Fábrica de cintas y cremalleras

La compañía Eka Corporación, fundada por la familia judía Kadoch hace 42 años, ofrece al mercado de la confección unos productos fabricados con materiales innovadores y creativos.

Tiene que retroceder 42 años para contar el principio de esta historia. Tiene que transportarse a Cali y mencionar a su padre, Enrique Kadoch: judío, fundador de Eka Corporación, la empresa que él —Rami Kadoch— está representando hoy en una feria textil en Medellín. Tiene que decir que todo comenzó en 1967, cuando el señor Kadoch trabajaba en una cacharrería familiar en la que se vendían decenas y decenas de cremalleras al día. Entonces decidió que quería tener su propia empresa, invitó a un hermano, Joseph, y comenzaron a ensamblar cierres de aluminio.

Rami Kadoch habla desde un estand en el centro de convenciones Plaza Mayor. Hay luces, una plataforma de colores y tres maniquíes que exhiben vestidos adornados, básicamente, con cremalleras y cintas (las que produce su compañía). Uno viste un traje color plata ajustado al cuerpo, y una falda del mismo color de la que cuelgan decenas de aros hechos con cremalleras. Otro, lleva en el cuello una gargantilla fabricada también con un cierre. Y la manilla de uno más es del mismo material.

“Nuestra misión es poderles ofrecer a los confeccionistas y diseñadores colombianos herramientas que les permitan darle a su prenda un valor agregado. Más allá de brindarles un instrumento de abrir y cerrar, queremos que incorporen nuestros materiales en sus diseños e innoven con ellos”, dice Rami Kadoch mientras dibuja en su mente una camisa de mujer en la que una cremallera, de dientes plateados o dorados, se abre de hombro a hombro convirtiéndose en el cuello de la prenda. Dibuja también unos jeans con dos, tres y cuatro bolsillos horizontales, en los que resaltan cierres de tonalidades plateadas, brillantes. “Estamos liderando el concepto de usar el cierre para diferenciar las prendas y darles un aspecto distinto”, asegura Rami.

Él, graduado de ciencia política en Israel y especializado en administración de empresas, se sumó a la compañía empezando la década del 90. Lo hizo —asegura— por convicción y tradición. “Fuimos criados en un mundo en el que el padre de la casa crea una empresa, construye un patrimonio y se lo hereda a las próximas generaciones”.

A esa tradición familiar se sumaron también dos hermanos, uno de ellos Alberto, ingeniero industrial. Su cargo: gerente de Tex Cintas, una de las dos unidades de negocios que conforman Eka Corporación (la otra es Ekacierres). Las cintas satinadas, de verdes y naranjas profundos, también resaltan en los trajes de la exhibición. Cintas en los bordes de los vestidos; cintas en arreglos para la cabeza, para el cuellos, para las manos.

Tex Cintas se crea como empresa en 2002. La familia decide que quiere fabricar sus propias cintas, que antes tenían que ser provistas por otras compañías para la fabricación de las cremalleras. “Cambiamos la tecnología, tomamos la cinta tradicional y la mejoramos”, cuenta Alberto y recuerda que la primera colección que sacaron al mercado fue de cintas elaboradas en polipropileno, luego vinieron las satinadas.

El año pasado las ventas de Eka Corporación crecieron 15% en comparación con 2008, y parte de ese resultado positivo fue la apertura de una oficina en Ecuador. Cerca de 15 millones de metros de cremalleras y 50 millones de metros de cintas y reatas comercializó la empresa en 2009. Para este año, coinciden los hermanos Kadoch, el proyecto es crecer el 20%.

Rami y Alberto, tímidos, se acercan a los maniquíes para una fotografía. Cuentan que los diseños son de una joven estudiante caleña, talentosa, creativa. Dicen que ahí, en ese estand, está retratado el patrimonio familiar, ese que su padre, Enrique Kadoch, quien hoy tiene 77 años, fundó  pensando en las próximas generaciones. Los hermanos aseguran que la tradición continuará.

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