‘No extradición a cambio de la tierra y el poder local’

Gustavo Petro, precandidato del Polo Democrático, y su propuesta de desnarcotización del país.

Gustavo Petro está decidido a dar la pelea contra lo que él llama las “maquinarias”, para ganarle el pulso por la candidatura presidencial del Polo Democrático a Carlos Gaviria. Para eso tiene propuestas que algunos podrían considerar escandalosas, sobre todo viniendo de un militante de la izquierda democrática colombiana: hacer una “transacción judicial” con el narcotráfico que permita a su vez una “reconfiguración democrática” en el país, con la promesa de no extradición. Como siempre, Petro habla duro, pero esta vez no sólo lo hace contra el gobierno Uribe sino también contra su propio partido y contra el presidente venezolano Hugo Chávez, su otrora aliado.

¿Cómo va la pelea contra las maquinarias de su partido?

Estoy confiado en que la ciudadanía le gana a las maquinarias.

¿Pero ha habido o no garantías en este proceso?

Todos los puntos que se firmaron para mi entrada en la consulta fueron incumplidos por Jaime Dussán y Carlos Gaviria. Dussán, quien nunca tuvo mi voto favorable porque el pacto era que el presidente del Polo fuera por consenso, públicamente adhirió a la campaña de Gaviria, cuando su misión era darle neutralidad al proceso. Además, hay un hermano del alcalde (Iván Moreno) que decide apoyar también a Gaviria, llevándose la burocracia estatal cuando habíamos definido la neutralidad de la administración distrital.

¿Dice usted que la administración de Samuel Moreno está al servicio de la campaña de Carlos Gaviria?

No, pero ya ha habido indicios graves y no queremos que se generalice.

Siendo así ¿por qué decidió quedarse y no irse con ‘Lucho’ Garzón?

Porque las batallas hay que darlas.

Si pierde la consulta ¿va a cargarle la maleta a Gaviria?

Esa es la regla de oro de la consulta, pero estoy convencido de que vamos a ganar.

Y de no ser así ¿volvería al Senado?

Si no gano, de pronto me dedico al periodismo.

¿Cómo le fue con el transfuguismo?

Para mí fue algo marginal. El único objetivo del transfuguismo era la reconfiguración del uribismo hacia un partido único que reciclara todos los partidos paramilitares que había en el Congreso.

¿Por qué cree que Carlos Gaviria no se le mide a los debates?

Es una incoherencia porque eso se lo criticó él a Uribe en 2006 y el debate es la esencia de la democracia.

¿Cuál es básicamente la diferencia entre usted y Gaviria?

Lo que la ciudadanía escogerá el domingo, más que una personalidad específica entre Gaviria o Petro, es una táctica diferente. Gaviria propone un Polo solitario y sectorizado cuando se está configurando una dictadura en Colombia. Yo propongo un gran frente democrático alrededor de la defensa de la Constitución de 1991, con una candidatura común que tendría que escogerse en una consulta interpartidista en las elecciones parlamentarias de marzo, la cual, en mi opinión, es lo único que puede detener esa dictadura.

¿Un acuerdo democrático con quién o quiénes?

Con todos los que defiendan la Constitución de 1991.

¿Con Germán Vargas Lleras, por ejemplo?

Si se le mide a defender la Constitución, bienvenido.

Hay quienes dicen que el presidente Uribe no se va a lanzar y está es cañando…

Nunca he visto a Uribe cañar.

Es que es muy difícil que los tiempos le alcancen al referendo...

La fuerza que respalda la presidente Uribe, temerosa de la verdad, de la reparación a las víctimas y de lo que eso significaba en cuanto a ceder la tierra y el poder, han decidió una dictadura. Y van a hacer todo lo posible por implantarla.

¿Qué suerte cree que tendrá el referendo en la Corte?

Ese tema se lo dejo a los que quieran hacer papel de mago. Yo prefiero moverme en los dos escenarios: o la hecatombe de los poderes mafiosos y entonces gobernamos el 7 de agosto de 2010 o la configuración de una dictadura en Colombia.

Los re-reeleccionistas dicen que lo que está en juego es la seguridad democrática y que ustedes lo que quieren es volver a caguanizar el país…

Esa es una excusa muy parecida a la de los romanos, que fueron los que se inventaron la palabra ‘dictadura’. Ellos pensaban que el dictador los salvaba de los bárbaros y descubrieron, en una gran lección de la historia de la humanidad, que el dictador era el bárbaro. Creo que Colombia merece la oportunidad de transformación democrática, que lo puede sacar a Colombia progresivamente de sus problemas fundamentales, que son cuatro: la pobreza, la desigualdad social, la violencia y el narcotráfico. Esa transformación democrática implica cuatro condiciones: entregarle a cada colombiano un lugar, un saber y un crédito, es decir democratizar la tierra, el lugar urbano, el saber y el crédito y ello no es posible si el Estado y la tierra no salen de las mafias y se traspasan a los ciudadanos.

En los últimos días se le han escuchado declaraciones fuertes contra las Farc…

No sólo en los últimos días. Para mí, las Farc cometen crímenes de guerra en Colombia y como tales deben ser juzgadas. La única manera de iniciar un proceso de reconciliación real entre la sociedad colombiana y la guerrilla es a partir de que liberen unilateralmente y sin condiciones a todos los secuestrados.

Otro argumento que esgrimen los re-reeleccionistas es la amenaza chavista…

Muchas potencia extranjeras se están expandiendo en Colombia y el país debe recuperar el principio de soberanía, lo cual implica que las decisiones no se tomen ni en Caracas, ni en Quito, ni en Washington. Sólo así podremos reconstruir el liderazgo y la agenda propia dentro del contexto latinoamericano.

Si usted fuera Presidente ¿cuál sería su postura frente a Chávez?

Creo que la izquierda colombiana debe decirle a Chávez que cualquier insulto al Presidente de Colombia es un insulto a la sociedad colombiana.


 

Mucho se habla de la incidencia chavista en el Polo ¿eso existe?

El Polo tiene una tradición de izquierdas positivas y negativas de más de 70 años. El que mire ese tipo de influencia no está sino tratando de construir un bárbaro para entrar un dictador.

¿Cuál es su posición frente al  acuerdo con Estados Unidos para la utilización de bases militares colombianas?

Es un golpe contra la dignidad del país, sustentada sobre una política antinarcóticos hipócrita e inocua. Yo propongo una política de desnarcotización de Colombia de una manera diferente: las bases militares se sustentan sobre la tesis de que el poder de la mafia es la hoja de coca. Y sobre esa hoja de coca llueven venenos, militares que cuidan a quienes arrojan esos venenos y tropas extranjeras que cuidan a los militares que cuidan a quienes arrojan los venenos. Pero resulta que la hoja de coca no es la mata que mata y el poder del narcotráfico es que tiene poder político, al cual accedió gracias a que se quedó con la tierra. Por tanto, una verdadera política antinarcóticos que debilite ese narcotráfico debe pasar por quitarle el poder político.

 ¿Y cómo quitárselo?

Yo propongo una transacción judicial: narcotraficante que deje de serlo y entregue la tierra y el poder local para permitir una reconfiguración democrática, no será extraditado en mi gobierno y podrá contar con garantías jurídicas. Por ese camino el narcotráfico se debilita y podremos construir una seria, eficaz y muy nacional política de desnarcotización. 

Más de uno va a recordar el episodio de la Asamblea Constituyente y el soborno de Pablo Escobar para tumbar la extradición…

La Constitución de 1991 es una de las obras constitucionales más modernas y democráticas del mundo, que debería de enorgullecer a todos los colombianos. Comparada con la Constitución europea, que ha fracasado, tiene muchos más avances democráticos. El problema es que no se aplica. Ahora, yo no he dicho que voy a acabar el tratado de extradición. La ley le permite al Presidente de la República la facultad discrecional para extraditar o no por motivos de interés general. Por eso Uribe extraditó rápido a Simón Trinidad y se demoró en extraditar a Mancuso. Yo la usaría pero en función del interés general: narcotraficante que deje de serlo, entregue la tierra y el poder local, y repare a las víctimas, recibirá de mi gobierno la garantía de no ser extraditado y recibiría beneficios jurídicos. Es una política antinarcóticos diferente y muchísimo más efectiva que la de las bases militares extranjeras y venenos.

¿En su criterio, el objetivo de Uribe es acabar con la Constitución del 91?

Sin duda, solo necesita meter la figura de otra reelección y la deroga porque allí lo que ocurriría sería una sustitución real de la Constitución de Estado Social de Derecho por una dictadura constitucional.

¿Para usted qué es el Estado de opinión?

Una forma de disfrazar la dictadura.

Usted dice que el narcotráfico sigue metido en el poder político local ¿y en lo nacional?

Claro, en la medida en que fueron acumulando poderes políticos locales, fueron penetrando los poderes nacionales. Hoy el sueño de Pablo Escobar, que era tener un Estado, está a punto de ser conseguido por las mafias.

¿Qué opina del regreso de los casos de la parapolítica a la Corte Suprema?

Eso fue lo que yo en algún debate pedí como doctrina jurídica a la Corte Suprema. Nunca entendía porque los presidentes, a pesar de dejar de ser presidentes, seguían siendo juzgados por la Comisión de Acusaciones de la Cámara, y entonces los congresistas, a pesar de dejar de ser congresistas, si cambiaban de instancia judicial para sus juzgamientos.

¿Y qué piensa del proyecto del Partido de la U de crear un tribunal especial para juzgar congresistas?

Parte de la configuración de la dictadura es acabar con la Corte Suprema de Justicia. Más aún cuando esa idea viene de un partido que tiene la mayor parte de sus congresistas presos por parapolítica. Ese proyecto es una verdadera complicidad con el narcotráfico y más aún cuando quien avala eso es Luis Carlos Restrepo, el autor de un gran fracaso histórico en la sociedad colombiana: la negociación con los paramilitares.

¿Cómo superar el aislamiento en el que ha quedad Colombia frente a Unasur?

Tenemos una carrera armamentista cuyo único perdedor va a ser América Latina. Tres alianzas diferentes: Brasil y Francia; Venezuela y Rusia y Colombia y Estados Unidos. Esas potencias extranjeras están interesadas en América Latina por la riqueza del siglo XXI, que es el agua, el oxígeno y la biodiversidad del Amazonas. Y con ella se van a quedar si seguimos en esta patria boba. Por tanto, una política madura y eficaz es la de detener la carrera armamentista y eso implica un liderazgo desde Colombia, el cual puede lograrse si recupera su principio de soberanía en materia internacional. Colombia puede tener una agenda colombiana en el contexto americano, que pasa por ser líder en la reconstrucción del Pacto Andino, construir un diálogo multilateral con los Estados Unidos y lograr un pacto de desarme progresivo en la región.

¿Un liderazgo en cabeza de quién? ¿Del presidente Uribe?

Un liderazgo de Colombia.

¿Cómo está su seguridad?

Igual que siempre. Hemos tenido algunos intentos de sabotaje, no sabemos si de la extrema izquierda o la extrema derecha. Pero lo que más me ha preocupado no es tanto ese tipo de hechos sino el aumento de la agresividad de algunos núcleos uribistas dentro de la sociedad colombiana. Si eso sigue progresando, y Uribe tiene una enorme responsabilidad para impedirlo, el debate del referendo puede tener un contexto muy violento. Cada vez más, la polarización en la base más pobre de la sociedad está aumentando.

¿Qué significa parta el país una segunda reelección de Uribe?

Una dictadura, que se define como la concentración del poder público en una sola persona. Llámese como se llame, lo que está sucediendo en Colombia es la concentración del poder público en manos del Presidente.

¿Pero acaso no es el pueblo el que así lo quiere y la voz del pueblo es la voz de Dios?

Los romanos se inventaron la palabra y siempre dijeron que el dictador era elegido para salvar a Roma de los Bárbaros. Siempre el dictador contó con respaldo popular hasta que el pueblo se dio cuenta que la primera víctima del ese dictador no eran los bárbaros sino sus propios derechos y libertades.