El mundo al revés de Alan Jara

Este miércoles lanzará un libro contando su experiencia en la selva.

¿Por qué ‘El mundo al revés’?

Porque es tan absurdo lo que se vive allá, que no hay otra forma para describirlo.

Aparte de escribir el libro, ¿qué ha hecho en este año y dos meses en libertad?

He dado muchas conferencias en universidades y en colegios. Lo más importante: el año pasado hice 10º y este año estoy haciendo 11º de bachillerato con mi hijo.

Lo más polémico que revela en el libro.

Cómo contrasta la conducta de los políticos, la mayoría de ellos, con la condición humana tan extraordinaria de los militares y policías, la mayoría de ellos.

¿Por qué prefirió siempre a los policías y militares por encima de los políticos, siendo usted político?

Por lo mismo (risas). Conociendo a los políticos, no dudé mucho.

Usted revela episodios que no hablan muy bien de Orlando Beltrán. Por ejemplo, dice que al parecer él acusó ante la guerrilla a dos compañeros que se querían volar...

Yo doy hechos. Cuento lo que vi y pasé, pero no juzgo. Ya el lector determinará qué sucedió.

¿Ha vuelto a hablar con él?

Me lo he encontrado en reuniones de víctimas, un par de veces, pero no mantenemos una relación cercana.

¿Con qué político mantiene una relación cercana?

Sólo con Consuelo González.

Su mejor amigo en el cautiverio.

William Donato, sin duda. También el general Mendieta, Murillo, Delgado, Rodríguez, Duarte, Rojas…

¿Sigue pensando, como relata en su libro, que Francisco Santos como vicepresidente no ha servido de nada a los secuestrados?

Creo que se quedó corto. Se creó una expectativa cuando el presidente Uribe lo nombró vicepresidente, porque estuvo secuestrado y fundó País Libre, pero no recibimos nada.

¿Cuál fue la primera película que vio al volver a la libertad?

Quién quiere ser millonario.

¿Qué comida no se ha negado en este tiempo?

He comido de todo, menos arveja y fríjol, que era la dieta de la selva.


¿Ya aprendió a usar el BlackBerry?

No, el iPhone. Me lo regalaron la noche en que me liberaron.

¿Qué diferencia a este libro del resto escrito por ex secuestrados?

Es un homenaje a la vida y en él el protagonista no soy yo. Son esos policías y militares con quienes pude plantear una manera diferente de vivir el secuestro.

¿Por qué no se lanzó al Congreso como el resto de sus compañeros políticos en cautiverio?

No fue por el resultado que obtuvieron, porque sé que en mi caso hubiese sido distinto (risas). No me lancé para estar con mi familia. Quería seguir compartiendo con mi hijo, haciéndole el desayuno todos los días.

¿Por qué cree que se quemaron?

Unos porque no tenían ningún trabajo político. El hecho de ser ex secuestrados no les da derecho a ser senadores. Otros porque cambiaron de partido. Y a varios les faltaron cinco centavitos pa’l peso.

¿Por cuál consulta votó: verde o azul?

Yo soy rojo. No voté consulta.

¿Cuál es su versión de la pelea entre Clara Rojas e Íngrid Betancourt?

Eso no lo menciono en el libro. Me parece que esos temas tan personales no se deben decir.

¿Cuál fue su mejor alumno en la selva?

Todos fueron excelentes, porque todos se lo tomaron en serio. Podría decir que el mejor fue el que se metió a la rectoría para robarse las preguntas de un examen. Mendieta era el más cuadernero (risas).

Una cualidad y un defecto de Uribe.

Su coherencia y su falta de corazón.

Defina: Íngrid Betancourt...

No la conozco.

Piedad Córdoba...

Valiente. Se ha dado una pela por los Derechos Humanos.

Claudia de Jara...

El amor de mi vida.

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