Sebastián Piñera, el presidente de la reconstrucción

Asume este miércoles el mando de Chile. El terremoto de febrero cambió los planes y su prioridad será recuperar al país de la tragedia.

La prensa chilena anunció que la posesión de este miércoles de su nuevo presidente, Sebastián Piñera —sucesor de Michelle Bachelet— estará regida por la austeridad. Después de la tragedia ocasionada por el terremoto del pasado 27 de febrero, no hay un camino visible para que en un momento de crisis como este se gasten recursos que bien podrían ser más útiles en la atención a la catástrofe.

No obstante, la ceremonia que revestirá de poder al nuevo presidente parece un asunto menor al lado del traspiés que ocasionó el sismo a la hoja de ruta de su gobierno. La reparación de Chile después del terremoto pasó a ser una prioridad con consecuencias ineludibles, de ahí que recientemente se le haya otorgado a Piñera el apelativo de “presidente de la reconstrucción”.

De acuerdo con la consultora estadounidense Eqecat, la reconstrucción demandará más de US$30.000 millones y un período que oscila entre 3 y 5 años. Es decir, que aun después de que Piñera termine su mandato, el país podría no estar recuperado totalmente. Sin embargo, la mayor tara se encuentra en el presupuesto, pues el nuevo gobierno deberá encontrar la forma para solventar las necesidades. De los US$11.250 millones del fondo especial anticrisis, US$8.000 ya fueron destinados a amortiguar la crisis financiera internacional.

Durante la campaña, Sebastián Piñera aseguró que su gobierno se esforzaría al máximo para conseguir un crecimiento económico del 6% en el primer año de mandato y lograr la apertura de 1’000.000 de puestos de trabajo. Los objetivos siguen en pie, pero el presidente deberá ser muy estricto para encontrar el equilibrio que le permita cumplir sus metas sin descuidar lo prioritario. En las noticias sobre el panorama que enfrenta el mandatario, se dice constantemente que durante su mandato deberá usar todas sus dotes empresariales, las mismas que lo convirtieron en magnate y consolidaron una fortuna superior a los US$2.000 millones.

En el tema de política exterior, y de acuerdo con la opinión del ex ministro de Estado chileno José Joaquín Brunner, no vendrán grandes cambios en términos diplomáticos, aunque sí podría haber “un mayor énfasis en la proclamación de valores democráticos y de derechos humanos frente a un régimen como el cubano y el gobierno de Hugo Chávez”. Días después de ganar las elecciones, Piñera dijo sin aspavientos que no compartía la forma en que se manejaban los “temas públicos” en Venezuela.

Más allá de la difícil coyuntura que el nuevo gobierno asume el miércoles, los chilenos confían en que Piñera desempeñará un buen papel. El último sondeo de la consultora privada Adimark señala que el 59% de la población cree que el nuevo presidente no defraudará a pesar del terremoto.

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