A propósito de lo digital

En el V Congreso Virtual de la Lengua.

El jueves, nuestro columnista Héctor Abad Faciolince estuvo como escritor invitado al Congreso Virtual de la Lengua del periódico El País de España. Durante una hora, el antioqueño respondió diversos interrogantes de los internautas sobre el oficio de escribir. Promovido por la revista Babelia, esta V edición del Congreso Virtual de la Lengua les rinde un homenaje a Chile y al castellano, haciendo énfasis sobre la validez del idioma en los distintos rincones de Hispanoamérica. Emilio Lledó, Juan Gabriel Vásquez, José Emilio Pacheco, Jorge Volpi, entre otros, figuran en estas jornadas. El uso del español, el libro El olvido que seremos y la influencia de la internet en el lenguaje fueron los temas más recurrentes.

¿Qué le ha aportado la internet al lenguaje y, a su vez, cómo lo ha dañado?

En la vieja, pero actual, dicotomía de Umberto Eco, entre apocalípticos e integrados, pertenezco a estos últimos. No creo que la internet nos haya robado nada. Internet es la Biblioteca de Babel, de Borges, trasplantada de la fantasía a la realidad: ahí están todas las maravillas y todas las aberraciones. Lo más exaltante y lo más denigrante, tanto desde el punto de vista humano, como del lenguaje. Creo que el chat, por ejemplo, y esto es un chat, le ha dado a la lengua escrita una velocidad y una precariedad que se parece a la lengua hablada. Esto es una novedad. La rapidez nos da descuido, sin duda, pero el descuido puede desembocar, por lo menos a veces, en un repentismo espontáneo que se agradece. O se lamenta, no importa. Las palabras escritas vuelven a ser haladas, de alguna manera, en los correos electrónicos y en los chats.

¿Cómo hacemos para que desde los medios hablados, escritos, TV, internet y otros no se siga machacando el buen uso del castellano?

Una buena manera es escribiéndoles a los que escriben mal. Diciéndoles: ¿qué quiso usted decir con esto? Y citarles lo que dijeron o lo que escribieron. A veces lo más grave no es el mal uso del castellano, sino el de la lógica. Veo todos los días en los periódicos frases por el estilo de: “Era de noche y sin embargo llovía”. En general, lo que decimos mal, lo decimos mal porque lo pensamos mal. La lengua es una traducción del pensamiento.

De un lector, aún estremecido por la veracidad y la fidelidad a la memoria de su ‘El olvido que seremos’... ¿cuál ha sido la influencia de este libro en su obra y en su persona? ¿Ha repercutido de alguna forma su publicación en la vida pública y en la política de su país?

Lo más bonito que me ha ocurrido con ese libro es esto: muchas víctimas, hijos o parientes de personas injustamente asesinadas, han sentido que le di voz a su dolor. A veces se piensa que cuando matan a alguien, esto es un castigo por su mala conducta. En Colombia muchas veces el asesinato ha sido una manera de impedir que la buena conducta se pudiera imponer en la sociedad.

 

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