberry de Andrés Felipe Arias. En una de las charlas el secretario general de la Presidencia de la República, Bernardo Moreno, le decía a ‘Uribito’: “Ahí estás feliz. Sácale el voto... Me va a tocar caer en estrategias bajas por Uribe”. En un segundo diálogo la ex viceministra del Interior, María Isabel Nieto, dice: “Poniendo los cachos con ‘la mona’?”. Y Arias le responde: “Me va a tocar. HP. No la convence nadie!”.

La versión de la congresista es que ‘Uribito’ le pidió cambiar la radical decisión de no apoyar la segunda reelección del presidente Álvaro Uribe diciéndole que pensara como antioqueña y que su futuro político se podía ver afectado con una “mala” decisión.

Y aunque la bancada femenina del Congreso se rasgó las vestiduras al enterarse de los términos de la conversación, ‘la mona’ a pesar de tener un carácter fuerte prefirió “no ponerle mucha música al asunto”, como ella misma dice, y al parecer su esposo tampoco. Resulta que la atractiva paisa de 40 años, a la que más de un colega piropea de vez en cuando, está “felizmente casada” hace 18 años con Jairo Moreno, un ingeniero alejado de la política, con quien tuvo dos niñas: María José y Salomé.

“A mi esposo le han tocado cosas muy difíciles como estas, pero es un hombre muy definido, con mucha claridad y fortaleza. Me conoce desde que tenía 5 años, entonces más que esposo o amante es mi amigo. Estamos en las buenas y en las malas. Tengo que darle gracias a Dios por los aciertos en mi vida: mi matrimonio y escoger mi carrera política”.

Ver el liderazgo de su papá en su pueblo natal Ituango (Antioquia) y el trabajo social de su madre fueron los ejemplos que despertaron en Liliana Rendón un gusto especial por la política. Pero sólo después de terminar sus estudios de psicología en la Universidad San Buenaventura fue que la antioqueña empezó a intensificar su trabajo comunitario, gracias al cual resultó elegida como la Mujer del Año en Antioquia en 1999.

Cuenta Rendón que un amigo le había propuesto ser candidata al Concejo de Medellín y para sorpresa de todo el mundo resultó elegida, no una sino dos veces, porque repitió Concejo con la tercera votación más alta de Antioquia. Ese amigo, que la representante considera su padrino político, fue el dirigente de los Derechos Humanos en Antioquia, Jesús María Ovalle Jaramillo, asesinado en 1998. “Él me animó mucho, me decía: tienes que seguir la carrera política”.

Siendo concejal, con el respaldo de Alas Equipo Colombia, la dirigente política conoció al actual gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, quien desde entonces ha sido su jefe político. Más tarde Rendón renunció al Concejo para aspirar a la Cámara de Representantes pese a los temores que algunos colegas trataron de infundirle al explicarle que para el Concejo necesitaba ocho mil votos, mientras que para la Cámara era obligatorio captar más de 20 mil. “Dije, no importa, voy a intentarlo. Logré 26 mil votos para la Cámara y me nombraron presidenta de la Comisión Séptima, una comisión social”.

La legisladora es defensora de las ideas conservadoras. Por eso rechaza el aborto en cualquier circunstancia, así como la adopción de niños a parejas del mismo sexo. Se siente independiente y cuando toma una decisión no hay quién la haga cambiar de parecer. “En la casa me enseñaron que lo más importante que tiene un ser humano es la palabra y esa es la garantía de todo”.

Precisamente ese ha sido uno de los aspectos que la han distanciado del ministro del Interior y de Justicia, Fabio Valencia. Rendón reconoce que hubo un choque cuando el ministro no sostuvo el pacto según el cual la presidencia del Senado le correspondía a Antioquia, es decir, a Gabriel Zapata. “Me pareció grotesco que de un momento a otro cambiaron las reglas de juego”.

Hoy la relación entre el ministro y la congresista escasamente pasa del saludo y por eso no ha podido ser él quien le pida que apoye la segunda reelección. Y aclara que nunca le han ofrecido nada y que su hoja de vida es intachable. “Creo que ellos no esperaban mi inmodificable decisión, a pesar de que he pisado la alfombra roja de Palacio sólo dos o tres veces… Y no quiero pasar de rebelde, sino que quiero que me respeten y yo he creído en la democracia y creo que el paso a un tercer período sería una dictadura”.

La representante dice que admira profundamente al presidente Uribe, que votó por él la primera y la segunda vez con absoluto convencimiento. Pero ahora que cree ya le devolvió la confianza al país es bueno que llegue otra persona. “La viabilidad de un país no puede depender de que Uribe esté o no”.

La defensa de ‘Uribito’ y su Blackberry

El precandidato presidencial, Andrés Felipe Arias, se defendió del mensaje comprometedor ante los medios diciendo que “lo hicimos con toda la buena fe con todos los que estábamos ahí mamando gallo”.

El ex ministro recalcó que todo fue cuestión de un momento de jocosidad en medio de tanta tensión y calificó la cadena de mensajes como “una broma”.

Lo cierto es que la congresista Liliana Rendón, protagonista de la conversación, no quiso cambiar su voto en contra de la iniciativa. “Ya me va a tocar caer muy bajo en medio del chiste y la chanza; y afortunadamente es un chiste y quedó resuelto; y prueba de ello es que la representante es de una verticalidad tan grande que no nos va a acompañar”, respondió Arias resignado ante la negativa de la parlamentaria.