La encrucijada de la democracia

Los candidatos presidenciales, incluso los dos que hoy se suman al partidor, son los más atentos a las cuentas de sus bancadas y aliados.

Atípico es el calificativo que mejor describe el proceso electoral que concluye este domingo con la elección del Congreso para el cuatrienio 2010-2014. La incertidumbre creada por el malogrado referendo reeleccionista, además matizada por la encrucijada del alma del presidente Álvaro Uribe Vélez, hizo del debate parlamentario un escenario casi invisible. Aún hoy, el tema central de discusión sigue siendo la adhesión o la distancia a las ideas del Jefe de Estado y pocos tienen claro cuál puede ser la agenda prioritaria del Senado y la Cámara de Representantes.

Candidatos hay de sobra para cumplir con el deber democrático de acudir a las urnas, pero pocas veces como en esta ocasión los ciudadanos llegan más ajenos al reconocimiento de las necesidades legislativas específicas y de los colombianos más idóneos para desarrollarlas. Fueron tantas semanas en que el país político no salió de alentar las expectativas frente al referendo, que apenas cuando la Corte Constitucional dijo no a la opción de un tercer mandato del presidente Álvaro Uribe se comenzó a desenredar el apretado ovillo de las propuestas.

Es más, fue tan insípida la campaña política al Congreso que hoy existe más interés en saber quiénes serán los candidatos presidenciales del Partido Conservador y el Partido Verde, que definir quiénes integrarán el Poder Legislativo. Y, como lo describe el analista y politólogo Rubén Sánchez David, si bien hay figuras nuevas que quieren llegar al Congreso, también es notorio el continuismo político nacional a través de las aspiraciones de muchos herederos de quienes ayer fueron los pesos pesados del Congreso de la República.

En otras palabras, no hay mayores expectativas de cambios determinantes en el Congreso. Seguramente el Partido de la U se alzará con las mayorías, conservadores y liberales refrendarán sus promedios, Cambio Radical podría tener apremios para conservar su número de curules, al Polo le podría suceder lo mismo en su fortín electoral de Bogotá y el PIN daría sorpresas. En cambio lo que sí despierta enorme curiosidad es saber cuántos legisladores alcanzará la lista de partidarios de Sergio Fajardo e incluso del Partido Verde.

Al fin y al cabo en el actual sistema presidencialista colombiano la gobernabilidad del Primer Mandatario en buena medida depende de sus mayorías en el Congreso y de no contar con suficiente bancada de apoyo, necesariamente queda abocado a promover alianzas para consolidarla. Esa es la mirada distinta a la jornada de este domingo. Más que nuevas o viejas caras, saber cómo van a quedar las mayorías, pues son los candidatos presidenciales quienes deben entrar a resolver de qué manera manejar la nueva composición del Congreso.

Sin Uribe en el partidor presidencial, hoy las cuentas no son contundentes para cualquiera de los candidatos presidenciales en disputa, incluso para los dos que hoy se suman a la lista. Sin embargo, para ellos es esencial que sus aliados hoy salgan elegidos. De no ser así van a heredar las consecuencias de un traspié político. Ese, en el fondo, es el pulso mayor. La sociedad no puede esperar cambios significativos, pero los candidatos presidenciales sí necesitan que sus cuentas matemáticas y electorales resulten halagüeñas.

Por lo demás, lo advierte el analista Alejo Vargas, como en cualquier democracia, elegir un buen Congreso es una decisión trascendental. No sólo por lo que significa en términos de poder político, sino porque a través del mismo se incide en la conformación de otras instituciones. Nombran magistrados, Procurador, Contralor, Defensor del Pueblo. Juzgan al Presidente, al Fiscal, a los magistrados. No hay asunto de Estado donde el Congreso no intervenga. Por eso siempre se apela a la conciencia ciudadana y su reto ante las urnas.

Hoy el Congreso está más cuestionado que nunca. Si el Proceso 8.000 desnudó sus falencias en los años 90, el escándalo de la parapolítica, con 83 congresistas procesados o en la cárcel, lo dejó en un estado de incredulidad nunca vista. Por eso las elecciones del domingo, a pesar de la ausencia de un atractivo debate, de la falta de argumentos capaces de superar la polarización uribista y antiuribista, o de la refrendación de las habituales promesas irrealizables o los delitos al sufragio, desde donde quiera que se analicen tienen carácter histórico.

Después de ocho años de mandato del presidente Uribe Vélez, con claras mayorías en el Congreso que poco le fallaron en su agenda, todo vuelve a empezar. Por más que se diga que uno u otros candidatos son la continuidad del uribismo, la política enseña que ni los votos son endosables ni los personalismos perduran más allá de los nuevos gobiernos. Todo está por verse y después del 7 de agosto soplarán nuevos aires. Por lo pronto este domingo se libra el primer pulso en el rumbo y la conformación del nuevo poder.

El Parlamento Andino y su primera elección popular

En la jornada electoral de este domingo también se elegirá por votación popular a los cinco aspirantes que representarán al país ante el Parlamento Andino. Se trata de un órgano adscrito a la Comunidad Andina de Naciones (CAN), integrado por 20 miembros de Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú, además de Chile, país asociado. Anteriormente dicha escogencia la hacía el Congreso y es la primera vez que los colombianos escogerán a sus parlamentarios andinos de entre 64 candidatos inscritos. El Parlamento Andino es el órgano deliberante y todas sus acciones buscan consolidar la integración económica, política, social y cultural.

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