"Antes que padre, soy un amigo"

El técnico nacional, Ricardo Rozo, revela secretos del grupo de jovencitas que en Bucaramanga está a una victoria de clasificar por segunda vez en su historia a un Mundial.

En Bucaramanga hay fiebre amarilla, pero no por el Atlético propiamente, que lucha por ascender de nuevo. La razón de ver el estadio Alfonso López vestido en ese solo color durante las últimas noches, es un sentimiento nacional que fue atrayendo de a poco y es que a la hora de seducir, nadie más indicado que la mujer para hacerlo.

Son varias en realidad las que vienen despertando admiración con un fútbol irresistible, arropadas todas en el tricolor, que se iza en lo más alto del Suramericano Juvenil Femenino que se celebra desde comienzos de marzo en la capital santandereana.

La campaña perfecta de cuatro victorias en primera fase tiene a la Selección de Colombia Sub 20 a una sola escala de Alemania, sede del Mundial de la categoría, y aunque parece poco, “es mucho el trabajo y el esfuerzo que se han hecho para llegar a semifinales”, de acuerdo con Ricardo Rozo, responsable del plantel que mañana en la noche (8:00, Señal Colombia) buscará de paso la final del torneo ante Paraguay.

Ex jugador de Millonarios, Academia, Girardot, Cóndor y Soacha, desde 2000 este bogotano decidió jugársela toda por el fútbol femenino cuando “el Club Vida me dio la oportunidad de dirigirlo, al año siguiente organizar un torneo de Liga, después ya fui asistente de la selección Bogotá y a partir de 2005 la tuve en propiedad, siendo campeones nacionales a nivel juvenil en 2006 y en 2009 logramos el título con la Sub 19”.

Esas vueltas olímpicas lo llevaron a la Federación esta temporada y con la responsabilidad nacional a cuestas no duda en confesar que prefiere mil veces orientar mujeres que hombres, porque “son más comprometidas, muy responsables y de mucha entrega con la camiseta del país”.

Es más, con el presente de sus dirigidas, se atreve a afirmar que a cualquier equipo del otro sexo se la pondrían difícil, tal cual ha acontecido en Bucaramanga con Ecuador, Chile, Argentina y Bolivia… “Ellas hacen fútbol seguido con hombres, incluso en la fase previa enfrentamos a cuatro equipos masculinos, y lo hacen muy bien, por ahí la única diferencia es el biotipo, en el choque a veces perdemos, pero por condición técnica y desarrollo táctico, los juegos son equilibrados”.

También ha sido fundamental en esta campaña contar con la base de la selección prejuvenil campeona suramericana hace dos años en Chile, “porque la Federación mantuvo ese proceso y en este grupo la que menos tiene fogueo internacional cuenta con un Suramericano, ya que incluso algunas tienen hasta tres o cuatro y un Mundial (el de Nueva Zelanda 2008)”.

Rozo quiere ahora posicionar a Colombia entre las mejores del área y reconoce “estar peleando mano a mano con todas las selecciones y queremos seguir ahí, porque la clave está en mantenerse entre la élite de Suramérica”. Pero para lograrlo, precisa de “divulgación, patrocinio y mayor competencia, por lo que estoy convencido de que a partir de este torneo el futuro del fútbol femenino va a cambiar”.

Él mismo trata de evidenciar que es distinto, al salirse del molde y no quedarse sólo en lo colectivo, para resaltar individualidades como “nuestra arquera Paula Forero; Natalia Gaitán se ha mostrado solvente atrás; Yorelli (Rincón) en la mitad, Tatiana (Ariza) adelante y otras como Jessica Sánchez e Íngrid Vidal, quienes han sido superlativas dentro del equipo y esa regularidad las hace importantes para el grupo”.

Plantel en el que además “hay tiempo para todo, este momento es de estar concentrados, pero también ha habido para distraerse”. Da y aprieta, aunque no se considera “un padre de esos celosos, pero sí el amigo que las protege y les habla, aunque les dejo en claro que son subalternas y como tales deben obedecer, sin que tengan una camisa de fuerza, ellas cuentan con libertad con ciertos límites, los cuales, si se respetan, permiten una tranquila convivencia”.

A diario intenta “cuidarlas y hablarles mucho, trato de que estén preparadas para toda esa clase de cosas que están viviendo actualmente y mientras están bajo mi mando, se trabaja mucho, pero también tocamos temas aparte del fútbol, porque en nuestra función de formadores debemos buscar que su vida fuera de la selección también sea ejemplar”.

Sabe lo que tiene y por eso asegura que “ellas no se sienten más de lo que son hoy, hemos ido paso a paso, ya estamos en semifinal (la otra la disputarán Brasil y Chile) y ahora vamos por la victoria del lunes (mañana)”. Y con ella logrará lo que quiere: volver a un Mundial Femenino. Después el título sería el moño de un regalo, porque justo en el mes de la mujer, un grupo de ellas está cerca, cerquísima, de honrarlas.