Orientación y seguimiento

Colombia elige el próximo 14 de marzo sus cinco representantes por cuatro años ante el organismo internacional. Los expertos creen que así el proceso se legitima.

A sólo cinco días de las elecciones, muchos colombianos todavía no saben que además de elegir Congreso y candidatos a la Presidencia de los partidos Verde y Conservador, el próximo domingo 14 de marzo podrán seleccionar a cinco representantes por el país ante el Parlamento Andino, del que también hacen parte Bolivia, Ecuador y Perú.

Y precisamente por considerar que faltaron garantías en cuanto a difusión, Gloria Flórez, candidata del Polo Democrático con el número 501 a integrar este órgano internacional, instauró una acción de tutela el pasado 1° de febrero que fue decidida en su contra porque dos días antes la Registraduría Nacional empezó una campaña para promover las elecciones al Parlamento Andino.

 Pero ese no ha sido el único obstáculo que ha enfrentado Flórez, quien además  le salió al paso a los señalamientos de algunos opositores que la acusan de ser el enlace del chavismo en Colombia: “Esta es mi primera aspiración a una elección popular y toda la vida la he dedicado a la lucha por derechos humanos. Siempre haré una trabajo diplomático para garantizar los intereses de mi país y por eso hablo con todos los gobernantes que tenga que hablar”.

Para esta candidata del Polo, “los aspirantes como yo hemos tenido que trabajar arduamente. Es la primera vez que se elige democráticamente a los miembros del Parlamento Andino—anteriormente los escogía el Congreso de la República—, lo que eleva el estatus político del parlamentario, que también tendrá un papel diplomático”.  ¿Pero qué es el Parlamento Andino? Según Enrique Daza, vocero de la Red Colombiana de Acción Frente al Libre Comercio (Recalca), es un órgano consultivo de debate dentro de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que representa a los pueblos de los países que la integran. Sus decisiones no tienen carácter obligatorio sino de orientación y seguimiento. Por ejemplo, aunque el 29 de junio del año pasado, en la Declaración de Sucre, el Parlamento Andino rechazó el golpe de Estado en Honduras, el presidente Uribe reconoció la legitimidad del presidente José Lobo, al visitarlo en ese país, sin que el Parlamento haya modificado su posición.

En consecuencia, Daza cree que el Parlamento Andino “debería servir como un foro para discutir los asuntos que interesan a los pueblos andinos, con total autonomía de los ejecutivos de cada país, pese al presidencialismo que nos caracteriza”.

Óscar Gómez, director de la Fundación Esperanza y coordinador de la Red Andina de Migraciones, explicó que la integración andina lleva 30 años y si bien es cierto que empezó como prioridad económica, en los últimos años se abrió a otros temas como los sociales.

“En el tema migratorio hay decisiones importantes que se han tomado pero no cumplido. Por ejemplo, que los miembros de estos países tengamos un mismo pasaporte. Y no se ha implementado porque los gobiernos han argumentado que necesitan más garantías de seguridad y siempre sacan resoluciones de aplazamiento. Tampoco se ha puesto en práctica la ventanilla especial para los andinos en los aeropuertos de los cuatro países”, dijo Gómez.

Víctor Pardo, candidato liberal, lamentó que “la Comunidad Andina fue hecha a imagen y semejanza de la Comunidad Europea, pero sus órganos no funcionan de la misma manera”. Y, por lo que está en juego, llamó a los colombianos a votar porque se trata de contribuir al verdadero desarrollo de la integración regional.

La conclusión de los expertos es que en la medida en que se legitime el proceso a través de unas elecciones como las del próximo domingo, se va a lograr exigir democratización en el proceso de integración para el fortalecimiento del organismo.

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