'El Paisa', presunto asesino del Gobernador de Caquetá

Conozca el perfil de uno de los más importantes guerrilleros de las Farc y artífice de cruentos atentados..

Pocos lo conocen por su nombre de pila, Hernán Darío Velásquez, un sujeto de 43 años, piel blanca, contextura media, 1,75 de estatura, cabello liso y corto, y bigote. Son sus alias —Óscar Montero o El Paisa— los que infunden espanto, sus temerarias acciones terroristas las que obsesionan a las autoridades y su influencia en el secretariado de las Farc como comandante de la columna Teófilo Forero la que pretende acabar un equipo élite de la Policía que durante años ha seguido sus pasos y hoy le respira en la nuca.

Su primera acción violenta quedó documentada el 29 de diciembre de 2000 en una imagen que horrorizó al país: el asesinato del congresista Diego Turbay Cote, su señora madre y cinco personas más que fueron emboscadas en la vía que conduce de Puerto Rico a Florencia (Caquetá). La sucesión de su barbarie apenas empezaba. Siete meses después, el 27 de julio de 2001, sus hombres secuestraron a 15 personas del edificio Miraflores en Neiva, en un hecho inédito en la historia de violencia en Colombia: el primer plagio masivo en una ciudad capital.

En las postrimerías de los diálogos de paz con las Farc, el 20 de febrero de 2002, guerrilleros de la Teófilo Forero se tomaron un avión de Aires en el que viajaba el representante Jorge Eduardo Géchem, desviaron su ruta y lo hicieron aterrizar en una carretera de Hobo (Huila). El plagio del parlamentario puso fin a la zona de distensión. Dos meses después hombres de El Paisa atentaron contra el entonces candidato Álvaro Uribe en Barranquilla. El 7 de febrero de 2003 volaron el club El Nogal, en Bogotá, con un saldo de 36 muertos y casi 200 heridos. Y a la semana siguiente secuestraron a tres contratistas norteamericanos, cuyo avión cayó en la Boca del Lobo, en Caquetá.

Su largo prontuario criminal lo ubica como un sujeto sanguinario y soberbio. El 26 de febrero de 2006, guerrilleros de su columna asesinaron a nueve concejales de Rivera (Huila) y poco después secuestraron y ejecutaron a Liliana Gaviria, hermana del presidente César Gaviria. Semejante sábana de delitos lo convirtieron en blanco de las autoridades y, como si se tratara de una operación de alta cirugía, se diseñó un plan de infiltración, seguimiento y análisis que ha derivado golpes estratégicos. “En 2002 la Teófilo tenía 500 hombres, hoy apenas 250”, dijo a este diario un alto oficial.

Tras ocho años de persecución se sabe que arrastra una historia de violencia que se gestó en Medellín en la década de los 80, cuando ocasionalmente integraba una banda al servicio de Pablo Escobar. Pronto se enroló en las Farc y su ‘audacia militar’ hizo que el secretariado le encargara una misión de altísimo riesgo: comprar armas para la Coordinadora Guerrillera en Jamaica. La Fuerza Pública lo detectó y El Paisa fue capturado por el capitán Óscar Naranjo, actual director de la Policía. Su tiempo en la cárcel La Modelo, sin embargo, fue fugaz y en 1993 ya fungía como jefe de la columna Teófilo Forero.

Lo primero que hizo fue ordenar la infiltración de guerrilleros como porteros de clubes en ciudades, vendedores, tramitadores de papeles, empleados de bajo rango en el Ministerio de Defensa o empleadas del servicio. “La cosa era de tal tamaño, que llegaron a tener hombres en lugares neurálgicos del Estado que controlaban información muy sensible”, relató la fuente. La única forma de contrarrestar sus acciones era infiltrar también su séquito de confianza. En Huila y Caquetá hombres de la Policía montaron las mismas fachadas y se fue recopilando información clave de la Teófilo Forero.

“Nos llevó más de cuatro años poder entrar a la columna, pero ya lo hicimos. Estamos donde El Paisa menos se imagina”, contó uno de los oficiales de la Policía. El hombre que reemplazó en sevicia al Mono Jojoy tiene una rutina de dos horas diarias de ejercicio, es un ávido lector de la literatura nacional, vive pendiente de cada libro nuevo sobre el conflicto colombiano y no deja de comprar periódicos y revistas. “Mantiene bien informado”. El narcotráfico ha sido la gasolina para financiar sus ataques terroristas e infiltrar el Estado. Entre 2000 y 2001 su columna recibió sumas cercanas a US$ 26 millones.

Pero sus finanzas se han debilitado y la Policía ajusta sus pasos para forzar la caída del sanguinario guerrillero, que en los últimos años fungió como guardia personal del propio Tirofijo.  

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