Vladimir Putin, el hombre que nunca miente

El primer ministro ruso prometió acabar con los terroristas.

Cuando Vladimir Putin apareció en la arena política rusa, en agosto de 1999, le dijo a un grupo de periodistas: “Me he impuesto una serie de normas que siempre cumplo. La primera de ellas, nunca miento. Siempre digo la verdad, sin importar si es hermosa o desagradable. Nuestro pueblo se merece que le digan la verdad”. Esa confesión aumentó la fama de hombre rudo que Putin se ganó desde cuando era miembro del Servicio Federal de Seguridad.

Y la confirmó su reacción a un mes de convertirse en la mano derecha del presidente Boris Yeltsin. En septiembre de 1999, luego de una ola de ataques com bombas que destruyó varios edificios de apartamentos en Moscú, Buynask, Volgodonsk y San Petersburgo y que dejaron más de 200 muertos, el gobierno ruso aseguró que los chechenos eran los responsables de los actos terroristas. Putin diseñó y desarrolló una agresiva campaña para terminar con los rebeldes. “Vladimir Putin quedó reseñado en la prensa rusa como el hombre que terminó en aquella época con las guerrillas islamistas del Cáucaso”, explica la analista Tatiana Navgirod.

En el año 2000, Vladimir Putin ganó la presidencia por su discurso sobre “la necesidad de una dictadura de la ley para frenar el crimen en Rusia”. Desde ese día se inició en el país una guerra sin cuartel contra el terrorismo checheno. Aún la prensa señala su reacción cuando un comando terrorista tomó el teatro Duvbrovka de Moscú. Sin titubear, Putin se lanzó al rescate de los rehenes. Más de 100 personas murieron en la operación. “Allí murieron personas no porque se utilizara gas, el gas no era letal. No era peligroso. Podemos afirmar que ningún rehén resultó herido en el asalto al teatro”, se defendió.

“Ese es Putin, un hombre radical. Varios organismos de Derechos Humanos hablan de los excesos de los militares rusos en las provincias del Cáucaso Norte, especialmente Chechenia y Osetia. Es el plan que diseñó Putin y que le mereció el respaldo de millones de rusos pero que ahora está sembrando temor”, aseguró la analista Navgirod.

Los atentados del lunes en el metro de Moscú, que dejaron cerca de 40 muertos, vuelven a ser un reto para Putin. “Vamos a sacar a los terroristas de las cloacas, a exponerlos a la luz”, aseguró el primer ministro. Un día después de sus palabras, un nuevo baño de sangre con cerca de 12 muertos desató en Rusia el temor a una nueva ola de ataques terroristas. Ayer se hicieron explotar otros dos terroristas en la república de Daguestán, en el conflictivo Cáucaso Norte.

Ahora los rusos dudan de que la política de dureza implementada por la dupla en el poder —Dmitri Medvedev, presidente, y Putin, primer ministro— logre sus objetivos. Muchos temen una espiral de violencia, ataques y contraataques. Sobre todo en la capital, en donde los moskovitas toman muy en serio las palabras de Putin: “Los responsables de este crimen, estén donde estén, recibirán su merecido”.

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