Una apuesta ganadora

El impacto de los eventos deportivos para las ciudades.

Ser sede de grandes eventos deportivos tiene varias caras para las ciudades.

De acuerdo con un estudio de la firma de consultoría Deloitte & Touche, “Un legado duradero”, se establecen plazos estrictos para la realización de obras de infraestructura, que normalmente toman años, que le quedan a la comunidad; se incrementa el turismo y la anfitriona ingresa a la lista de las principales marcas mundiales de la lista Fortune 500.

En el caso de Medellín con los Juegos Suramericanos, a la ciudad le quedarán, además de los escenarios deportivos, 621 apartamentos que se utilizan como alojamiento para los deportistas, que se construyeron con el apoyo de la empresa privada, en este caso la caja de compensación Comfama, y que pasados los Juegos se venderán como Vivienda de Interés Social.

Para Vancouver, Canadá, sede de los pasados Juegos Olímpicos de Invierno, el legado fue ambiental porque quienes asistieron les exigieron comprar certificados de emisiones de CO2 para implementar programas de recuperación frente a las 268.000 toneladas de emisiones que los Juegos produjeron.

Lo cierto es que frente a los beneficios, según el estudio, crecerá el apetito entre las ciudades por ser anfitrionas de eventos deportivos.

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