Irak, Irak

Desde la invasión americana a Irak en 2003 cada evento que sucede en ese país parece tener la máxima trascendencia y constituirse en crítico para el futuro.

Así, las elecciones que tuvieron lugar el domingo pasado, empañadas por los altos niveles de la violencia sectaria que ha azotado al país en los últimos años, son consideradas críticas para la viabilidad del país, de su democracia y de la anunciada retirada de las tropas americanas a finales de 2011.

Tres grupos principales, suníes, chiitas y kurdos, conviven en esta nación cuyas fronteras fueron fijadas de manera artificial al fin de la Primera Guerra Mundial tras una repartija entre Francia e Inglaterra de todo el  Oriente Medio. Prácticamente desde la independencia y principalmente durante los años de Saddam Hussein los suníes, un 20% de la población, detentaron el poder y marginaron y reprimieron a la mayoría chiita y a los kurdos. Saddam incluso utilizó armas químicas contra ambas minorías cuando éstas se rebelaron contra su gobierno después de la primera guerra del golfo en 1991.

Con la caída del régimen de Saddam el país cayó en la anarquía, consecuencia de la búsqueda de un nuevo equilibrio político que refleje la realidad demográfica y geográfica de los tres grupos mencionados. Una violencia sectaria que ha dejado centenares de miles de muertos, enorme destrucción y una sociedad fracturada, pero que a pesar de todo busca afanosamente una forma de convivencia, para lo cual el actual proceso  electoral puede tener repercusiones positivas.

Las fracciones más radicales de los suníes, afiliadas con Al Qaeda, se han debilitado ostensiblemente por la pérdida de apoyo de la población y los partidos más radicales chiitas le han apostado igualmente al proceso electoral como mecanismo validador de sus mayorías y fundamental para mantener al país unido, lo cual de por sí es una gran logro.

La Constitución iraquí aprobada en un referendo en octubre de 2005 establece un régimen parlamentario y un Estado federal con regiones que gozan de amplia autonomía incluso en la administración de las vastas reservas petrolíferas. Un desarrollo exitoso del modelo democrático en Irak tendría amplias repercusiones en un vecindario caracterizado por regímenes dinásticos autoritarios como Arabia Saudita y Siria o endebles democracias como Irán. En la balanza reposa la retirada de las tropas estadounidenses, en el epílogo de una desastrosa invasión, que sin embargo años y miles de vidas después podría estar gestando una de las primeras democracias en el mundo árabe.

Fue en estas tierras donde uno de los primeros códigos de leyes se promulgó hace unos cual mil años; “Ojo por ojo, diente por diente” que parece haber sido la ley en los últimos años. Es de esperase que con las elecciones, este antiguo código dé lugar a una convivencia basada en el respeto, la representatividad, la diversidad y el sufragio universal. Será un camino largo pero mucho se ha ya logrado.

* Profesor Universidad Externado de Colombia

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