El suelo sigue moviéndose

Terremoto en Turquía dejó 57 muertos.

Como sucedió en Chile hace 10 días, un sismo sacudió el suelo mientras en los poblados la gente dormía. Esta vez ocurrió en Turquía, en Elazig, una provincia rural y montañosa al oriente del país. Hacia las 4:40 a.m. (hora local) del lunes, un terremoto de 6 grados en la escala de Richter hizo cimbrar los cimientos de las aldeas provincianas, construidas a base de ladrillo y adobe. Al amanecer, y después de cerca de 40 réplicas, los equipos de socorro pudieron establecer que el fenómeno había causado el fallecimiento de 57 personas, heridas a no menos de 50 habitantes, el desplome de más de 150 viviendas y la muerte cuantiosa de ganado luego de que el techo de los establos se viniera abajo.

Desde el pasado 12 de enero, cuando Haití quedó hecho trizas por el primer sismo de consideración del año, los terremotos se han convertido en un fantasma que ronda por el mundo causando pánico y desastres. Apareció en Chile un mes y medio después, en Taiwán la semana pasada y en Turquía esta semana. Los sismólogos hablan de procesos naturales en las capas tectónicas de la Tierra y de la incapacidad de predecir de forma certera cuándo será el próximo y qué intensidad tendrá.

El lunes, el subsecretario del Interior de Chile, Patricio Rosende, reveló que de acuerdo con los últimos conteos la cifra de cadáveres identificados asciende a 497, sumando los fallecimientos producidos por los destrozos del temblor de 8,8 grados y el tsunami que le siguió.

Mientras tanto, la preocupación del gobierno chileno crece. A la zozobra que han producido las réplicas se suman las lluvias y el frío de los últimos días que sirven de antesala a la llegada del invierno. El anuncio no saldría de lo común de no ser por los más de 30.000 chilenos que perdieron sus casas y que hoy viven a la intemperie en carpas improvisadas.

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