Diseñan dispositivo para ver con la lengua

Un soldado que quedó ciego en Irak fue la primera persona en utilizar el BrainPort.

Desde hace tres años el soldado británico Craig Lundberg vivía en la oscuridad. La explosión de una granada cuando estaba patrullando una de las calles de Basora (Irak) lo dejó ciego. Resignado a su nueva condición, este joven uniformado perteneciente al Batallón del Regimiento The Duke of Lancaster, aprendió a desplazarse por su casa y las calles de Londres con la ayuda de un perro e incluso se inscribió en un equipo de fútbol para invidentes, pues no quería que la imposibilidad de ver le arruinara la vida.

Para su sorpresa, hace unos meses fue contactado por el Ministerio de Defensa de Gran Bretaña e inscrito en un proyecto piloto que consistía en probar un moderno dispositivo que prometía devolverle la capacidad de distinguir la forma de los objetos y de hacerse una idea de su entorno. BrainPort es el nombre del sistema que le permitió a Lundberg volver a “ver”.

Este aparato funciona con unas gafas que tienen una cámara diminuta que capta los estímulos visuales y los traduce en señales eléctricas que Lundberg capta con la lengua, a través de una especie de tuvo que tiene metido siempre en la boca. Según la intensidad de las señales, que percibe como una sensación de hormigueo, este joven de 24 años puede hacerse una idea de los objetos que lo rodean (ver infografía).

Se trata de un invento que se basa en el principio de sustitución de los sentidos, en este caso, los receptores sensitivos de la lengua hacen las funciones de los fotorreceptores de los ojos.

“Soy realista. Sé que no me va a devolver la visión, pero es lo que más se acerca a poder volver a ver”, exclamó entusiasmado durante una rueda de prensa en la que los funcionarios del Ministerio de Defensa dieron a conocer el éxito de su proyecto piloto, que pretende convertirse en una herramienta para los invidentes.

“Cuando tengo puesto el dispositivo siento como si tuviera una batería en la boca o un caramelo que pica”, aseguró con humor Lundberg. Hasta el momento el BrainPort consta de 400 puntos que envían información a la lengua. Sin embargo, sus creadores  pretenden ampliarlo hasta los 4.000 sensores para mejorar la calidad y claridad de las imágenes.

Lundberg también explicó que mientras tiene puesto este dispositivo no puede hablar ni comer. Pero el objetivo es perfeccionarlo y hacerlo más pequeño para que en un futuro pueda tenerlo permanentemente entre los dientes y realizar otras actividades al mismo tiempo. “Estoy feliz, pero a pesar de su utilidad nunca prescindiré de mi perro Hugo, que siempre me ha acompañado”.

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