En la casa de los venados

La tercera parte de la trilogía ‘Sad Face / Happy Face’, creada por la compañía Needcompany, llega este miércoles al teatro William Shakespeare de Bogotá. Hombres velludos inmersos en un cuento de hadas hablan sobre la guerra.

Personajes orejones y velludos se posarán sobre un escenario blanco que se convierte en el soporte de un sinnúmero de pinturas y esculturas de venados cornados de apariencia extraña. La obra La casa de los venados, del director belga Jean Lauwers, se estrena este miércoles 31 de marzo y estará hasta el domingo 4 de abril en el teatro William Shakespeare.

Esta obra, que forma parte de la trilogía conformada también por El cuarto de Isabela y La Langostería, es una de las apuestas más vanguardistas y complejas del Festival. Sobre el escenario se subirán diestros bailarines y actores que hablan más de tres idiomas, todo acompañado de música en vivo creada por la misma compañía. Lauwers habló con El Espectador sobre esta pieza, que define como “un acercamiento oscuro a la humanidad que sin embargo se convierte en un acto de vida”.

¿Por qué elige un escenario blanco, diferente a la típica caja negra?

Se logra un sentido diferente con negro; el blanco da una sensación más optimista, hace las imágenes más amables, porque la historia es muy oscura, es una mirada pesada acerca de la guerra, y necesitaba una forma de hacerla más ligera para que la audiencia la soportara sentada en sus silla. Así que el escenario se inunda de blanco y la historia se convierte casi como un cuento de hadas.

Usted usa la pintura, la escultura, la danza y la dramaturgia en sus obras, ¿cómo combina artes tan diferentes?

El teatro es en sí una forma de transporte de energía para comunicar. El teatro convencional históricamente usó una sola fuente de esa energía. En mis obras se puede ver danza, oír música, ver a los actores hablando y pinturas de fondo, y como hay diferentes centros de acción cada individuo en la audiencia tiene que trabajar con nosotros, tiene qué decidir, adónde mirar, así que cada uno puede hacer su propia historia.

Hay diferente capas al mismo tiempo, y lo que está detrás del texto es más importante que incluso el texto. Porque el texto es una cosa, pero la sensualidad del cuerpo, la música, la luz, la energía de la audiencia... cada uno de estos aspectos hacen el espíritu del teatro.

¿Cómo fue el proceso de creación de ‘La casa de los venados’?

La forma en la que trabajo es que parto de algunos actores. Cuando empiezo a escribir una obra ya sé para quién escribo. Sé primero quién la va a interpretar y luego empiezo a escribir para él. Hace unos años, cuando estábamos trabajando en un tour algo radical le pasó a uno de los bailarines, su hermano fue asesinado en Kosovo. La noticia llegó al cuarto de diseño unos minutos antes de salir al escenario, fue un momento difícil e importante y empecé a escribir sobre eso. Así que  La casa de los venados está basada en una historia real, y como es tan cercana a los bailarines decidí cambiar el punto de vista en algo como un cuento de hadas, para hacerlo en cierto sentido distante.

¿Cómo definiría lo que estéticamente se verá sobre el escenario del teatro William Shakespeare?

Es un cuento de hadas, es un sueño, tiene muchos elementos oníricos, es casi para niños, está escrita en un paisaje artificial. La casa de los venados desde fuera luce muy cálida y cómoda, pero desde dentro es muy oscura. Es una aproximación muy trastocadora a la humanidad, de hecho es la pieza más triste de la trilogía Cara triste / cara alegre.

¿Por qué es tan determinante la música en sus apuestas teatrales?

Es una gran influencia en la dramaturgia de la obra. La música inspira a los bailarines y a los actores, nosotros tratamos de crear nuestra propia música, tenemos compositores y músicos dentro de la compañía, y yo también escribo piezas de música.

¿Qué hace diferente a su compañía Needcompany (1986)?

Somos diferentes por la forma como trabajamos, la mayoría de la gente que verán en Bogotá es parte de la compañía y es gente que vive y trabaja para ella, así que no es un director que va a un teatro y otro y va creando con diferentes actores; no, es más íntimo, y somos únicos porque somos polivalentes en la actuación, así que no se trata de bailarines que intentan actuar o de actores que intentan bailar, es lo mejor de la danza y la actuación que puedes ver. Estoy muy orgulloso de ese ensamble, tomó mucho tiempo  encontrar a la gente apropiada que bailara, actuara y cantara y hablara tres idiomas; lo que se verá es un ensamble muy fuerte y poderoso.

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