Eldorado. no te vayas

La semana pasada escribí un comentario sobre Eldorado con el confuso título de “Ley santandereana, ley criolla y opinión”.

Por las quejas recibidas reconozco que he debido escribir “Ley santanderista, criollismo legal y opinión pública”. Santanderista porque se trata de un adjetivo que alude al general Santander, el Hombre de las Leyes, y no al gentilicio femenino de los departamentos; criollismo legal porque alude negativamente a las leyes anómalas que sobre la marcha se producen en Colombia para satisfacer intereses particulares, y no a lo criollo como un valor cultural positivo; y opinión pública, en lugar de opinión a secas, porque se trata de invitar al público a opinar, en vez de subrayar mi propia opinión. Trato de enmendar el error recapitulando lo dicho.

La propia opinión, en resumen, reclama que la SCA y el IDPC cometieron un error al no hacer a tiempo la declaratoria, y cometerían otro buscando tranquilizar la conciencia. Lo anterior, considerando que el proyecto tiene licencia de construcción y demolición hace más de un año. Comparativamente, este tipo de curación sería como aplicar un tratamiento homeopático al mordisco de un tiburón. En cambio, creo que para enmendar la falla, la SCA debería promover y gestionar alternativas como la conversión del edificio en hotel o lugar de exposiciones o reuniones. La opinión pública, en cambio, debería considerar y cuestionar que, una vez demolido el edificio, el espacio liberado se destinará al parqueo de seis aviones. También, que los muelles y todos los añadidos son prescindibles y sólo se busca la conservación del vestíbulo de pasajeros, la torre de oficinas y la torre de control, los tres elementos que constituyen el símbolo.

Si bien para muchos se trata, en efecto, de un símbolo arquitectónica y culturalmente valioso, para otros lo mejor sería evaporarlo: “qué le ven a ese bodrio”, “que tumben ese vejestorio y nos den un aeropuerto moderno, “nos merecemos algo mejor que eso”, “yo no sé realmente qué es lo que le ven a ese monstruo”. O dirigiéndose directamente a mí: “deje ya de perder el tiempo, que ese edificio está muerto”, “no atosigue más, que no vale la pena”, “ocúpese de algo más productivo”.

A los que compartan cualquiera de estas opiniones, los invito a expresarlo públicamente mediante textos como este de no más de seiscientas palabras. Dejaríamos al menos el registro histórico de que hubo algo parecido a un debate y que, en el peor de los casos, el eventual barbarismo de la Aerocivil no fue la simple combinación de ineptitud gremial con arrogancia empresarial que se llevó por delante un patrimonio cultural, sino un genuino acto de modernización que salvó a la ciudad de un palo en la rueda de su progreso.

Volviendo al título, me criticaron también el no haber escrito dentro del mismo el sujeto del escrito. Buscaba dar cuenta de la idea principal y provocar un poco de incertidumbre. Para esta ocasión dudé si quedaría mejor complementar Eldorado con “no te vayas” o “no te rajes”. Quedó “no te vayas” como plegaria cultural. El “no te rajes” lo dejo para la SCA y la Aerocivil.

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