“No son liberales los falsos positivos”

El candidato presidencial del liberalismo descarta alianzas antes de la primera vuelta y arremete contra Juan Manuel Santos y su intención de atraer a las bases del Partido.

Los resultados de las recientes encuestas que muestran una baja intención de voto a su favor no le preocupan. Mucho menos las críticas de quienes dicen de que es un hombre inteligente y capaz pero sin carisma y mal candidato. En entrevista con El Espectador, Rafael Pardo Rueda, candidato presidencial del Partido Liberal, mira al frente, descarta alianzas antes de la primera vuelta, no cree en el futuro del uribismo, está convencido de que pasará a segunda vuelta y arremete contra Juan Manuel Santos, aspirante del Partido de la U y líder en los sondeos, de quien dice ha tenido una carrera política basada únicamente en influencias familiares y de poder.

¿No son como desalentadoras para usted las encuestas?

Las campañas son para cambiar esas tendencias y esto apenas está comenzando. Creo que los debates van a marcar un cambio en y a permitir una formación de opinión que es lo que la campaña espera.

Hay quienes creen que sería un suicidio no hacer alianzas antes de la primera vuelta...

De pronto sería un suicidio hacerlas. La primera vuelta es dentro de poco más de dos meses y en este tiempo es que se forma la opinión de la gente. Hace 15 días ocurrió un hecho contundente que fueron las elecciones al Congreso, las cuales mostraron que el liberalismo tiene una fuerza que unificada y cohesionada le permitirá estar en segunda vuelta. En eso estamos trabajando, en la unidad del liberalismo que votó hace 15 días y que obtuvo casi dos millones de votos.

Pero si el liberalismo quedó de tercero en las legislativas...

Ya he visto titulares sobre una división conservadora.

¿De verdad cree que el Partido Conservador se atomizará?

No sé, pero los resultados que tuvieron el pasado 14 de marzo no van a ser los mismos que van a tener el 30 de mayo. Será menos.

Usted le dijo a Germán Vargas Lleras “cada loro en su estaca” ¿y si se le quiebra esa estaca?

No va a pasar. El Partido Liberal tuvo una votación que fue más del doble de la de Cambio Radical, y mantuvo el número de curules a pesar de enfrentarse a los partidos del gobierno. Tenemos con qué estar en segunda vuelta y no tiene ningún sentido que Vargas Lleras quiera que un opinómetro reemplace la votación de hace 15 días, que mostró cuál es la diferencia entre su partido y el Partido Liberal.

¿Y una alianza con Mockus, con Fajardo o con Petro?

Está definido que todos vamos a ir a la primera vuelta. Las alianzas las vamos a hacer en segunda vuelta. Allí vamos a tener las puertas abiertas para hacer coaliciones y una mayoría progresista en cabeza del liberalismo.

¿No cree que las elecciones al Congreso mostraron que Colombia sigue siendo uribista?

Lo que mostraron es que las maquinarias uribistas perdieron 20 curules en el Senado. En 2006 el uribismo eligió 70 senadores y ahora 50. La mayoría uribista se perdió. Una cosa es Uribe y otra cosa los partidos uribistas. El partido de la U tenía 31 senadores y ahora quedó con 28, el Conservador tenía 23 y eligió 22, y el del PIN dicen que ya no es uribista.

¿Por qué será que ahora todos quieren hacer el feo al PIN?

Le hacen el feo pero si lo necesitan lo meten por la puerta de atrás. Que yo sepa, el PIN hoy tiene representación en el gobierno: Convergencia Ciudadana tiene sus cuotas y lo mismo Colombia Democrática.

¿Cree que hubo fraude en las pasadas elecciones?

Es claro, las denuncias que hice están basadas en un elemento que hace cuatro años permitió iniciar las investigaciones de la parapolítica: comparar los resultados de la elección anterior con las actuales. En el Valle la participación aumentó extrañamente y en 15 municipios ese incremento fue por encima del 40%. Uno se pregunta si es que allá renació Jorge Eliecer Gaitán.

Pero el gobernador Juan Carlos Abadía dice que no se puede criticar eso cuando se pide una mayor participación de la gente en los procesos electorales...

Él cree que todo el mundo es bobo. La interferencia en todo el Valle es el Gobernador y eso es lo que se va a demostrar con el recuento y con las investigaciones que se van a hacer.

¿Qué propone para acabar con tanto lío en las elecciones?

Desde la reforma política de 2003 insistí en que el voto preferente era una mala idea y eso quedó demostrado. Hay que hacer una reforma para que por lo menos por dos elecciones haya listas cerradas y se acabe la política individual. También me parece que se deben establecer mecanismos para que haya voto obligatorio en Colombia. Claro, hay muchas más reformas por hacer, la gente cuestiona por ejemplo la circunscripción nacional de Senado. En esencia, hay que fortalecer los partidos.

¿Por qué los colombianos tienen que votar por usted y no por los otros?

Porque tengo la experiencia, la capacidad y el buen juicio para gobernar con visión de grandeza y honestidad al país. Soy parte de un partido que tiene como objetivo hacer una Colombia más justa. Los que están diciendo que Colombia está muy bien y que hay que seguir igual, están equivocados. Colombia tiene inmensos problemas de desempleo, de pobreza, la infraestructura está paralizada, la salud está en crisis, está aislada internacionalmente. Eso hay que decirlo con toda claridad y lo que nosotros estamos diciendo es que eso tiene que cambiar.

¿Y cómo se hace una Colombia más justa?

Dándole prioridad a la educación pública de calidad, estableciendo un sistema que permita que haya pensiones para los mayores de 70 años y para los colombianos que viven en la informalidad, estableciendo una política que permita generar y estimular el empleo. También con una reforma de verdad al sistema de salud y que a los colombianos no les sea prohibido enfermarse. Una Colombia más justa es la que piensa siempre en que las personas más pobres tienen que ser las más protegidas por el Estado, que los que no tienen sean los que reciban los subsidios. Una Colombia más justa es la que propende por la igualdad regional y por una justicia pronta y eficaz. 

¿Qué diferencias hay entre Juan Manuel Santos ministro de Defensa y usted ministro de Defensa?

Él llegó cuando ya se había consolidado un proceso de fortalecimiento de la Fuerza Pública, que yo empecé con la creación de soldados profesionales y la reforma a la Policía. Santos fue beneficiario de cuatro años de impuesto de guerra y del Plan Colombia. Pero hay otras diferencias serias, como la actitud frente a la violación de derechos humanos. A mí me tocó enfrentar amenazas muy duras y las logré superar. Puse una meta clara de desmantelar el cartel de Medellín, que parecía invencible, y se logró dando de baja a Pablo Escobar.

Usted muestra lo del cartel de Medellín, pero sus críticos también recuerdan lo de La Catedral...

Eso ocurrió, yo asumí la responsabilidad y después acabé con el cartel de Medellín.

Y se habló también de pactos con otras bandas criminales para acabar con Pablo Escobar...

Nunca lo han podido comprobar porque nunca existieron.

¿Cree que los falsos positivos ya se acabaron, como dijo Santos?

Eso no es lo que muestran las estadísticas. Ni que se hayan acabado ni que la investigación judicial haya llegado donde tiene que llegar, que es a establecer las responsabilidades políticas por omisión en un proceso de crímenes repetidos y sistemáticos que, en términos de la justicia nacional e internacional, se llaman crímenes de lesa humanidad.

Santos dijo que los falsos positivos comenzaron en 1984...

Ese si es un cuentazo. Entonces, como estamos en el Bicentenario, digamos que comenzaron cuando Simón Bolívar.

Y el presidente Uribe denunció la infiltración del narcotráfico en unidades militares en Santander...

Puede ser, pero eso explica algunos casos más no los de la mayoría de esos 1.800 jóvenes colombianos muertos y asesinados después de ser reclutados con engaños y presentados como miembros de grupos armados ilegales.

¿No cree que usted y Santos han tenido un recorrido parecido: ambos han sido baluartes de César Gaviria, de Andrés Pastrana y de Álvaro Uribe?

Yo no soy parte de una familia que es la más poderosa del país, dueña del periódico de mayor influencia y circulación desde hace 100 años, ni he tenido una carrera basada únicamente en influencias familiares y de poder. Yo he estado en procesos electorales y en cargos públicos por mis méritos y no por el poder de mi familia.


Santos dice que es de esencia liberal. Vargas Lleras también y de Uribe se dice lo mismo ¿qué diferencias hay entre ellos y usted?

Vamos uno por uno. ¿Santos? Quienes somos liberales tenemos claro que lo somos por principios y no por burocracia, y no podemos considerar liberal ni los falsos positivos ni los seguimientos a la Corte Suprema, ni las chuzadas del DAS a la oposición, ni la violación de derechos humanos. Santos representa todo eso. ¿Vargas? Me gustaba más el abuelo. ¿Y Uribe? Es en realidad godo.

¿Por qué será que todo el mundo apela ahora a las bases liberales?

Porque las ideas liberales son las que transforman la sociedad y todo el mundo pretende quedarse con ellas. Pero esas ideas están en los liberales de verdad.

Hasta Noemí Sanín ha pedido los votos liberales...

Pues los godos pidiendo votos liberales si es una señal de que están muy mal.

¿Existen los liberales uribistas?

Existen liberales que han votado por uribistas. A ellos los estamos invitando a que vengan al liberalismo, pues los partidos uribistas son aves de corto vuelo, se crearon para chupar de la popularidad del Presidente y de los contratos del Estado, pero cuando Uribe salga del poder, van a desparecer. ¿Qué sentido tienen los partidos uribistas cuando ya no esté Uribe? ¿O es que le van a cambiar al Partido de la U el nombre por el Partido de la D... de las desapariciones forzadas y los falsos positivos? Y Cambio Radical, dentro de un año no va a despertar ningún interés distinto al de  una personería que se regala o se da en franquicia. Lo que existe en este país es el liberalismo, la izquierda y el conservatismo.

¿El centro no existe?

El centro es una consecuencia de varias ideas. El liberalismo es un partido de centro izquierda, pero realmente el centro no es una definición política sino una consecuencia de posturas. Por ejemplo, yo soy ortodoxo en el manejo económico pero me considero de izquierda en los temas de igualdad y justicia social.

En su publicidad se dice que usted es el único que ha escrito sobre la guerra ¿cómo acabamos con ella?

Los únicos procesos de paz que han tenido éxito son los que yo conduje desde el gobierno. Sé que no hay procesos ni circunstancias históricas repetibles y sé qué hoy en día no tiene ningún sentido una posibilidad de diálogo con la guerrilla. Pero también sé cuando lo tendría y sé de la necesidad de generar una política de desarrollo regional que dé oportunidades a los campesinos. Este no es un tema exclusivamente militar.

El presidente Uribe llamaba esta semana la atención sobre una “dialoguitis entreguista” con el terrorismo...

Pues yo creo que se refería a Santos, quien es el único que ha hecho acuerdos con la Farc, los paramilitares y los esmeralderos en el pasado, al margen de los gobiernos. No veo a quien más se pueda referir.

Las Farc plantearon un acuerdo humanitario sin despejes ¿usted lo haría?

No quiero volver la campaña una feria de ofertas ni de altavoz de las Farc. El Partido Liberal y yo hemos sido partidarios de un acuerdo que permita liberar a los secuestrados y terminar el secuestro, lo cual es distinto a una posibilidad de paz. Creo que para temas relacionados con la paz y el fin de la guerra no hay una madurez para sentarse a hablar con las Farc en este momento.

El general Freddy Padilla advirtió que las Farc van a intervenir en las elecciones con el propósito de desacreditar la Seguridad Democrática ¿Usted qué piensa?

Seguramente las Farc tratarán  de hacer lo que puedan hacer. Ese es el propósito de un grupo armado ilegal y terrorista, buscar influir en los procesos políticos, pero creo que la Fuerza Pública tiene como contrarrestar eso.

¿Por qué persiste el conflicto colombiano?

Porque persisten los grupos armados que no se han acabado y que no se van a acabar solo con la acción militar sino que se necesita un esquema en el cual los jóvenes campesinos, unos pocos de esos 400 mil que cada año cumplen 18 años, se van a los cultivos ilícitos o a los grupos paramilitares y guerrilleros porque no tienen oportunidades. Si no las generamos, vamos a tener una violencia que se reproduce.

¿Usted cree, como se dice, que Venezuela le sirve de retaguardia? ¿Qué hacer?

Siempre hay que buscar cooperación y si no es posible se deben buscar otros mecanismos a nivel internacional. El tema de las fronteras en todos los conflictos internos siempre ha sido un problema. Pero uno no puede partir del supuesto de que no hay cooperación y que no hay nada que hacer.

¿La situación con Venezuela cambia con el cambio de Gobierno?

Puede cambiar, pero es difícil siempre hacer promesas frente a la relación con Venezuela.

¿Se equivocó el Gobierno en cambiar la iniciativa de justicia y paz que usted presentó?

Tan se equivocó que no ha tenido aplicación esa ley. En cinco años no ha habido un solo condenado, la pena mínima era cuatro años y ahora el Gobierno propone prorrogarla. Eso me parece que es una patente de corso, pero entiendo que están negociando con paramilitares que no se acogieron a la ley. Me parece absolutamente escandaloso que el Gobierno esté negociando cuando no hay un marco legal para hacerlo.

¿Cómo así? ¿Con quién se está negociando?

Con gente de Medellín y Córdoba. El gobierno autorizó civiles y obispos a ir a negociar a las cárceles. Dicen que son entregas, que no hay rebajas de penas, pero es que una entrega es ante un juez no ante un obispo.

Últimamente ha sido muy crítico del procurador Alejandro Ordóñez ¿cuáles han sido sus pecados?

Lo fui antes de elecciones porque creo que él sí pudo evitar esa catástrofe que fue el proceso de compra de votos, de presión y de uso de dineros públicos en las elecciones y no lo hizo. Ahora tiene la responsabilidad de que en las elecciones presidenciales el poder del Gobierno no se ejerza de manera ilegal a favor de algún candidato. Los guiños son ilegales, en Colombia no se permite la participación en política de ningún funcionario. Y le pido que además de hacer cumplir la ley, evite que los recursos públicos se orienten hacia el candidato favorito del Gobierno.

¿Qué le responde a la gente que dice que usted es un candidato bien preparado pero que le falta carisma?

Carisma tiene Chávez y en eso no quiero competir. Reconozco que no tengo la simpatía de otros candidatos, pero lo que sí sé es cómo gobernar este país.

¿Con qué frecuencia habla con César Gaviria?

Bastante.

¿Se podría decir que es su consejero?

Trato de que lo sea.

La propuesta de una guardia rural profesional

Una de las propuestas de Pardo que ha levantado polémica es la de crear una guardia de seguridad rural. “Sería una guardia profesional. El gran problema del orden público rural en Colombia es que no hay una guardia permanente de seguridad. El Ejército es una fuerza de combate y la Policía tiene mucha presencia en las ciudades, pero no en el campo”, señaló.

Y agregó: “Lo que estoy proponiendo es que ese vacío se llene con una fuerza que dependa de la Policía, que sea dedicada al tema de seguridad rural. Sería una fuerza auxiliar, que no iría al frente de combate. Esto tiene aplicación municipio por municipio, como manchas de aceite, en zonas consolidadas, es decir, en regiones ya pacificadas que no tengan una presencia activa de grupos armados”.

Frente a quienes creen que podría tratarse de una especie de nuevas Convivir, el candidato aclaró que se trata de Fuerza Pública, pero especializada en seguridad rural, cuya labor es cuidar los pueblos.