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hace 2 horas

Un asteroide sí acabó con los dinosaurios

El objeto, con diámetro de 10 a 14 km, provocó una explosión equivalente a mil millones de bombas atómicas.

Las pruebas recabadas a lo largo de 20 años por paleontólogos, geoquímicos, geofísicos y climatólogos en México, Canadá, Europa, Australia, África, y en los océanos Atlántico, Pacífico e Índico, han permitido resolver uno de los mayores enigmas de la ciencia: ¿por qué se extinguieron los dinosaurios, amos y dueños de la Tierra durante 165 millones de años?

Según los análisis del grupo de expertos internacionales, hace 65 millones de años un gran asteroide, del tamaño de la isla de Manhattan, irrumpió en la atmósfera terrestre a 44.000 kilómetros por hora, una velocidad 20 veces superior a la de una bala de rifle. La que era una hipótesis en la baraja de teorías sobre la extinción de los gigantes animales, ahora cobra consistencia.

Lo que sobrevino al impacto, que se produjo en la actual Península de Yucatán, en el lugar conocido como Chicxulub, fue un verdadero apocalipsis, una explosión equivalente a mil millones de bombas atómicas como la que cayó sobre Hiroshima.

La temperatura se elevó varios miles de grados alrededor del cráter de más de 200 kilómetros de diámetro, calcinando a cuanto ser vivo se encontraba alrededor. Joanna Morgan, del Imperial College de Londres, junto a Jaime Urrutia, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, dos de los coautores del estudio, creen que tras el impacto se generaron millones de partículas despedidas a velocidades de 7.000 a 40.000 kilómetros por hora, que cubrieron prácticamente todo el planeta y que elevaron la temperatura de grandes zonas hasta 700 y 800 grados.

Todo ser vivo con peso corporal superior a los seis kilogramos fue borrado del planeta y desde entonces el camino para el reinado de los mamíferos quedó asegurado.

Para probar la hipótesis del asteroide, los investigadores excavaron en distintos lugares del planeta en busca de una capa de sedimentos que se habría generado en la explosión. Según lo explicó Jaime Urrutia, del Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México, “esta capa es un marcador global, una firma geoquímica del cretácico-terciario. Se estudiaron las propiedades físicas y mineralógicas que evidencian que se trata de una sola capa marcadora global con abundancia de iridio”. Los resultados del estudio fueron presentados en la revista Science.

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