TLC con Europa se firmaría en mayo

Entrevista con el ministro de Comercio, Industria y Turismo, Luis Guillermo Plata.

Al cierre de la actual administración, uno de los afanes del Gobierno es dejarle al país un panorama más claro en acuerdos comerciales con varios países. Por ello, el titular de la cartera de Comercio tiene el acelerador a fondo. Y el acuerdo con la Unión Europea aparece como prioritario.

¿Cuál es la dimensión del TLC que se termina de negociar con la Unión Europea?

Tiene el tamaño del TLC con EE.UU., incluso es más grande, pues el mercado europeo es de 400 millones de consumidores y 27 países. Fue difícil de negociar, Europa exigía que fuera bloque a bloque (los 27 países de la UE y la Comunidad Andina de Naciones, CAN). Pero hubo diferencias en la CAN y terminamos negociando Colombia y Perú, se retiraron Bolivia y Ecuador.

¿En las negociaciones con Colombia cómo se manejó el tema del banano?

Europa dijo que teníamos que solucionar el tema en el ámbito multilateral, antes de solucionarlo en un tratado bilateral. ¡Era un problema de 15 años! Pero tenían una razón lógica: no podían negociarlo en unas conversaciones bilaterales, porque en este tema hay involucrados otros países. Afortunadamente en diciembre del año pasado, en la Organización Mundial de Comercio, se acordó bajar el arancel de 176 euros por tonelada a 114 para todos los países exportadores. Lo que seguía era buscar una reducción mayor en la negociación bilateral y logramos que quedara en 75 euros por tonelada.

¿Por qué el tema de lácteos se complicó e incluso no ha sido cerrado?

En la última ronda, en Bruselas, alcanzamos acuerdo en casi todo, en temas pendientes como vehículos, zonas francas, contribución cafetera, azúcar y banano. Nos reunimos con el comisionado europeo de comercio, Karel de Gucht (quien ayer dijo que el país está en el momento propicio para firmar el acuerdo), y le dijimos que queríamos cerrar. Pero no podíamos hacerlo sí o sí, quedaba pendiente el tema de lácteos.

¿Cuál era el problema?

Teníamos una posición, que era un contingente sin aranceles de 5.000 toneladas, un crecimiento gradual y mantener la franja de precios. Pero la UE quería un tratamiento igual al que se acordó con EE.UU. Eso cambió el panorama, porque nosotros teníamos instrucciones distintas del Consejo Superior de Comercio Exterior. Había que hablar con el Presidente, quien nos dijo que la decisión era tan compleja que había que consultarla con la industria.

El presidente Uribe habló con el presidente de la Comisión Europea, José Durão Barroso, quien ofreció prolongar una salvaguardia para el sector, pero nos pidió una respuesta inmediata. Por ello citamos al sector (Analac, la SAC y la Andi) y les explicamos la situación.

¿Qué se acordó finalmente?

Con los norteamericanos se parte de desgravar 5.500 toneladas, con la UE arrancamos con 4.000, pero se incluyó la salvaguardia a 17 años que protege el mercado local (ver recuadro).

¿Qué más falta por cerrar?

Hay que hacer ajustes en la oferta agrícola y un proceso de convergencia de temas con Perú, que cerró antes. Pero el paquete central ya está listo y el tema lácteo tiene que quedar definido esta semana. Aspiramos a firmar el acuerdo en la Cumbre Hispanoamericana de Madrid, en mayo.

¿Y con EE.UU. no tendremos TLC este año?

Llevamos un año con el gobierno Obama diciendo que sí, que hay que implementar una lista de acciones, pero esa lista no aparece. En la campaña política de ese país salió el tema sindical y de derechos humanos, que incluso contagió al acuerdo con la UE. También con Canadá: el tratado se aprobó en 2009 en Colombia, pero estos temas en ese país han sido recurrentes.

El comercio con Venezuela se sigue deteriorando...

En una reunión con sectores económicos veíamos que hemos perdido ventas, pero en términos relativos estamos iguales a otros países. Hay una contracción en la demanda venezolana del 18%. Pero en los primeros dos meses tuvimos un crecimiento positivo en el total de las exportaciones, en enero de 2009 vendimos US$2.500 millones y US$2.913 en el mismo mes de 2010. Y en febrero pasamos de US$2.404 millones el año pasado a US$2.490 millones este año.

¿Cómo va la organización del Foro Económico Mundial en Cartagena?

Es un evento muy importante. Se confirmó la presencia de cinco presidentes, ya hay 350 empresarios registrados de alto nivel, compañías con ventas superiores a US$100 millones. Lo importante de este evento es que atrae a gente con capacidad para realizar negocios, ideal para el país.

¿Qué opina de los niveles actuales de la tasa de cambio?

La competitividad de un país no se basa en la tasa de cambio. En la medida en que los países son exitosos, se encarece la mano de obra y se revalúa la moneda. Colombia tiene que entender que a punta de salarios malos y tasas de cambio devaluadas no se compite hoy. Hay que tomar decisiones de mirar otras cosas, de cambiar lo que produce.

¿Los exportadores podrán seguir viviendo con la tasa actual?

Excepto por un periodo muy corto, en que el dólar subió a $2.500 por problemas internos de Estados Unidos, Colombia lleva ya cuatro años conviviendo con una fluctuación entre los $1.800 y $2.100. Esa realidad se da porque el país ha mejorado, porque tiene más inversión, más turismo, más divisas, porque hay más confianza. Es que aquí hay que competir, es que el país se ha revaluado y el salario mínimo real ha subido. Es que hoy no podemos competir por baratos.

¿Cuál es ese tema que quedó pendiente en su gestión?

Hay un tema muy preocupante que es el de la transformación productiva: hoy producimos los mismos productos que hace 30 años. Pero yo me voy  con la satisfacción, más que de las negociaciones del TLC, de haber cambiado ese paradigma. Este no puede ser un país de café, flores, banano y confecciones toda la vida; ahora, no es que haya nada malo con eso y si podemos seguir siendo competitivos con esos productos, adelante, pero hay que buscar otras cosas.

¿Qué se está haciendo en materia educativa para llegar a esa meta?

Todos los programas de nuevos sectores los estamos trabajando con el Ministerio de Educación y con el Sena. La educación tiene que ser una función del mercado. Es algo que hemos hablado en el gobierno, y es que el SENA no tiene que cumplir una función social sino de mercado, de preparar a la gente que el mercado demanda para las nuevas profesiones que en el mundo crecen. En eso la nueva administración de esa institución ha contribuido demasiado, la ha orientando hacia sectores de tecnología, de offshoring, telemedicina, entre otros.

El jefe negociador, Santiago Pardo, explica el acuerdo con UE

Es importante el tema de los subsidios a la exportación. Si los manteníamos en el sistema variable, la UE no eliminaba los suyos, y si lo hacía, no garantizaba el ingreso de los productos colombianos.

Desde el día cero se comprometen a no mandar quesos, lácteos, leche y lactosueros sin subsidio. En el TLC con EE.UU. hay unos cupos libres de arancel (5.500 toneladas) y por encima, desde la tonelada 1, va al arancel preferencial cada año, que baja durante 15 años y al final es cero.

En el décimo el arancel será más bajo y todas las cantidades hacia infinito lo tendrán preferencial.

La salvaguardia ofrecida por la UE opera así: en un año hay un cupo de 4.000 toneladas; cuando se alcance el 120% de esa cifra, la salvaguardia se dispara y las cantidades adicionales van al arancel bajo año a año. En la práctica uno tiene unos contingentes cerrados por 17 años y un comercio controlado; con EE.UU. tenemos un contingente libre y cualquier cantidad por encima tiene aranceles preferenciales.

Temas relacionados