Los candidatos de opinión

Se trata de figuras sin trayectoria en el escenario político-electoral y que son reconocidas más por sus labores en otros campos, como lo social, la defensa de los derechos humanos, el sector empresarial o los medios de comunicación.

Cada que en el escenario político colombiano aparece una elección —bien sea para Presidente, para Congreso o para autoridades locales—, se pone de moda una expresión y salen decenas de candidatos que dicen representarla: “el voto de opinión”. Hasta hoy no se conocen muchos estudios al respecto, aunque bien se puede decir que en lo que concierne a la realidad nacional, el voto de opinión es aquel que está desligado de las maquinarias partidistas, que generalmente impera en los grandes centros urbanos y que algunos lo califican como un voto “volátil, disperso y de difícil manejo”.

Aquellos que son considerados “candidatos de opinión” —es decir, los que aspiran a conquistar el voto de opinión”— son por lo general figuras sin trayectoria electoral, más reconocidas por la ciudadanía por sus labores en campos como la defensa de los derechos humanos, el sector empresarial o público, el trabajo social o por haber sido columnistas de periódicos. El politólogo Alejo Vargas, por ejemplo, prefiere llamarlo “voto disponible” y cree que más que un acto de madurez del electorado se trata de una respuesta a la “manipulación de los medios”.

Sin embargo, para Iván Cepeda, candidato a la Cámara por Bogotá del Polo Democrático y uno de los llamados a liderar el voto de opinión en el país, la actual campaña servirá precisamente para medir si estamos en ese momento de madurez democrática. En su concepto, el voto de opinión está cimentado en propuestas que vienen desde candidaturas que no tienen detrás aparatos políticos ni cuantiosos recursos y que no apelan a ninguna clase de compra y venta de conciencias.

“Son campañas que se fundamentan en tres pilares: el trabajo en la calle con la gente, la internet y las redes sociales, y los medios de comunicación. Candidaturas que, como la mía, apelan estrictamente a los planteamientos frente al electorado y a su conciencia”, agrega Cepeda, quien reconoce que la visibilidad y el reconocimiento alcanzados, en su caso como vocero de las víctimas de crímenes del Estado, fueron también la base para entrar a buscar una curul en el Congreso.

Felipe Zuleta fue columnista de El Espectador y desde esa tribuna se hizo conocido para la opinión pública nacional. Candidato al Senado por el Partido Liberal, es claro en sus apreciaciones: “El voto de opinión es la opción decente que tienen 29 millones de colombianos de renovar en todo o en parte el Congreso de la República... es el voto limpio, descontaminado y democrático de verdad, porque los otros son votos, en su gran mayoría, comprados por las maquinarias partidistas”, dice.

Para Zuleta, ese voto de opinión se conquista hablando claro y proponiéndole a la gente temas que realmente importan y preocupan, “como los abusos del sector financiero; o la corrupción en la contratación del Estado; o el no robarse la plata de las unidades de trabajo legislativo; o mejorar los salarios de los jóvenes o hacer propuestas para las minorías”. Sólo con propuestas transparentes y coherentes —asegura— se pueden derrotar las viejas costumbres de hacer política.

El asunto de las candidaturas de opinión está asociado también con renovación y el surgimiento de nuevos fenómenos políticos que plantean la lucha para acabar con el “clientelismo”, palabra que sí tiene una definición en el diccionario de la Real Academia de la Lengua Española: “Sistema de protección y amparo con que los poderosos patrocinan a quienes se acogen a ellos a cambio de su sumisión y de sus servicios”.

Ubicándonos en el esquema político-electoral que vive y ha vivido el país, la explicación es sencilla: el político le da plata al líder comunal, quien le paga a un grupo de ciudadanos para que voten. A cambio, el político le consigue puesto al líder y lo mantiene en ese empleo mientras le cumpla con dos requisitos: que le siga aportando votos y que sea leal. En el momento en que no se cumpla uno de los dos, el político hace “echar” a esa persona.

John Sudarsky, candidato al Senado por el Partido Verde, es otro que clasifica como candidato de opinión. Empresario, su trabajo más importante ha sido la medición del capital social. Para él, hay una parte de la ciudadanía que está creciendo cada vez más y que está tratando de contextualizar qué es lo que realmente se debe hacer para enfrentar los problemas del país. “Es un voto que se ha liberado de la inducción clientelista, de gente que busca una visión diferente de cómo debe ser nuestra sociedad y que hay que hacer para ello”, explica.

En este sentido, plantea que la clave es tener propuestas y visiones que mucha gente comparte. “Muchos candidatos quisieran ser voto de opinión, pero no pueden porque no tienen ese tipo de propuestas. Si nos fijamos, hay unos que salen y hablan de temas trillados como que les van a dar salud o educación gratis a todos. Y la gente se pregunta: ¿cómo van a hacer eso? O sucede lo que le pasó al Polo Democrático, que fue de opinión hace un tiempo, pero cuando llegó a gobernar, hizo lo mismo que han hecho los otros y se quedó sin voto de opinión”, agregó.

Por otro lado, teniendo en cuenta la actual coyuntura política, Sudarsky augura una especie de boom del voto de opinión en las elecciones de este domingo, situación atada a la caída del referendo reeleccionista en la Corte Constitucional. Según explicó, mucha de la opinión ciudadana estaba centrada en una visión mesiánica del presidente Álvaro Uribe. “Al caerse la reelección, sienten que ya no hay un presidente que piense por ellos. Ahora tienen que pensar, son votos que se liberaron, están sueltos y allí son las propuestas las que priman”.

La analista política e internacionalista Laura Gil está convencida de que la tendencia del elector colombiano se irá corriendo cada vez más hacia el voto y los candidatos de opinión. Sin embargo, el problema del momento actual es que la campaña fue tan corta que dichos aspirantes no pudieron mostrarse. “Ojalá al Partido Verde y a Compromiso Ciudadano, conformado en su mayoría por candidatos jóvenes y limpios políticamente, les vaya bien, porque son los únicos que están apuntando a la renovación”, advierte.

De todas maneras, aunque se dice que el voto de opinión tiene mucho más peso en las presidenciales, es claro que en las grandes capitales podrá hacer elegir congresistas de diferentes partidos y que clasifican dentro del término, entre otros: Darío Acevedo, del Partido de la U; Juan Carlos Flórez, Luis Eladio Pérez y Germán Bula, de Compromiso Ciudadano; Juan Mario Laserna y Miguel Gómez en el conservatismo; Gilma Jiménez en el Partido Verde. Hoy en la noche se verá si la opinión se puede traducir en votos.

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