“Hay que derogar la Ley 100”

Guillermo Asprilla, candidato a la Cámara por el Polo Democrático.

Abogado, catedrático universitario, ex integrante del Congresito, experto en temas de salud y miembro del Comité Ejecutivo del Polo, Guillermo Asprilla es una de las cartas de esta colectividad a la Cámara de Representantes por Bogotá.

¿Cuál es su bandera de campaña?

Derogar la Ley 100, tanto en salud como en pensiones, porque es incompatible con el derecho a la salud. Es un sistema perverso en el que el negocio de las EPS es no prestar servicios.

¿Cómo vio los decretos de la Emergencia Social?

En adelante el Estado no pagará lo que no esté en el Plan Obligatorio de Salud, que no incluye la mayor parte de patologías graves, medicamentos, procedimientos y medios de diagnóstico. El Presidente se ha dedicado a expresar que los decretos no dicen lo que dicen y el debate hay que hacerlo con las normas en la mano.

¿Cómo analiza la gestión del alcalde Samuel Moreno frente al paro de transporte?

Fue un paro convocado no para defender el derecho al trabajo de los conductores sino para preservar intereses económicos. La ciudad paga el costo de tener un estructura de propiedad concentrada en el transporte urbano y es ilegítimo que se les garantice tanta rentabilidad.

Usted ha sido muy crítico del Alcalde ¿por qué?

Su política es clientelista, pero allí hay favorecidos de la U, de Cambio Radical, del conservatismo y, por supuesto, del Polo.

¿La imagen del alcalde puede afectar la campaña del Polo?

La cosa es tan grave que yo sostengo que el desafío del Polo es sobrevivir a Samuel.

Su postura deja ver que la división en el Polo es real…

En el Polo hay dos líneas: una clientelista y una anticlientelista. Ambas coinciden en sus objetivos políticos, pero su forma de proceder es diferente. Hay que preservar la unidad pero deberían imperar las acciones programáticas.

¿Qué queda del ideario de la Alianza Democrática M-19?

Está condensado en la Constitución del 91. Nuestra lucha hoy es porque se desarrollen sus postulados. Lo que hemos vivido es una subversión de los gobiernos contra la Constitución.