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hace 2 horas

Otro ‘mea culpa’ de la Iglesia

Papa enviará el viernes una carta en la que pide perdón por el daño hecho a menores en Irlanda.

A Benedicto XVI le sobran razones para pedir públicamente perdón a todas las víctimas que han sufrido los abusos de sus clérigos en varios países del mundo. Desde que inició su papado, el 19 de abril de 2005, el Pontífice ha tenido que enfrentar graves casos de pederastia en Estados Unidos, Australia y ahora Europa.

Para superar el terrible escándalo de abusos sexuales de niños por parte de sacerdotes católicos, el Papa decidió hacer un primer mea culpa en 2008, a través de una oración perpetua “mundial para la reparación de las faltas cometidas por una pequeñísima parte del clero”.

Meses después de la oración, el escándalo renació y al Vaticano llegaron cientos de denuncias contra sacerdotes pedófilos en Irlanda, Alemania, Austria y Países Bajos que obligaron a Benedicto XVI a referirse de nuevo al espinoso tema.

“Como saben, en los últimos meses la Iglesia en Irlanda ha sido gravemente sacudida como resultado de la crisis de abusos a niños. Como señal de mi profunda preocupación he escrito una carta pastoral que trata sobre esta situación dolorosa”, aseguró el miércoles durante la celebración del día de San Patricio. “Pediré a todos que la lean para ustedes mismos, con el corazón abierto y espíritu de fe estas líneas. Mi esperanza es que ayude en el proceso de arrepentimiento, cura y renovación”, dijo el Pontífice.

Según voces del Vaticano, aunque el Papa se referirá en el primer documento papal dedicado exclusivamente a la pedofilia, al caso de Irlanda—en donde dos informes oficiales develaron que durante décadas centenares de niños irlandeses sufrieron abusos sexuales por parte de sacerdotes en ese país, sobre todo en la arquidiócesis de Dublín desde 1975 a 2004—, el Papa también hará  referencia al escándalo en Alemania, su país natal.

El Papa hará hincapié en la necesidad de una profunda reflexión teológica y la mejora de la preparación humana, espiritual, académica y pastoral tanto de los seminaristas como de los sacerdotes ya ordenados para que no se vuelvan a repetir casos como estos, que entre otras cosas se convirtieron en un desangre económico para el Vaticano.

La arquidiócesis de Los Ángeles, por ejemplo, aceptó pagar US$660 millones a 500 víctimas de abusos sexuales. La Iglesia irlandesa se enfrenta al posible pago de fuertes indemnizaciones millonarias que fuentes locales han fijado en US$450 millones. Y en Alemania se estudia la creación de un fondo por cerca de US$500 millones para reparar a los afectados. Pero pedir perdón e indemnizar no repara los daños morales causados y tampoco soluciona el grave problema en el interior de la Iglesia.