Prendas para el amor

Amulette es la marca de la barranquillera Johana Isaac, que le ha apostado al romanticismo y la naturalidad para conquistar a las mujeres.

Johana Isaac creó con la marca Amulette un espacio para el amor, un pequeño almacencito en donde se venden momentos de intimidad, en el que las mujeres además de encontrar una ropa interior delicada, llena de encajes, que destierra los realces y las varillas, podían encontrar libros de cocina, manuales para saber darle masajes a la pareja, cremas de vainilla y de vez en cuando un abrazo reconfortante para el desasosiego. Un olor inundó los algodones, microfibras, encajes y sedas con los que esta barranquillera crea soft-bras, pantys, bragas, shorts y pijamas, y después de bañar el interior con un aroma, como en un gesto de bendición, a cada prenda le asignó un amuleto que acompañara a su compradora, casi su amiga, en sus romances.

“Soy muy creyente de las costumbres de las regiones, de lo que decían las abuelas, ¡pon al San Antonio de cabeza! Me parece que eso transmite la riqueza de la tierra. En mis colecciones ha habido flores de la suerte china en cuarzo rosado, elefantes de la fertilidad en turquesa y para esta reciente apuesta, inspirada en las hadas, el obsequio es un corazón de lapislázuli”, explica la creadora.

Esta marca nació hace dos años y medio. Johana tenía experiencia trabajando en el diseño de prendas íntimas sin costuras, sin embargo, ella, una romántica, no encontraba ropa interior que no la obligara a hacer alarde de sus curvas. Quería un soporte natural, real, en donde todo se quedara en su justo lugar. “Buscaba de cierta forma demostrar que los hombres con este exceso de erotismos y realces estaban concibiendo a la mujer como un objeto y se estaban olvidando de la caballerosidad, de la belleza, de la delicadeza, de las sutilezas de la vida y del cuerpo femenino”, confiesa la diseñadora unos minutos antes de que su colección, patrocinada por la revista Fucsia, sobrecoja las pasarelas de Plataforma K.

“Este desfile corresponde a la temporada otoño-invierno, que estoy vendiendo en Estados Unidos. Hay muchos boleros, hombreras que simulan las alas de las hadas, estampados coloridos, una línea para aniversarios y matrimonios, y otra que exalta el poder del negro”, explica la joven diseñadora, que confiesa que una de las cosas que más influyen en las mujeres al momento de comprar prendas íntimas son los gustos y caprichos de la pareja.

Los augurios no fueron tan buenos al principio. Nadie apostó un centavo por una marca que no ofrecía una pizca de realce, que no tenía varilla o rellenos que hicieran parecer de unas cuantas tallas más, sin ninguna pretensión de voluptuosidad que redondeara el busto. Pero el mercado daría una sorpresa. Muchas mujeres más como Isaac, que estaban insatisfechas con la oferta, encontraron en Amulette la posibilidad de sentirse más naturales. Ahora la marca exporta a Estados Unidos y ha conquistado más de 20 tiendas Antropology. Su éxito quizás radique en algo que Johana Isaac confiesa sin apuros: “Yo no hago prendas, construyo ilusiones, nostalgias, romances y vínculos íntimos”.

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