Helados nutritivos

Una investigación de la U. de Harvard desmitifica la creencia de que este producto engorda y no alimenta.

A pesar de la placentera sensación del sabor del helado de chocolate con vainilla derritiéndose en la boca o del antojo que produce pasar frente a una heladería y ver conos y vasos con bolas grandes y cremosas de sabores a fresa, frutos del bosque, arequipe, limón, macadamia o mandarina, la mayoría de las veces la gente prefiere abstenerse de caer ante esta tentación pensando en que así evita recuperar esos kilos de más que ha bajado a punta de cuidar la alimentación, de sacrificio y de mucho ejercicio.

El helado se asocia a calorías, a comida chatarra y a todos aquellos deliciosos productos, como los chocolates, los flanes o los dulces, que hay que evitar  a toda costa porque irremediablemente engordan. Sin embargo, una reciente investigación de la Universidad de Harvard demostró que, por el contrario, los helados y paletas que cumplen ciertas características son una importante fuente de calcio, de fibra y de energía que contribuye a mantener una buena salud. Eso sí, siempre y cuando no se coman en exceso ni tampoco se les agreguen salsas o aderezos como barquillos, gomitas, trocitos de chocolate, nueces, maní, almendras, entre otros.

Según este estudio, para que un helado sea nutritivo debe estar preparado con leche porque de esta forma aporta proteína de alto valor biológico y calcio. Si adicionalmente, y ojalá así sea, contiene pedazos de fruta, su valor nutricional aumenta, pues también le estaría brindando al organismo fibra y fructosa. La nutricionista Ilmayé Sanabria explica que el objetivo de esta investigación es desmitificar la creencia de que el helado es comida chatarra.

“Aunque sólo deben comerse dos porciones a la semana —equivalentes a 3/4 de un pocillo chocolatero, a una paleta o un vasito de un sólo sabor—, se ha comprobado que se trata de un alimento que le aporta nutrientes al cuerpo y que debe incluirse en una dieta balanceada, siempre y cuando la persona o el niño no sufra de sobrepeso o de alguna enfermedad asociada”.

Al estudio de la Universidad de Harvard sobre las bondades nutricionales del helado se suma un libro que acaba de publicar la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria en relación con el mismo tema. Al respecto, el nutricionista español Juan Manuel Esparza advierte que en este texto se destaca el hecho de que “el helado no sólo es un postre, sino que puede ser un complemento ideal de una comida, ya que aporta vitamina B2, calcio y proteínas”. De hecho, muchos dietistas, como el argentino Bernardo Lafuente, recomiendan a sus pacientes incluir este alimento en el menú que les diseñan para bajar de peso.

Para Sanabria, la razón por la cual el helado ha estado en la lista de alimentos que hay que evitar comer porque se creía que sólo engordaban y no aportaban ningún componente nutricional debido a su valor calórico (que en realidad no es muy alto si se consume una porción moderada y sin aderezos ni salsas), es la confusión que existe entre los conceptos de dieta, alimentación saludable y estado nutricional normal.

“La gente tiende a creer que todos los alimentos que son sabrosos engordan y prefiere privarse de un helado al almuerzo, pero no le ven ningún problema en servirse cinco harinas en el plato”. Por eso, asegura, es fundamental que las personas comprendan que hay que comer rico pero balanceado. Y concluye: “El secreto para mantenerse sano y tener un peso saludable es incluir todos los tipos de alimentos en la dieta, sin exagerar con las porciones y evitando comer los de mayor aporte calórico diariamente”.

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