Otra matanza en Nigeria

Dogo Nahawa, una población de la ciudad de Jos, en el centro de Nigeria, parecía haber vivido una guerra o un desastre natural.

Según le contaron varios testigos al periódico nigeriano Punch, cientos de muertos eran apilados en las esquinas y muchos heridos permanecían tirados en la calle sin recibir atención médica por graves heridas y quemaduras.

Gregory Yenlong, funcionario de la zona en donde ocurrió la masacre, aseguró que más de 500 personas habían muerto. Sin embargo, otras versiones oficiales dan cuentan de cerca de 150 víctimas por cuenta de la violencia religiosa que azota a este país africano y que en enero pasado cobró la vida de 300 personas. En esta oportunidad, según testigos, pastores musulmanes de la etnia fulani armados con revólveres, fusiles, metralletas y machetes, asaltaron cerca de 75 viviendas de agricultores cristianos matando a todos sus habitantes, principalmente mujeres y niños. Incluso, cuentan que a muchos les prendieron fuego. Pam Dantong, directora del Hospital Estatal Plateau en Jos, mostró a la prensa 18 cuerpos que habían sido llevados desde el pueblo, algunos de ellos totalmente carbonizados.

En Jos, donde la mayoría de la población es musulmana aunque hay una importante comunidad cristiana, han tenido lugar graves disturbios por motivos políticos y religiosos, con numerosas víctimas, en los años 2001, 2004 y 2008. Desde 1999, según datos de las autoridades, la violencia religiosa ha cobrado la vida de más de 12.000 en un país en donde existen más de 200 grupos tribales.

A pesar de los grandes yacimientos de petróleo y gas, Nigeria es uno de los países más pobres de África y ahora se convirtió en uno de los puntos entrenamiento de la red terrorista Al Qaeda.

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