“Una historia de amor capaz de cambiar la historia”

‘La princesa y el Presidente’ es el título de la novela romántica del ex jefe de Estado francés que acaba de ser publicada en español. Dicen que es autobiográfica.

¿Hasta dónde puede una novela mezclar fantasía y realidad? Según Válery Giscard d’Estaing (1974-1981), ex presidente francés y autor de la novela La Princesse et le Président (La princesa y el Presidente), “hasta donde el autor, la historia y los lectores lo permitan”. Por eso, el antiguo  jefe del Estado francés juega con la ambigüedad entre su propia historia y la de los personajes, dejando en el aire un romance con la princesa Diana de Gales.

En una entrevista, Giscard d’Estaing reconoció, sin rodeos, que la “heroína” de su novela, Patricia de Cardiff, se inspira en la desaparecida princesa Lady Di, pero asegura que el protagonista masculino, Jacques-Henri Lambertye, no es él.

Subtitulada “Una historia de amor capaz de cambiar la historia”, esta novela romántica pone en escena a un presidente francés viudo y a la princesa de Cardiff, una mujer muy bella, mediática e infeliz en su matrimonio. Incluso explicó el ex jefe de Estado que fue Diana de Gales quien le dio la idea de escribir este libro. No en vano su dedicatoria, también rodeada de misterio, dice simplemente: “Promesa cumplida”.

La trama de la novela se desarrolla cuando el presidente Lambertye y la princesa Patricia se conocen en el Palacio de Buckingham durante una cena de clausura de una cumbre del G7, un foro que reúne a los siete países más ricos creado precisamente a iniciativa de Giscard en 1975. “La princesa está radiante y me parece más alta que la imagen que de ella había conservado. Tal vez lleve tacones. Sus ojos son azules, de un color que varía con la iluminación. Es infinitamente más hermosa que en las fotos”, dice un aparte del libro, publicado por el diario El País de España.

A pesar de que el ex mandatario se empeñe en decir que no es su historia, un extracto de La Princesse et le Président,  Giscard relata: “Su expresión es naturalmente benevolente, pero algunos trazos que brotan del rabillo de los ojos y de la comisura de los labios revelan algunas insatisfacciones o decepciones”.

El diario Le Figaro cita otro aparte de la obra: “Diez días antes de mi boda —cuenta Patricia— mi marido me dijo que tenía una amante y que estaba resuelto a continuar la relación incluso después de que nos casáramos”. Patricia decide por ello continuar con su aventura con el presidente.

“Cuando voy a alejarme de la princesa de Cardiff y mis ojos encuentran por última vez su mirada, levanta la voz y me da un consejo: —Debería usted venir más a menudo a Londres. Se puede conocer a gente muy interesante. Y se aleja a su vez para reunirse con el pequeño grupo que acompaña la partida de la reina”, relata el presidente escritor en el segundo capítulo de su obra, en el que también refleja el malestar que algunos eventos podían causar a la princesa. “Esta benevolencia forma parte también de su deber de Estado, iba a decir de sus trabajos forzados, pero no quisiera abusar de ello”.

¿Coincidencia? Al final de la obra Giscard envía un mensaje intrigante: “Me ha pedido usted autorización para contar mi historia, pues se la doy”, me dijo ella.

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