"Es el momento de masificar el golf"

Durante casi dos décadas fue el único referente del golf colombiano en el ámbito internacional. Hoy, a sus 45 años, asegura que la generación actual será la mejor de la historia.

Aunque el primer golfista colombiano que se convirtió oficialmente en profesional fue el bogotano Jorge Child, quien a comienzos de los 70 jugó en el Tour Europeo, el caleño Eduardo Herrera fue quien les mostró el camino a decenas de jugadores criollos que en los últimos años se fueron a estudiar becados a los Estados Unidos y ahora viven de ese deporte.

Eduardo comenzó a jugar a los siete años de edad y en 1982 fue reclutado por el equipo de la Universidad Brigham Young de Utha, de la que se graduó como administrador de empresas. En 1988 decidió dedicarse de lleno al golf y desde entonces ha conseguido 11 títulos y ha participado en cientos de torneos de los circuitos japonés, asiático, de la PGA, Nationwide y de las Américas.

Este domingo será uno de los protagonistas de la última jornada del Pacific Rubiales Bogotá Open, que se realiza en el campo Fundadores del Country Club de Bogotá.

“Imaginaba que Colombia algún día haría un torneo de esta magnitud, pero no tan pronto. Fue un esfuerzo increíble de Germán Calle, quien tuvo la perseverancia para traer este certamen. Al principio, lo confieso, no creí, pero ahora estoy impresionado por todo lo que han hecho. Los días de práctica, los eventos, la fiesta que hubo en el Pro-Am. Estoy orgulloso, porque ha sido uno de los mejores torneos que he jugado”, dice emocionado antes de recordar que hace 22 años, en este mismo escenario, levantó su primer trofeo como profesional.

Usted le apostó al golf cuando casi nadie lo hacía, ¿se siente artífice de esto?

De pronto sí un poquito. Tal vez sí contribuí de alguna manera, motivando a los nuevos jugadores, marcando un camino. Este torneo es lo más importante que hemos hecho, sobrepasa la Copa Mundo de 1982, por la calidad de golfistas y porque es la primera vez que la PGA tiene la confianza de dejar venir sus jugadores a Colombia.

¿Qué opina del nivel de los golfistas colombianos?

Siempre que vengo al país me encuentro dos o tres que no conocía antes y ya nos ganan a los viejitos. Viene una nueva generación en la que hay varios que sé que van a llegar al PGA Tour. Son muchachos preparados y capaces de jugar internacionalmente, con mentalidad fuerte. Esa generación, la de 2010 a 2020, será especial, será la de mayor calidad en la historia del golf colombiano.

¿Qué hay que hacer para mejorar?

Este es el momento indicado para masificar el golf. No sé si es una idea descabellada, pero quiero conseguir palos de golf y regalárselos a las personas que quieran jugar. Queremos que el pueblo juegue golf. La Gobernación de Antioquia y el alcalde de Rionegro tienen un proyecto para hacer un parque popular de golf en la ribera del río. Si hacemos seis o siete campos públicos como ese en el país, vamos a sacar muchos jugadores.

¿Se siente satisfecho con lo que ha conseguido en su carrera?

La verdad sí, aunque hubiera hecho algunas cosas un poquito diferentes. Pero me siento contento porque he podido dedicarme al golf, he formado una familia, he hecho muchos amigos. Mi carrera tuvo altibajos por los problemas físicos en la espalda, pero aún me siento pegándole bien a la pelotica, todavía puedo jugar con los muchachos, aunque los años han pasado.

¿Cuántos campos de golf conoce en el mundo?

No tengo la cuenta, pero curiosamente me acuerdo de casi todos los hoyos que he jugado.

¿Un campo al que le tenga especial cariño?

En Colombia los del Campestre de Cali y el Campestre de Bucaramanga, muy exigentes. Afuera me gusta uno en Japón, el del Kawana Hotel. También el de Peable Beach en California, por el paisaje y la dificultad. Y el gran campo, el de Saint Andrews, porque es la historia, en el hoyo uno se eriza la piel.

¿Y cuál ha sido el momento más bonito de su carrera?

Cuando gané mi primer torneo en Japón. Jugué allá 11 años, que fueron muy buenos, muy productivos, porque me di cuenta de que podía ganar en un Tour interesante, que era lo suficientemente bueno.

¿Hasta cuándo se ve jugando?

Hasta cuando el cuerpo me lo permita. Tengo 45 años y va a llegar el día en el que voy a colgar los palos, porque a nivel competitivo es muy triste terminar jugando mal, pero espero seguir practicando golf recreativo, porque lo disfruto como niño.

A propósito, ¿quién era su ídolo?

Jack Nicklaus, lo veíamos con mis amigos en los casetes de Betamax y Vhs que llegaban de Estados Unidos. También veía a Severiano Ballesteros.

¿Y jugó con ellos?

Por fortuna sí. Cuando fui a mi primer British Open, en 1994, Ballesteros me invitó a jugar la ronda de práctica. Y con Nicklaus estuve en varios torneos, hablamos un par de veces. Es una persona muy inteligente, de mucho carisma. Eso ha diferenciado a los grandes golfistas, como el propio Tiger Woods, quien es una persona y un jugador espectacular.

Usted fue durante muchos años el referente del golf colombiano, ahora lo es Camilo Villegas, ¿qué opina de él?

Es un fenómeno como los que salen muy pocas veces en los deportes. Es una persona de gran carisma con la gente, que no solamente es un excelente jugador, sino que se ha sabido convertir en figura. Tiene el empuje paisa y está bien asesorado. Camilo dice que hay que pensar en grande, para lograr metas grandes, y esa frase refleja lo que es él.

¿Hasta dónde llegará el golf en Colombia?

No me extrañaría que Germán Calle trajera la Presidents Cup, que es el duelo entre Estados Unidos y el resto del mundo, excepto Europa. Lo que demostramos en este torneo nos servirá para traer más eventos grandes.

 

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