Sobrados del lote

Los dos referentes del ciclismo colombiano demuestran con sus oros en los Suramericanos que la perseverancia premia las carreras, y de paso comprueban que su talento no tiene fecha de vencimiento.

Es ya una postal verlos ubicados en lo más alto del podio, pero lejos de él otras cosas los une, como la bicicleta y la sencillez por ejemplo. María Luisa Calle y Santiago Botero, los primeros en bañar en oro a Colombia en los Juegos Suramericanos, tuvieron una amena charla, con El Espectador como testigo, y después de tenerlos frente a frente algo sí quedó en claro: entre campeones se entienden.

Triunfar en su departamento y representando al país, ¿vale más que un oro?

María Luisa Calle: claro, sobre todo representar a mi equipo Orgullo Paisa y haber logrado la medalla de oro para él y para Colombia.

Santiago Botero: el oro es más representativo porque siente uno la presión de ser local, porque los locales dan por hecho que por haber sido uno campeón mundial es todo más fácil, genera más compromiso y la presión es fuerte. Pero una vez se consigue se disfruta más, porque la gente lo vive metro a metro, de cerca o con las transmisiones de radio y televisión.

¿Se consideran referentes?

M.L.C.: Sí, pues en este deporte he obtenido muchos títulos en los ámbitos nacional e internacional y soy un referente para el país y el ciclismo.

S.B.: Nos tocó abrir el telón en los Juegos y es un referente para los otros deportes, porque estamos ganando todas las medallas. Lo otro es que he sido un corredor atípico que aquí en Colombia ha estado consiguiendo medallas y títulos importantes. He combinado cosas, he podido estudiar, mientras que antes para otros no era posible; creo que sí soy un referente.

¿Qué tienen en común aparte de ser rubios y tener ojos claros?

M.L.C.: Que somos muy responsables y juiciosos en este deporte.

S.B.: Que surgimos en épocas similares, compartimos el hobby por la bicicleta, sin pensar en hacer del ciclismo un trabajo. Cada uno empezó en el ciclomontañismo y a partir de allí buscamos la rama donde nos desempeñamos mejor. Somos de Medellín, vivimos a un kilómetro, tenemos amigos en común y ahora estamos en el mismo equipo.

¿Este oro suramericano los motiva a seguir buscando más?

M.L.C.: Sí, claro. Quedan muchas carreras por delante y esperamos este año estar en Panamericanos, Centroamericanos y el resto del ciclo Olímpico.

S.B.: A mí me queda una por disputar, la prueba en ruta (mañana). Voy a tratar de conseguirla, pero hay factores de suerte y el destino que juegan a favor o en contra, y no es tan factible como en la contrarreloj individual. Luego me queda la Vuelta a Colombia.

¿Les alcanzan los pedalazos para pensar en los Olímpicos de Londres 2012?

M.L.C.: Sí, claro. Hay que entrenar, prepararnos y lograr primero la clasificación, esa es la meta.

S.B.: No pienso en los Olímpicos porque me retiro después de la Vuelta.

¿Ser campeón del mundo es tocar el techo de una carrera?

M.L.C.: No, uno siempre quiere ser la mejor y en la medida en que uno consigue una medalla, aspira a más y en otras modalidades.

S.B.: No. Fue un título muy importante para el ciclismo colombiano, porque no lo había tenido en una contrarreloj individual. Cada logro fue muy relevante, como las tres etapas del Tour de Francia, por ejemplo.

¿Qué les falta por conseguir en sus carreras?

M.L.C.: Todavía no pienso en el retiro. He quedado satisfecha, aunque no haber logrado bronce en los Olímpicos pasados, cuando quedé cuarta con el mismo tiempo de la tercera, fue duro de superar.

S.B.: Siempre quedé con la espinita de la medalla Olímpica. En Beijing fui sexto, a tres puestos de la medalla, conseguí diploma pero no más.

¿Derrotaron también a la calumnia cuando salieron limpios de los señalamientos por dopaje?

M.L.C.: Sí, se equivocaron y finalmente se supo lo que había pasado, y bueno, quedé contenta de que se hiciera justicia.

S.B.: Sí. Entre más controles, mayores posibilidades de tener problemas. Menos mal pasaron y pude seguir mi carrera. Quedó en el escándalo público y nada más.

Esa fue la principal victoria de sus vidas, ¿dejar su imagen transparente?

M.L.C.: Una sí,  esclarecer lo que pasó, y mi principal victoria ser campeona mundial.

S.B.: Más allá de la imagen limpia, mostrarme siempre como soy. Le reflejé a la gente lo que era: una persona honesta con condiciones para el ciclismo, no sobrehumanas, pero diferentes y muy disciplinado. Eso fue relevante para el ciclismo y las generaciones que vienen. Al fin de cuentas lo que queda es el nombre.

¿Qué sigue en sus vidas después del ciclismo?

M.L.C.: No he pensado en eso.

S.B.: Otra etapa igual de motivante para mí, que son nuevos proyectos donde pueda aplicar la administración de empresas, transmitir conocimientos de 15 años en Europa, es un nuevo ciclo. Cuando uno cree que ya está todo cumplido, abrir otra puerta y dedicarse a la familia, estar con los tres chiquitos y mi esposa.

¿Ustedes viven del ciclismo?

M.L.C.: Sí, del ciclismo y para el ciclismo.

S.B.: Sí, desde 1994 vivo del ciclismo, pero tengo que seguir trabajando en otra actividad. Quedo muy satisfecho con lo que conseguí, tanto económica como deportivamente.

¿A quiénes ven como sus sucesores?

M.L.C.: Hay muchas niñas entrenando conmigo, pero aún les falta porque es un proceso muy largo, es de mucha constancia y dedicación. Hay muchas que están juiciosas entrenando, pero no me atrevo a mencionar una sola.

S.B.: Hay una generación que viene empujando fuerte, encabezada por Fabio Duarte, Sergio Luis Henao, Carlos Betancur y Rigoberto Urán.

 

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