La primera línea de la discordia

La demanda de pasajeros que tendría el metro no sería suficiente para garantizar la autosostenibilidad del sistema.

El representante a la Cámara Simón Gaviria dijo el jueves que el documento Conpes que le daría vida financiera al metro en la capital estaría enredado por cuenta de serias discusiones acerca de la conveniencia del trazado de la que sería la primera línea. Gaviria basó sus afirmaciones en un documento que, según él, habrían redactado los validadores del proceso (universidades Nacional y de los Andes), en el que se cuestionaría la demanda de pasajeros que, de acuerdo con los cálculos del consorcio que diseñó el trazado, alimentaría el sistema de transporte masivo. “Los diseños de la línea siguen lejos de ser confiables”.

En meses anteriores, el mismo Departamento Nacional de Planeación también había sugerido que la demanda estaba sobreestimada debido al impacto que tendría sobre el sistema el tren de cercanías. “Nosotros tomamos en cuenta las observaciones que nos hicieron Planeación y los validadores del proceso, así que reestructuramos nuestros modelos y presentamos los nuevos números con y sin tren de cercanías”, aseguró el gerente del proyecto metro, Camilo Zea.

El funcionario explicó que “hay estudios que señalan que un metro sólo es viable cuando transporta 10 mil pasajeros hora/sentido como mínimo. Incluso en los escenarios más complicados los cálculos hablan de una demanda de entre 12 y 13 mil usuarios hora/sentido, esto es, un 15% o 20% más de lo exigido por las cargas mínimas”.

El representante Gaviria, hablando acerca del informe de los validadores, criticó que el estudio entregado por el Distrito a Planeación Nacional “tampoco mide el impacto que tendrán los transbordos que deberán realizar los pasajeros, lo que podría desestimular la demanda. El 84% de los viajes necesitarán uno o más transbordos. Entre más tengan que realizar esta operación los usuarios, menos atractivo es el sistema”.

“Planeación ya nos había advertido que, para ellos, los tiempos de transferencia entre estaciones que estaban inscritos en el estudio eran demasiado cortos. Ellos nos sugirieron que utilizáramos un tiempo de seis minutos y que los empleáramos en un escenario con o sin el tren de cercanías por el norte y el occidente. Lo hicimos y nos dimos cuenta de que el efecto sobre la demanda no es tan impactante como se creía”, afirma Zea, quien añade que “incluso con estos tiempos más largos, el sistema tiene garantizado más del umbral de pasajeros que justifican su construcción”.

El gerente del metro afirmó, en una entrevista con El Espectador el mes pasado, que confía plenamente en la solidez de la información que le fue enviada a Planeación y, asimismo, no duda que el Conpes será expedido y así comenzarán los trabajos de lo que él ha calificado como “la obra de infraestructura más importante del país”.

De ser aprobado el Conpes en los tiempos que contempla el Distrito, o sea este mes, en julio se estarían adjudicando la consultoría de ingeniería básica (que se realiza para estructurar el borrador de los planos del sistema) y la campaña geotécnica (que tiene por objetivo definir exactamente cuál es la composición del suelo por donde irá la línea). La primera iniciativa se demora un año y la segunda cinco meses. Después de esto, se abriría la licitación para los diseños finales y la construcción a finales de este año. Y si todo lo anterior se lleva a cabo como está planeado, las obras comenzarían a mediados del próximo año con la construcción de los patios en donde se guardarán los trenes (40 de éstos) y los nueve kilómetros de la línea que van al nivel de la superficie.

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