Continúa drama de desplazados del Santa Fe

Distrito entregará $300 mil a cada núcleo familiar para pagar un arriendo provisional. No hay garantías de vivienda digna para ellos.

Apenas un día después de ser desalojado por la fuerza del viejo edificio del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), que durante dos años y medio les sirvió de refugio a él y otras diez familias, Milton Rosales se volvió a quedar sin vivienda. A las 2 de la tarde, los empleados del Hotel Bogotá le informaron el viernes que el beneficio de hospedaje que la Secretaría de Gobierno les costeaba en aquel lugar, acababa de expirar.

Rosales empacó presuroso sus corotos y cuando se aprestaba a salir del Bogotá, fue informado por delegados de la misma Secretaría de que recibiría $300 mil para un arriendo provisional. Los cobró y se fue. No sabía para dónde. La única certeza que tiene es que, cuando los recursos se le agoten, tendrá que volver a hacer maletas y rogar para que las autoridades ya hayan conseguido solución definitiva a la condición de errantes a la que él y los demás desalojados fueron sometidos al ser desplazados por la violencia armada.

Acción Social prometió gestionar con las secretarías distritales su educación, comida, trabajo y salud según el lugar a donde se trasladen, pero ni Milton ni las entidades oficiales saben cuál será ese lugar.

La última vivienda que tuvo la perdió el pasado jueves. En la mañana llegó el inspector 14 de la Policía de Bogotá para advertirle que la evacuación se haría ese mismo día. Les sugirió a Milton y su comunidad que hicieran la evacuación por voluntad propia, pero ellos se negaron a salir del inmueble. “No queremos quedarnos en el edificio, pero tampoco tenemos a dónde ir. Que nos den una solución y nos vamos”, alegó Milton.

Pero no hubo solución. Y cuando se inició el operativo, uno de los desplazados arrojó un cilindro de gas desde el tercer piso del edificio, hiriendo gravemente a un uniformado. El operativo continuó y dos mujeres resultaron heridas. Fueron evacuadas 58 personas, entre ellas al menos diez niños, dos de ellos recién nacidos.

Así, los desplazados fueron otra vez desplazados. Y ya cuando estaban en la calle se enfrentaron de nuevo con la autoridad.

Con los $300 mil y las promesas de Acción Social, Milton, morral al hombro, continúa soñando con que su éxodo por Bogotá termine en una vivienda definitiva.