“Hacer de malo me gusta más”

Juan Pablo Shuk es Vidal en ‘Melodrama’.

Lo que más le gusta de Vidal.

Su intuición para conseguir lo que quiere y su concepto de la belleza.

¿Y lo que menos le gusta?

Su ambición basada en parámetros superficiales.

¿Qué tiene Vidal de usted?

El saber tratar bien desde un Conde hasta a una mudita.

¿Por qué hay que ver ‘Melodrama’?

Se le da un enfoque al concepto de la belleza nunca antes visto, es uno de los aciertos de Franco.

¿El bueno o el malo del paseo?

Hacer de malo me gusta más, pero cansa también más.

El papel que lo lanzó a la fama.

El primero, el de El cacique y la diosa.

El más complicado de interpretar.

Cuando el director lo escoge a uno por un motivo comercial.

En el que más cómodo se sintió.

Ese es mi trabajo, sentirme cómodo en los papeles que hago.

Un actor que admire.

Ben Gazzara y Peter Falk.

Con el que mejor conexión ha desarrollado en el set.

La conexión con cada actor es incomparable, no se puede poner en una balanza.

El mejor actor colombiano.

Todos aquellos que dedicaron sus vidas para que la televisión colombiana sea lo que es hoy.

¿Teatro o televisión?

No se puede vivir sin ninguno.

Su tabú.

No tengo.

¿Cuándo lo volveremos a ver en la pantalla grande?

Cuando quieran (risas).

¿Con o sin compromiso?

No importa, desde que me hagan creer que es sin compromiso.

¿En qué se inspira para construir un personaje?

En el ritmo de alguna canción que se ajuste a los gustos del personaje o en una pintura.

¿Dónde dejó la biología?

Me entregó un concepto de lo que es la vida y me volvió humanista, que ha sido esencial en mi profesión.

¿Todavía quiere estudiar biología marina?

No, ya no, perro viejo no aprende trucos.

¿Qué más le gusta hacer?

Hacer música en el computador.

¿Qué colecciona?

Cafeteras.

¿Qué director le gustaría que lo dirigiera?

Me gusta apostarle al talento joven, pero ¿por qué no?, Lars Von Trier.

¿Qué le hace falta a la actuación en Colombia?

Ser más generosos, humanos, vulnerables y sin clichés.

Un recuerdo de cuando estuvo en España.

Tardes de dominó con Vladimir Cruz, gran amigo y actor, y trabajar en la serie Rocío casi madre.

¿Se gana bien como actor?

Se ganan toneladas de alegría.

Lo más sexy que tiene.

Como diría Vidal, “ser sexy no sirve para nada, la belleza mata”.

Su amor platónico.

Todos los días cambia (risas).

¿Qué no soporta?

La intolerancia y la ignorancia disfrazada de arrogancia.

¿Qué hace cuando se le olvida la letra?

Perdonarme y volver a empezar.

Un deporte extremo.

Montar en Transmilenio.

¿Le da guerra la tecnología?

Es una sensación que jamás desaparece, pero aprendí a convivir con ella.

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