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Noemí es la candidata azul

El partidor presidencial quedó listo y la posibilidad de alianzas antes de la primera vuelta es poco probable.

Después de cinco días de incertidumbre, caos en la consolidación de la información de la Registraduría y reclamos por todos lados, Noemí Sanín Posada se convirtió en la candidata oficial a la Presidencia de la República por el Partido Conservador, tras ganar la consulta interna de esa colectividad con una ventaja de 37.777 votos sobre Andrés Felipe Arias, escrutado el 99,18%.

“Hoy ganamos todos, ganó la Seguridad Democrática, ganamos todas las que creemos y los que creemos en Colombia, ganó el amor a nuestro pueblo, ganó la seguridad de que vamos a derrotar al terrorismo y la miseria, ganamos todos los que vamos a luchar contra la corrupción. Queremos un país de esperanza, donde todos los colombianos podamos progresar, donde todos podamos estar seguros. Un país de propietarios, donde no quepa la miseria”, fueron las palabras de la ex canciller y ex embajadora al entregar el parte de victoria a sus seguidores en su sede de campaña.

Acto seguido, agradeció a los demás precandidatos conservadores que participaron en la consulta e invitó a la unidad del Partido, anunciando de paso la presentación por parte de la bancada azul, el próximo 20 de julio en el inició de la legislatura 2010-2014, de tres proyectos de reforma: política, electoral y a la justicia. “Quiero agradecer a todos nuestros copartidarios, a mis mujeres, a todos aquellos que sin ser conservadores saben que nuestra lucha es por el pueblo de Colombia, y quiero agradecer a Dios (...) a Dios le pido que nuestra campaña sea exclusivamente para servir a nuestro pueblo”, concluyó.

Se trata del tercer intento de Noemí Sanín de llegar al solio de Bolívar. De raíces conservadores, a lo largo de más de 25 años su figura se ha paseado por el escenario político nacional y con una capacidad camaleónica ha sabido jugar en los diferentes gobiernos, sean cuales fueran sus tendencias. Fue ministra de Comunicaciones en la administración de Belisario Betancur, luego embajadora en Venezuela y canciller del liberal César Gaviria, embajadora en el Reino Unido durante parte del mandato de Ernesto Samper y jefe diplomática en España y otra vez en Londres para el gobierno de Álvaro Uribe.

Para las elecciones de 1998, tras marcar distancia de Samper por el Proceso 8.000, se lanzó por primera vez a la Presidencia en fórmula con Antanas Mockus (hoy candidato del Partido Verde), a nombre de su propio movimiento político denominado Sí Colombia. Aunque no ganó (fue tercera en primera vuelta después de Andrés Pastrana y Horacio Serpa), sacó 2’825.706 votos, una cifra importante que la catapultó a las ligas mayores de la política criolla.

Los buenos resultados del 98 le dieron aire para volver a intentar la aventura de una campaña presidencial en 2002, recibiendo el apoyo del entonces barón electoral de Antioquia Fabio Valencia Cossio. Sin embargo, el panorama en ese momento era muy diferente. Su cercanía con el entonces presidente Pastrana y el fallido proceso de paz con las Farc en el Cagüán marcaron el rumbo de las elecciones a favor del discurso de mano fuerte de Álvaro Uribe. Fue cuarta con tan sólo 641.884 votos.

El debate electoral de ese entonces estuvo candente y la misma Noemí acusó a la campaña de Uribe de tener el respaldo de grupos paramilitares. Sin embargo, tras el triunfo de éste, le ofreció su apoyo, se acomodó de su lado y fue nombrada embajadora en España y posteriormente en el Reino Unido. Estando en el servicio diplomático, fue ella quien propuso la primera reelección del jefe de Estado. A mediados del año pasado decidió retornar al país y anunciar su tercera aspiración a la Presidencia de la República.

Habló con dirigentes políticos de casi todos los partidos, meditó sus posibilidades y volvió a sus orígenes: se inscribió como precandidata en el conservatismo. Y casi que inmediatamente se separó de la idea de una segunda reelección para el presidente Uribe, que caminaba por esos días en el Congreso, lo que le valió comenzar a ser señalada como “desleal” y hasta “traidora” con su antiguo jefe por el principal rival en la consulta azul: el ex ministro de Agricultura Andrés Felipe Arias.

Hoy, Noemí Sanín se mete por tercera vez en la carrera presidencial con la bandera de la “renovación conservadora” y la “continuidad” de la obra de Uribe, aunque para nadie es un secreto que detrás de ella se encuentra la figura del ex presidente Pastrana. Y no era sino que se definiera la candidatura azul para que comenzaran las cábalas en torno al futuro del panorama político del país y, sobre todo, del uribismo. La ex canciller había dicho siempre que iría hasta el final, por lo que ha de descartarse una alianza con Juan Manuel Santos y el Partido de la U, al menos para la primera vuelta.

Así las cosas, falta ver también el rumbo que tome Arias, quien este viernes mismo dijo que quiere aportar un grano de arena a la paz electoral y a la democracia, al tiempo que reconoció el triunfo de Noemí Sanín. De tomas maneras, para los uribistas les es difícil negar la incomodidad que causan las buenas relaciones de ella con Pastrana, con Gaviria, con Samper, con Mockus y hasta con Rafael Pardo (candidato liberal).

Lo único cierto es que, ahora sí, el partidor presidencial quedó listo; el país entero espera que la campaña sea limpia, decente, respetuosa y se dé en el terreno de las ideas y las propuestas. Es claro, la posibilidad de alianzas sigue a la orden del día, aunque de momento nadie se atreve y todos prefieren medirse en la primera vuelta. Una frase que se viene escuchando desde hace rato cobra relevancia: “Sin Uribe candidato, cualquiera puede ganar”.