Otra tormenta para el DAS

El organismo habría seguido ‘chuzando’ a la Corte Suprema y también a congresistas.

“El DAS se convirtió en una máquina de delincuencia al servicio de la Casa de Nariño”, señaló ayer desde Cúcuta el jefe del Partido Liberal, César Gaviria Trujillo. “Como funcionario del gobierno del presidente Uribe y a nombre de los 6.500 funcionarios del DAS (...) rechazamos de manera categórica estas afirmaciones por ligeras”, respondió en Bogotá Felipe Muñoz. El origen del enfrentamiento a distancia entre el ex presidente liberal y el director del DAS no podía tener otro fundamento que la polémica generada por la revista Semana y su artículo “Increíble... siguen ‘chuzando’”.

Por el asunto de las interceptaciones y seguimientos ilegales, 10 ex altos funcionarios del organismo están encarcelados mientras la Fiscalía decide si los llama a juicio, 20 más siguen vinculados al expediente y cuatro ex directores también están bajo la lupa de los organismos de investigación. Sin embargo, la publicación dejó entender que en el DAS le hicieron ‘conejo’ a la Fiscalía, se escondieron equipos que ahora fueron utilizados para espiar a los congresistas que votarán el referendo —y a la Corte Suprema, una vez más— y, más grave aún, que funcionarios de la Fiscalía y la Procuraduría que investigan actualmente al DAS han sido víctimas de las ‘chuzadas’.

El director del DAS, Felipe Muñoz, convocó el domingo rueda de prensa urgente para capear la tormenta. Le solicitó a la Fiscalía que requiera de Semana las pruebas inéditas que el medio aseguró tener, advirtió que los equipos de interceptación están sellados en una sala triclave en el piso décimo de la sede central del organismo desde febrero e indicó que sus subalternos también merecen la presunción de inocencia. Muñoz reiteró su disposición a cooperar con el proceso y, aunque dijo creer a ojo cerrado que tales actos ilícitos no se cometieron en el DAS, estas revelaciones, inevitablemente, pusieron de nuevo en tela de juicio y con argumentos similares a los de febrero pasado a la policía secreta de la Presidencia.