En Chile, una posesión muy movida

Sebastián Piñera, nuevo presidente chileno, se dedicará a reconstruir el país austral.

Faltaban 20 minutos para que Sebastián Piñera se posesionara como nuevo presidente de Chile cuando la sede del Congreso en Valparaíso, escenario de la ceremonia de investidura, comenzó a moverse. Un temblor de 6,9 grados estremeció el lugar provocando momentos de susto, consternación y desconcierto. Diecisiete minutos más tarde, otro sismo de magnitud 7,2 volvió a estremecer el lugar.

Los asistentes a la asunción de Piñera, entre ellos varios presidentes y jefes de Estado, no ocultaron el susto y abandonaron por breves momentos el edificio del Congreso y fueron hacia los patios externos y la calle. El príncipe Felipe de Asturias, quien se quedó parado unos minutos sin saber qué hacer y mirando hacia el techo, aseguró después que no les temía a los temblores. Quien sí confesó su miedo fue el presidente Álvaro Uribe, quien le dijo a Reuters: “El temblor me asustó mucho”.

El presidente de Paraguay, Fernando Lugo, y su homólogo boliviano, Evo Morales, se quedaron varios minutos mirando al techo del Congreso, y luego abandonaron sus sillas con rapidez para evacuar el recinto. “Claro que nos llevamos un gran susto”, reconocieron.

Los movimientos, que se repitieron durante toda la ceremonia de posesión, se produjeron 12 días después de que un sismo de magnitud 8,8 sacudiera el centro y sur de Chile, y generara varios tsunamis que borraron del mapa pueblos enteros. Por orden del gobierno saliente, la Armada chilena emitió una alerta de tsunami, lo que angustió más a los invitados, pues Valparaíso, ciudad que acogió la ceremonia de posesión, está ubicada en la costa chilena.

“Uno se toma las cosas con serenidad, pero obviamente no estamos acostumbrados a esto (...) No se puede negar que fue una sesión bastante movida”, dijo a periodistas el mandatario ecuatoriano, Rafael Correa. Por su parte, el mandatario peruano, Alan García, mostró una visión particular de los hechos vividos en la asunción de Piñera. “Para mí ha sido un honor, que lo sepan desde Rancagua hasta Arica y Puerto Montt, compartir unos momentos de movimientos sísmicos aquí”, señaló García.

En su primera intervención oficial, tras haber asumido como Presidente, Sebastián Piñera, de 60 años, recomendó a la población no alarmarse con los movimientos telúricos y seguir las recomendaciones de las autoridades. Explicó que la alerta de tsunami fue preventiva y que por orden de las autoridades cada vez que se presente un temblor por encima de los seis grados se evacuarán zonas de riesgo. En Concepción, una de las ciudades más castigadas por el seísmo del 27 de febrero, numerosas personas subieron a las partes altas ante el temor de la llegada de una ola gigante.

A pesar de la adversidad, el nuevo presidente de Chile tuvo tiempo para bromear. Al término de su discurso de posesión, y mientras recibía la felicitación de algunas autoridades, la televisión chilena lo mostró haciendo un chiste sobre los temblores: “Yo siento que esta es una maniobra de la Concertación para moverme el piso”, dijo causando la risa de los participantes. Sin embargo, su risa transformó pronto en un gesto de preocupación cuando le informaron que uno de los temblores había causado daños significativos en Rancagua, 88 kilómetros al sur de Santiago.

“Los daños ocurridos en Rancagua son daños significativos. En este instante se están desplazando nuestros equipos de emergencia (...) y vamos a tener una evaluación más precisa de los daños probablemente en el transcurso de esta tarde”, afirmó el mandatario, quien suspendió un almuerzo de celebración con sus homólogos y se trasladó a la zona de la nueva tragedia. “Sequemos estas lágrimas y pongamos manos a la obra en la gran tarea de enfrentar esta emergencia, en la gran tarea de reconstruir el país”, dijo el nuevo presidente.

¿Qué está pasando?

Los chilenos están cada vez más asustados. “La tierra no para de temblar”, decía entre lágrimas una mujer que salió corriendo al sentir las réplicas. La televisión mostró escenas de pánico en varios lugares del país. Miles de personas se abrazaban y lloraban durante los temblores.

El profesor del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, Jaime Campos, trató de calmar los ánimos explicando que los fuertes sismos registrados “son “una característica típica de lo que pasa después de un gran terremoto”. En declaraciones a radio Cooperativa, Campos explicó que aunque la tendencia es que las réplicas vayan disminuyendo en tiempo y en magnitud, tras el terremoto de 8,8 grados en la escala de Ritcher, “es normal que alguna pueda producir movimientos más fuertes”.

Pero como pocas veces se presenta un movimiento telúrico tan fuerte, la comunidad internacional de sismólogos, geofísicos e ingenieros llegaron a Chile para estudiar el fenómeno. Gente de Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, entre otros países, estudian el desplazamiento de la placa de Nazca que, según ellos, es la causante de los temblores en Chile.