‘Que devuelvan a Libio José’

Declaraciones de Johan Estíven Martínez, hijo del sargento.

Pocas horas antes de cumplir el sueño de volver a ver al hijo que las Farc le arrebataron hace más de 12 años, el profesor Gustavo Moncayo recibió una conmovedora llamada telefónica del niño Johan Estíven Martínez, hijo del sargento Libio José Martínez, secuestrado el 21 de diciembre de 1997 en la toma al cerro de Patascoy, en Nariño —en las mismas condiciones de Pablo Emilio Moncayo—.

El pequeño de 12 años tenía una petición que hacerle al llamado Caminante por la Paz. La explicó con palabras sencillas: “Profesor Moncayo, cuando esté con su hijo Pablo Emilio, abrácelo, salúdelo de mi parte y, por favor, pregúntele por mi padre. Quiero saber cómo está”.

La fiesta que vivía el alma de Moncayo, ad portas del inicio de la segunda parte de la ‘Operación Libertad’, se aguó por un momento. Al igual que a él, a Johan Estiven le quitaron a su ser más querido hace más de una década.¡

El niño también ha pedido públicamente hasta el cansancio la entrega de su familiar. E, incluso, en una ocasión desesperada anunció que se dedicaría a recorrer caminos como el ‘profe’ para exigir el regreso de todos los cautivos.

La diferencia, explica el padre de Pablo Emilio, es que Johan Estiven Martínez es un niño “que tendría que estar dedicado solamente a jugar y a estudiar” y no a mendigarles a las partes en conflicto que lleguen a un acuerdo para devolverle a su padre. “Es un gran niño. Un gran hijo. Muy maduro para su edad. Libio José debe de estar muy orgulloso”.

La situación del colombiano que tristemente carga a cuestas el título del secuestrado más antiguo del mundo motivó al ‘profe’ Moncayo a hacer una promesa: Ya con su hijo al lado, continuará luchando por la libertad de los que siguen pudriéndose en las selvas y montañas del país. “Pediré por la pronta entrega de Libio José Martínez. Exijo su pronta entrega”.

En igual sentido se pronunció Marleny Orjuela, directora de la asociación que agrupa a los familiares de los uniformados retenidos, quien pidió a las Farc tener en cuenta el precario estado de salud del padre de Libio José, don José Fidencio Martínez, un campesino que reside con su esposa en una vereda a unas dos horas de Pasto.