Olga Santamaría de Fernández, el rostro de la lucha contra el cáncer

La directora de la Liga Colombiana contra el Cáncer será condecorada este jueves por la Cámara de Representantes.

¿Cuánto lleva luchando contra el cáncer?

Desde hace 38 años ingresé a la Liga Colombiana contra el Cáncer como voluntaria.

¿Le ha tocado ver morir a mucha gente?

Prefiero hablar de los que logramos salvar. Es mejor hablar en positivo, para que la gente entienda que el cáncer no es necesariamente sinónimo de muerte.

¿Colombia le ganó la batalla al cáncer?

Hemos ganado muchas batallas, pero la guerra aún la estamos librando. Hay mujeres que no se hacen la citología periódicamente y que jamás han visitado a un especialista de seno.

¿Ha tenido algún caso de cáncer en su familia?

Mi esposo murió de cáncer de pulmón hace siete años.

¿Es duro trabajar contra el cáncer y que la persona que uno ama se muera de esta enfermedad?

Cuando a él le detectaron el cáncer me iba a retirar de la Liga, pero no me dejó; me dijo: “El día que yo te falte, si tú no estás en la Liga, te vas a sentir terrible”.

¿Cómo fue ese paso del voluntariado a la presidencia?

No he dejado de ser voluntaria. Empecé donando mi tiempo los martes y me pareció tan lindo lo que hacían, que terminé metida de lleno. Dos años después ya era presidenta del voluntariado y hace 21 años soy presidenta.

Pero esa no es su única presidencia...

No, actualmente Colombia tiene la presidencia de Alicc (Asociación de Ligas Iberoamericanas contra el Cáncer).

Su secreto para el éxito.

No puedo hablar de mi éxito, sino del éxito del trabajo en equipo. Lo que ha logrado la Liga Colombiana ha sido gracias al esfuerzo de las seccionales.

Un proyecto.

La unidad de oncología que operará en los próximos meses en el edificio de la Liga Colombiana. Es una unidad de aplicación de medicamentos con un sentido muy humano.

¿Es fácil ser voluntaria?

Para mí sí, porque tuve el apoyo de mi esposo. Pero hay voluntarias que les tocaba escaparse a escondidas de sus casas.

Lo más difícil del voluntariado.

Cada vez es más difícil conseguir voluntarios.

¿Cómo se puede ayudar a la Liga?

Integrando el voluntariado o con donaciones. No se necesita venir todos los días, y si decide donar, los miércoles se puede hacer.


Un caso de voluntariado que le haya impactado.

Los de La Guajira, aprendiendo wayúu para hacer campañas preventivas con los indígenas, o a los de la Costa, convenciendo a los esposos machistas de la importancia de que sus mujeres se hicieran la citología.

La Liga cumple 50 años, ¿en qué ha cambiado?

Hoy tenemos un banco con medicinas para hacer tratamientos y convenios con las EPS. Asimismo, el apoyo de empresas que apadrinan nuestras campañas.

¿Qué tanta influencia tuvo en usted y en su lucha contra el cáncer, su hermano Armando Santamaría, uno de los líderes del desarrollo de la citotecnología en Colombia?

Mucho, el me enseñó a luchar por la vida, a luchar sin descanso porque las mujeres se hicieran la citología pues es una de las formas de detectar oportunamente el cáncer de de cérvix.

Estamos justamente  en una época de campañas; cómo fue la suya para llegar a estas presidencias.

Yo no hago campaña, lo que he logrado ha sido fruto de mi trabajo, sumado también al de mucha gente que me ha rodeado.

¿Le gusta la gente que hace campañas?

Me gustan los que hacen las campañas preventivas en la Liga Colombiana Contra el Cáncer porque están haciendo cosas aterrizadas, reales, concretas e inmediatas; los otras no me gustan casi,  son promeseros y viven jurando cosas maravillosas que no siempre se ven.

¿Son sólo mujeres las voluntarias de la Liga?

No, tenemos muchos hombres que hacen cosas bastante impactantes. Los hombres se mueven mucho en Medellín, Manizales y Bucaramanga,

¿De que se enorgullece?

De haber logrado la unificación de las ligas contra el cáncer, de que trabajemos fuerte y en equipo  y de la misma forma con un fin común: salvar vidas.

¿Qué significa para usted haber sido condecorada por su “desempeño y compromiso en la lucha por la vida, con la Orden de la Democracia ‘Simón Bolívar’ en el grado Cruz Gran Caballero, de la Cámara de Representantes”?

Es una distinción para la Liga Colombiana por la labor que ha hecho durante todos los años, para todas esas personas que han dedicado su vida a luchar contra una enfermedad sin más recompensa que un “muchas gracias”. Como lo dije un día en que retomé las palabras de un escritor payanés: “las bendiciones no son individuales sino colectivas; soy yo, pero además soy todos los que me rodean”. Hacemos cosas extraordinarias, no para que nos den reconocimientos, pero debo confesar que es muy satisfactorio cuando esto pasa.

¿Cuál es la seccional más activa?

Es como cuando a uno le preguntan a cuál hijo quiere más, uno no tiene cómo contestar.

 

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