Jalón de orejas a Álvaro Uribe

A sólo un día de la elección de Congreso, el Procurador pidió al Presidente suspender guiños a candidatos de sus afectos.

En medio de denuncias sobre la posibilidad de fraude en algunas regiones y la utilización de ríos de dinero de dudosa procedencia en varias campañas, Colombia asiste el domingo a las urnas para elegir un nuevo Congreso de la República, los candidatos presidenciales de los partidos Verde y Conservador y los cinco representantes del país ante el Parlamento Andino.

Más allá de las propuestas de los candidatos y del afán de renovación del Congreso, el tema del que más se habla en las campañas durante estas horas previas a la votación es el de las estrategias amañadas de algunos candidatos y, muy especialmente, el del jalón de orejas del procurador Alejandro Ordóñez al presidente de la República, Álvaro Uribe, por sus continuas intervenciones públicas emitiendo conceptos que favorecen a los candidatos más cercanos de su bancada.

El sorprendente pronunciamiento del Ministerio Público fue hecho a través de la procuradora delegada para la Función Pública, Martha Eugenia Carreño, y del propio Ordóñez, quien en carta enviada a Uribe, le pidió que “se abstenga de seguir realizando actos tales como insinuaciones, críticas, intervenciones públicas o apariciones en propagandas que den a entender a los colombianos sus preferencias políticas entre los candidatos que aspiren al Congreso y, especialmente, aquellos que pretenden la Presidencia de la República”.

La procuradora Carreño aseguró también que “el gobernante está en el poder no para representar un partido, no para representar un candidato... sino para representar al pueblo”.

Las críticas se refieren a las elogiosas apariciones de Uribe en medios regionales que son usadas para legitimar las aspiraciones de sus candidatos amigos. De unos dijo que han sido los mejores ministros del país; de otros, que son verdaderos patriotas, y a algunos más los ha destacado como auténticos amigos de la seguridad democrática. Los candidatos, ni cortos ni perezosos, corren a llevar esas grabaciones a sus publicistas para emitirlas como eslóganes de campaña, burlando así la disposición que prohíbe al Jefe de Estado intervenir en política.

El hecho de que la carta de Ordóñez recuerde que la Procuraduría había hecho llamados en el mismo sentido a Uribe el 26 de octubre de 2009 y el 13 de enero pasado, les da para pensar a muchos de los candidatos que si en aquellas oportunidades no se hizo nada para evitar este tipo de comportamientos, mucho menos se hará ahora, cuando queda sólo un día para la elección del Congreso y quienes usufructuaron los mensajes del Presidente ya no necesitan volver a emitirlos. La advertencia, en últimas, no pasará de un simple formalismo.

Pero el Procurador, además de meterles el diente a las declaraciones del Presidente, también inició investigación contra los gobernadores de Amazonas, Valle, Santander, Antioquia y Vaupés, por actos que podrían alterar el resultado electoral en sus regiones.

Al gobernador de Antioquia, Luis Alfredo Ramos, por no suspender los cabildos municipales (una especie de consejos comunitarios); al de Vaupés, José Leonidas Soto, por la curiosa coincidencia —en lugar y fecha— de sus últimos viajes con los de los encuentros políticos de un candidato al Congreso; y al de Amazonas, Félix Acosta, por supuesta participación en un encuentro en el que otro aspirante recibió dinero para compra de votos.

A Juan Carlos Abadía, gobernador del Valle, lo investiga por su participación en una reunión con varios alcaldes y con el precandidato presidencial Andrés Felipe Arias. El caso de Horacio Serpa se debe a una columna de opinión en la que el gobernador de Santander expresó que votaría en la consulta Liberal por Rafael Pardo.

En medio de ese debate, el país enfrentará este domingo el reto de escoger a los sucesores de un Congreso que ha estado entre los de más mala imagen en la historia de Colombia. Al Congreso de la parapolítica, la yidispolítica, el transfuguismo, las suplencias, el ausentismo, la farcpolítica y, claro, el del referendo reeleccionista, que copó en su gran mayoría la atención y las energías de la corporación.

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