Golf, más demanda que oferta

En Colombia crece el número de practicantes de este deporte, mientras el Gobierno le apuesta a promocionarlo como atractivo turístico en el ámbito internacional. El punto que podría frenar el impulso es la falta de escenarios, por los altos costos de la construcción.

Más allá de los éxitos de Camilo Villegas, el golf en el país se ha convertido en un fenómeno económico y social. En Colombia hay cerca de 15 mil jugadores registrados en la Federación Colombiana de Golf que practican el deporte en 55 campos, lo que lo convierte en el segundo país en Suramérica, después de Argentina, que tiene más de 200 canchas.

Pero uno de los fenómenos más representativos del crecimiento de la afición se da con la cantidad de golfistas que no pertenecen a ningún club, que de acuerdo con la Fedegolf supera los 700, conocidos en el medio como “Club Fedegolf”.

Pero el swing del deporte se extiende a los desarrollos inmobiliarios. Casi no hay proyectos de grandes dimensiones en este sector que no se conciban con campo de golf. En el país se realizan algunos como Karibana, cerca de Cartagena, que tendrá una cancha en la que se invertirán US$20 millones, diseñada por la compañía estadounidense Nicklaus Design, de propiedad del legendario golfista Jack Nicklaus. Sólo los servicios de esta empresa pudieron costar US$1 millón. El complejo incluye 600 apartamentos y un hotel internacional de 5 estrellas, con 320 habitaciones.

Otro es Villa Valeria, un resort de 220 habitaciones, a 16 kilómetros de Villavicencio, por la vía a Restrepo, donde se construye un campo diseñado por Alejandro Castañeda y Alberto Valenzuela, el cual estará listo a mediados de mayo. La inversión fue de US$3 millones, sin incluir el terreno.

La apuesta

En el golf es muy frecuente que los jugadores hagan apuestas. Y Colombia está haciendo la suya al incorporar este deporte en la oferta turística de promoción en el extranjero. Proexport tomó el palo y ya dio el golpe de salida. Al frente del proyecto está la vicepresidenta de Turismo de la entidad, Nubia Stella Martínez, quien manifestó que el año pasado vinieron al país golfistas de Brasil y República Dominicana en vuelos Charters para jugar en Colombia.

Pero la idea es que este año lleguen al país cerca de 2.000 turistas con los palos de golf al hombro. El primer recorrido en la labor de promoción se hará por Venezuela, Centroamérica y las islas del Caribe. Asimismo, se espera que operadores como CIC Solways, World Tour, Panamericana de Viajes, Colombia’s Golf y posiblemente Aviatur ofrezcan paquetes turísticos a grupos pequeños de amigos que quieran venir a jugar. Para Martínez, “el país tiene unas condiciones únicas para la práctica de esta actividad, campos de golf en diversas regiones, con características propias en cada una, como el clima y el paisaje. Los operadores armarán los paquetes y Proexport los promoverá”.

En esta iniciativa se requiere a otro jugador importante: los clubes sociales, dueños de los campos de golf, que en total son 47, y los mejores pertenecen a estas instituciones. Por esta razón Proexport adelanta contactos con ellos y varios han manifestado su intención de acoger la iniciativa: El Rincón, el San Andrés, La Cima y La Pradera, cerca de Bogotá; el Campestre y El Rodeo, en Medellín; el Campestre en Cali; en Bucaramanga el Campestre y Ruitoque, así como El Campestre de Cartagena.

Con esta posibilidad los clubes recibirían recursos adicionales, debido a que cobrarían un green fee (derecho de juego), que podría estar entre US$70 y US$100 por jugador.

La otra cara de la apuesta

Según Felipe Harker, director ejecutivo de la Federación de Golf, el turismo relacionado coc este deporte puede ser una bola de nieve que hay que saber manejar, porque en Colombia no hay campos públicos. Y las negociaciones con los clubes privados no son fáciles, lo que podría dejar la iniciativa en el out. Dice que “si no hay compromisos serios con los privados, el tema puede no funcionar”.

A nivel local pasa algo parecido. El número de jugadores en el país que no tienen un club va en aumento. En la actualidad pueden ser más de 700 personas, registradas en la Federación, y a la vuelta de tres o cuatro años, según Harker, no tendrán dónde jugar.

El crecimiento en el número de practicantes supera la oferta de nuevos campos. El directivo señala que “lo que conocemos como club Fedegolf podrían ser en número de personas el quinto o sexto club, de los 47 que tiene el país”.

Lo cierto es que más allá de los tres o cuatro proyectos que se están desarrollando, el número de escenarios no crecerá de manera importante en el corto plazo.

Harker se lamenta de que hay poco apoyo del Gobierno a proyectos como el de la Federación, para conseguir un terreno cerca de Bogotá, que podría ser bajo la figura de un comodato a 20 años y construir allí un campo con recursos conseguidos por esta entidad.


Ocurre también que el crecimiento de alternativas para los golfistas, en un país como Colombia, pasa por el tema financiero. Construir un campo del golf, comprando el terreno, entre 50 y 70 hectáreas, puede costar entre US$12 y US$13 millones, dependiendo de la ubicación, los diseños y las especificaciones. Incluso, podría llegar a US$20 millones. Y mantenerlo puede estar por el orden de los US$40 o US$50 mil mensuales.

Por esta razón una cancha de golf sólo puede ser construida y mantenida por un club privado, donde los socios pagan cuotas mensuales de sostenimiento de $800 mil o $1 millón, o en grandes proyectos inmobiliarios.

Con este panorama es difícil que haya verdaderos campos públicos, como el de La Florida, aunque por el costo del derecho a jugar, cerca de $100 mil, pueden no ser tan públicos. En el Parque Simón Bolívar hay uno de regulares especificaciones, de nueve hoyos, donde cuesta $10 mil el derecho a jugar, que tiene una ocupación entre 100 y 110 jugadores al día. Pero cuando las personas mejoran en su juego y quieren practicar en un campo mejor, no lo encuentran.

Hoy no existe un boom, como el de los 90, cuando en cinco años entraron en funcionamiento clubes como Hato Grande, Pueblo Viejo y Serrezuela. Un desarrollo de estas características podría costar US$30 o US$40 millones y la situación del país no está para golpes de largas distancias.

Pero el auge del golf se ha extendido incluso al campo corporativo. Las empresas encontraron en este deporte un espacio para relaciones con clientes. Sólo en Bogotá se realizan al año más de 100 torneos de estas características, a un costo    que estaría entre $30 y $50 millones.

Es claro que el golf gana terreno. Pero requiere un espacio donde se pueda desarrollar. Aunque la llegada al green necesita más que precisión, grandes inversiones.

Un deporte con crecimiento de tiro largo

Se estima que en el mundo hay cerca de 35.000 campos de golf (más del 40% en Estados Unidos) y que alrededor de 120 millones de personas practican este deporte, de acuerdo con la revista Hosteltur Especial Golf. En Europa hay 27 millones de jugadores federados (34% del total a nivel mundial).

El golf representa más de 1,6 millones de viajes anuales, de los cuales un 60% son internacionales.

Además, en cuanto a ingresos, este deporte ocupa el tercer lugar en el escalafón de industrias, por encima de la cinematográfica y de grabación de discos, entretenimiento y juego.

En Asia, China y Corea del Sur han visto el mayor crecimiento en cuanto al número de campos. La Asociación de Golf de China concluyó recientemente un estudio según el cual el país tendrá que desarrollar 2.000 nuevos campos en los próximos ocho años para atender la demanda actual.

Cuba también le apuesta al golf

Este deporte ha adquirido renovada fuerza en la estrategia de desarrollo económico en Cuba, un país con apenas dos campos para su práctica. Pero las autoridades son conscientes de que ese es el camino hacia el turismo de lujo y clientes a los que podría tratar de atraer, incluso con un torneo en el circuito de la PGA (Asociación de Golfistas Profesionales, por sus siglas en inglés).

El interés viene de ver cómo sus vecinos del Caribe han sacado buenos dividendos. Se calcula que en la región hay cerca de 100 campos de golf.

Por ello, el año pasado se realizó en la isla un torneo, la Copa Montecristo, organizado por el grupo empresarial Palmares, del Ministerio de Turismo cubano, y la corporación Habanos S. A., que sin ser aún profesional estuvo tutelado por la PGA. En estos momentos Cuba tiene en carpeta 14 proyectos para construir campos de golf.

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