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hace 2 horas

Los herederos de la parapolítica

Lo dijo preocupado el candidato presidencial del Polo Democrático, Gustavo Petro: “Nos ganó el PIN”.

El controvertido Partido de Integración Nacional, que recicló buena parte de la parapolítica en cuerpo ajeno, según proyecciones de la Registraduría, obtenía ocho curules en el Senado, superando a colectividades como Cambio Radical, que hace cuatro años puso la mayor votación al Senado con el hoy candidato presidencial Germán Vargas Lleras, con más de 220 mil votos.

Héctor Julio Alfonso López, hijo de la detenida empresaria del chance Enilce López, alias La Gata; Mauricio Aguilar, hijo del procesado ex gobernador de Santander Hugo Aguilar; Teresita García Romero, hermana del condenado parlamentario Álvaro El Gordo García Romero; o Doris Clemencia Vega, esposa del acusado ex congresista Luis Alberto Gil, heredaron el capital político de sus controvertidos familiares y, en palabras de sus contradictores, desde el próximo 20 de julio asumirán cuatro escaños en el Legislativo que desde ya generan polémica. A ellos se suman, por ahora, Carlos Arturo Quintero, Hemel Hurtado, Antonio José Correa y Juan Carlos Rizzetto.

Con más de 700 mil votos al Senado, y a falta de escrutarse casi el 20%, el PIN, considerado por ácidos analistas políticos como un ‘sancocho’ sin un horizonte fijo pero con una turbia explicación en sus orígenes, se constituyó como la cuarta fuerza electoral del país, superado por el Partido de la U, el Conservador y el Liberal, colectividades de mucha más tradición, en especial las últimas dos, con más de 160 años de historia política. La explicación de este fenómeno redunda en que en las distintas regiones de Colombia poco pareció importar que familiares de próximos congresistas tuvieran cuentas pendientes con la justicia.

El caso más preocupante es el de Teresita Romero García, quien con casi 40 mil votos accedió a un escaño en el Senado de la República, a escasas semanas de que la Corte Suprema de Justicia, en una decisión sin antecedentes, condenara a 40 años de prisión a su hermano, no sólo por sus probados nexos con las autodefensas de Sucre, sino además por su activa colaboración con los ‘paras’ en la masacre de Macayepo, en donde fueron asesinadas 15 personas. Precisamente en el departamento de Sucre el PIN logró la mayor influencia política. El caso del hijo de La Gata merece capítulo aparte, con más de 52 mil votos.

El desgaste de la parapolítica, se diría, no cambió en nada las fuerzas en algunas regiones.

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