“Será un gran homenaje a Fanny”

Ana Marta de Pizarro habla sobre el Festival Iberoamericano de Teatro, que comienza este viernes en Bogotá.

La directora del Festival dice que este año habrá muchas novedades. Se le rendirá tributo a su antecesora en el cargo, por primera vez vienen Islandia y Georgia, y no habrá país invitado de honor, sino una región —Cataluña—.

¿Cómo está la salud de la cultura en Colombia?

Se ha venido recuperando. En algún momento estuvo en cuidados intensivos, pero ahora la veo en franca recuperación. Lo más importante es que los actores culturales entiendan que su trabajo debe ser autosostenible y generen estrategias en este sentido.

¿Qué hay en la trasescena de Ana Marta?

Un esposo, dos hijos, una familia.

¿El teatro es un drama o una comedia en Colombia?

Es una tragicomedia.

¿Qué fue lo mejor de su etapa en el Teatro Nacional?

Ver a los actores colombianos ensayando. Conocer grandes directores. Y sobre todo, poder observar tantas veces una imagen que me encanta: un teatro tras bambalinas y la gente ensayando.

¿Cuál es su sala de teatro favorita?

El Teatro Nacional La Castellana.

¿Se ha salido de alguna obra de teatro?

Sí, de muchas, sobre todo en el extranjero.

¿Quién es su dramaturgo de cabecera?

Hay varios, como Nicolás Montero y Humberto Dorado, por ejemplo.

¿El teatro contemporáneo tiene mucho de ‘show’ y poco de fondo?

No. Hay espectáculos que trabajan la técnica del gran formato y son muy buenos. Y hay otros grandes espectáculos que a pesar de serlo, regresan a lo esencial.

¿A qué compañía de teatro le gustaría traer?

Al director alemán Christoph Marthaler.

¿Por qué este año no hay país invitado de honor?

En esta oportunidad no tenemos un país, sino una región. En realidad esta decisión obedeció más al interés de los catalanes por participar. Empezamos a recibir muchas y muy buenas propuestas de esta región española y terminamos decidiendo que fuera el invitado especial de esta versión.

¿Qué haría por amor al arte?

Lo que fuera necesario, menos desnudarme.

¿Un recuerdo de Fanny Mikey?

Su risa.

Lo más difícil de reemplazar su labor en el Festival.

El reto que supone llevar sobre mis hombros una empresa tan grande. Pero no la estoy reemplazando, estoy retomando su labor. El Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá es, sin lugar a dudas, el acontecimiento cultural de mayor envergadura en este país y uno de los más importantes a nivel teatral en América Latina y, si se quiere, en el mundo. Así que continuar haciéndolo realidad es mi mayor desafío.

¿El consejo más valioso que le dio Fanny?

“La constancia vence lo que la dicha no alcanza”.

¿Por qué hay que asistir este año al Festival de Teatro?

Porque la programación es impecable en calidad y fue seleccionada pensando en todo tipo de público.

¿Qué veremos de nuevo?

Hay muchas novedades. Islandia y Georgia nunca habían venido. Está la compañía Tero Saariren, de Finlandia, con la obra Tres piezas. Este Festival es un homenaje a Fanny Mikey de principio a fin. En el desfile inaugural tendremos una Fanny gigante que acompañará el recorrido, con zanqueros y otros personajes luciendo la cabellera roja que hoy es la imagen gráfica del Festival.

¿Es bien paga la actuación en teatro en el país?

A Fanny le debemos que el trabajo en teatro se haya convertido en una profesión pagada. Gracias a ella, tanto las funciones como los ensayos son remunerados.

¿Qué les falta a los teatreros?

Profesionalizar su trabajo, no desde el punto de vista de la calidad, sino de la organización. Convertir su trabajo artístico en una profesión autosostenible.


Un gran espectáculo.

A finales de 2009 asistí, como jurado, al Festival de Teatro de Cracovia. Pude ver algunas de las obras más hermosas que haya presenciado.

¿Al que quisiera asistir?

En realidad, he visto todo lo que he querido ver.

¿Cómo va ‘Bogotá ciudad teatro’?

Muy bien. El 11 de febrero inauguramos Compensar Ciudad Teatro, que esta vez se realiza bajo un nuevo nombre y en una nueva locación. Tendremos 709 funciones y con ellas esperamos superar los 600 mil espectadores, quienes podrán visitarnos entre las 10 de la mañana y las 3 de la madrugada.

¿El mejor actor de teatro?

No podría mencionar uno solo. Tampoco podría hablar de un director, tendría que mencionar al menos cinco.

¿Su mentor?

Mi Junta Directiva.  Todos los miembros han sido maravillosos conmigo. Me apoyan, participan y sobre todo, tienen  siempre una actitud proactiva.

¿Su plan favorito?

Ir a festivales de teatro para ver espectáculos maravillosos y escoger los mejores para nuestro Festival Iberoamericano de Teatro de Bogotá.

¿Lo más triste de cada clausura del Festival?

Después del festival siempre quedamos con depresión post parto.

¿Un día que nunca olvidará?

Un viaje inolvidable que hicimos Fanny y yo al Japón. Tuvimos la oportunidad de conocer a algunas de las actrices más importantes del mundo, entre ellas la rusa Alla Demidova.

¿Por qué usa el pelo de colores?

Para que me alegre la cara.  Siempre he sido lanzada en la manera de vestir.

¿Usted actúa en la vida real?

Si, de manera permanente.  Todas las reuniones son una puesta en escena.

¿Qué quisiera inventar?

La máquina del tiempo, para entre cosas volver atrás y poder hablar con Fanny.  Además me gustaría inventar la forma de añadirle más horas al día.

¿Cuándo le toca improvisar?

A diario.

¿La cultura puede ser un negocio?

Sí.

¿Cómo es el teatro comercial?

Contrariamente a lo que suele pensarse, no es un teatro malo.  Existen obras de este tipo que son de muy buena calidad.

¿El festival iberoamericano de teatro es un hijo necio o juicioso?

Muy necio y difícil de controlar.

¿Qué se necesita para ser gestor cultural?

Persistencia, una pequeña dosis de locura y mucha pasión.

¿Con quién quedó en tablas?

Con los patrocinadores.

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