Los matices electorales

La incidencia del presidente Uribe en los comicios, los cambios y resultados en el Congreso y la seguridad, analizadas por tres expertos.

Uribe, el gran elector

Luis Carvajal B.*

La ausencia obligada del presidente Uribe en las presidenciales no afectó los resultados de las elecciones de Congreso. Podría decirse, en términos genéricos, que los votos perdidos por el uribismo con la separación de Cambio Radical se vieron compensados por el auge del Partido Conservador, que pasa, más o menos, de 18 a 23 curules, y el mismo Partido de la U, que pasaría de 20 a 24.

Convergencia Ciudadana, Alas y Colombia Democrática obtuvieron en 2006 quince curules en Senado, mientras que al cierre de esta edición el PIN, al que muchos analistas dan como ganador, obtenia apenas 7.

La caída del Polo tampoco se debe exclusivamente a la imagen de la administración de Bogotá o a errores de sus dirigentes. Está claro que su “chavismo” y los tres tenores algo tuvieron que ver y mucho menos, pero también algo, Sergio Fajardo, de quien se esperaba un desempeño mejor por las expectativas generadas.

El dilema del Partido Conservador, sin embargo, no se resolverá ahora, cualquiera sea el resultado de la consulta, sino apenas luego de la primera vuelta. Su dirigencia tiene claro que a pesar de sus buenos resultados no le alcanza para ganar las presidenciales, pero el sector del ex presidente Pastrana y Noemí Sanín apuesta a un desgaste del candidato del Partido de la U antes de mayo y todo parece indicar que persistirán en esa intención.

El asunto, a pesar de las ratificadas mayorías del uribismo, no es hacia quién se inclinará el PIN, al que han dado en llamar algunos analistas el partido bisagra, sino hacia dónde “mirará”, en términos de alianzas, el mismo Germán Vargas y lo que ocurrirá en el liberalismo. Podrían resultar definitivos en una elección apretada, más si se tiene en cuenta que un sector del conservatismo ha iniciado un viaje sin retorno a la coalición.

Sin embargo, las elecciones presidenciales son diferentes a las parlamentarias, en cuanto es importante el sentimiento de partido, pero también la imagen de los candidatos. Las alianzas burocráticas no necesariamente se traducen en votos. A Juan Manuel Santos, por lo que se ha visto, le esperan difíciles pruebas en las semanas que faltan, aun con una oposición “desbaratada”, en que el Polo ha perdido y el liberalismo no consigue explicar su condición de opositor, con los consecuentes resultados electorales.

A todas estas, el Presidente sigue siendo el gran elector y no se observa una oposición que le haga contrapeso, como acaba de demostrarse. Pero deberá esmerarse para conseguir que quienes han sido sus amigos y colaboradores no terminen derribando lo que construyó.

*Analista político.

Resultados efectivos en  seguridad

Rafael Guarín (*)

A pesar de los pronósticos de que las elecciones de Congreso iban a estar gravemente perturbadas por la violencia, especialmente de las Farc, la realidad fue muy distinta. La Misión de Observación Electoral (MOE), en un reciente informe, dijo identificar “420 municipios en riesgo por factores de violencia para las próximas elecciones de Congreso”. Además, que un 55% de éstos estaban en “riesgo extremo”, lo que sugeriría, para cualquier persona, un probable colapso de las votaciones.

Los planteamientos de la MOE en este tema, aunque desacertados, son una preocupación legítima. En Colombia los comicios habían estado marcados por una fuerte violencia, no sólo del narcotráfico y del paramilitarismo, sino por la injerencia que las guerrillas adelantaban. Las perturbaciones de orden público fueron muy escasas, la de mayor importancia se presentó con un hostigamiento en Corinto, Cauca. Las Farc habían diseñado un plan para afectar el proceso electoral que fracasó. Su fallido objetivo era enviar un mensaje de fortaleza y de fracaso de la política de seguridad democrática. Consiguieron todo lo contrario.

El avance es significativo respecto a la elección de 2007 y consolida una tendencia iniciada en 2006. Según un estudio de la Fundación Seguridad y Democracia, las votaciones de ese año fueron las menos violentas en dos décadas, las de ayer fueron las más tranquilas desde que se tienen datos.

También es claro que este tipo de análisis, para ser acertados, requieren no sólo observar las actividades y la presencia de grupos armados ilegales en porciones del territorio, sino conocer y entender el mapa de acción de la Fuerza Pública. A diferencia del pasado, en el cual militares y policías estaban anclados a sus bases y a los cascos urbanos, hoy cuentan con capacidad de respuesta y de acción ofensiva que niega a la guerrilla el desarrollo de sus planes.

Por supuesto, lo anterior no obsta para reconocer el hecho de que en zonas de alto riesgo de alteración del orden público se dispusiera emplear plataformas aéreas electrónicas y un aumento importante de miembros de la Policía y de las Fuerzas Militares, lo cual nos dice que, si bien se ha avanzado en garantizar los derechos ciudadanos y en reducir la capacidad de daño del terrorismo, es indispensable aceptar que aún faltó mucho, que las Farc no están acabadas, que no se debe bajar la guardia y que la tarea debe continuarse.

*Analista político y de seguridad. Catedrático de la Universidad del Rosario.

Congreso, sin muchos cambios

Camilo Rojas (*)

Con resultados parciales, los temas predominantes fueron la abstención y la confusión. La primera es responsabilidad del ciudadano y la segunda de la Registraduría Nacional del Estado Civil. A boca de urna es claro que el ciudadano no fue estimulado por un escenario en donde hasta hace pocos días todo se reducía a la reelección de Álvaro Uribe, lo que explica la abstención. En la confusión hay que decir que la Registraduría falló en una estrategia clara de pedagogía. Su titular, Carlos Ariel Sánchez, ha sido profesor, pero en este caso no se notó.

No hubo claros referentes de opinión que estimularan la participación. Ni Cambio Radical ni el Partido de la U ni el Partido Liberal encontraron un ícono de opinión atrayente. Bogotá estuvo expósita en esta contienda.

En cuanto al Partido Verde, debo decir que fue el gran ganador. Con escasos recursos logró alta rentabilidad electoral.

El voto de opinión en el Congreso se va a dispersar, lo que potencializará el impacto de la maquinaria. Este Congreso va a tener muchos caciques y pocos indios. Es impresionante que los antecedentes de un Congreso tan cuestionado no haya despertado liderazgos alternativos con capacidad de movilización electoral. Hay que decir que no se augura mucho cambio en el Congreso.

Abogado, gerente de Estrategica.com, empresa de consultoría política.

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