El drama de las casas ilegales

El inconcluso desalojo de 160 familias en el barrio Marruecos refleja la gravedad del problema de la construcción ilegal en la ciudad.

Tras disturbios, heridos y 90 casas derribadas, la Corte Constitucional frenó el operativo para proteger a los niños.

En momentos en los que el déficit de vivienda en Bogotá asciende a 258.057 unidades, los constructores piratas siguen haciendo de las suyas debido, en gran parte, a que actualmente en Bogotá 3.466 hectáreas son susceptibles a la construcción ilegal y los controles son mínimos al respecto. Hasta el momento la Subsecretaría de Inspección, Vigilancia y Control de la Secretaría Distrital de Hábitat ha identificado en dichas hectáreas, 9.227 ocupaciones ilegales.

Usaquén, Santa Fe, Chapinero, San Cristóbal, Usme, Rafael Uribe Uribe, Tunjuelito, Ciudad Bolívar, Kennedy, Bosa, Fontibón, Engativá y Suba son las 13 localidades preferidas por los constructores piratas y en las que han empezado a engrosar un cartel que hasta ahora se le ha salido de las manos a las autoridades locales.

Lo más preocupante es que, según cifras de la Secretaría Distrital de Hábitat, desde 2004 hasta 2010, las ocupaciones ilegales identificadas por el Distrito en la ciudad pasaron de 3.244 a 12.348. Lo que demuestra que los bogotanos siguen cayendo ante los piratas.

Les dicen “Los Terreros”. Son conocidos por la comunidad a la que llegan, pero nadie se atreve a denunciarlos. Identifican lotes que parezcan baldíos, engañan a los compradores y terminan vendiéndoles de contado. Después no vuelven a aparecer. Así explica la inspectora de Policía de la localidad de Rafael Uribe Uribe la manera en la que operan estas mafias en la capital.

Héctor Valderrama es una de sus víctimas. Forma parte del grupo de 117 incautos que en los últimos cuatro años compraron lotes ilegales en un terreno conocido como Hacienda Los Molinos, en el barrio Marruecos, de la localidad Rafael Uribe Uribe.

Ayer, al mediodía, las 160 familias que ya tenían su lote en el terreno, y entre éstas, las 37 que ya vivían en el lugar, no tuvieron más opción que darle paso a la Policía para que ingresara al terreno de 22 hectáreas y que pertenecería a ocho propietarios privados. Entregaron los lotes, después de que dos policías y un habitante resultaran heridos durante los disturbios ocasionados por el desalojo que empezó el miércoles en la madrugada.

La explicación de la alcaldesa local, Martha Bolívar, es que los afectados fueron víctimas de una mafia de constructores piratas que vienen trabajando en cinco lotes de la ciudad, particularmente en Bosa y Rafael Uribe Uribe. Aseguró que algunos de los constructores ya están identificados.

Aunque la inspectora de Policía local, Adriana Diaza, asegura que todos sabían que estaban construyendo en un terreno ilegal, debido a que desde marzo de 2010, cuando comenzó la querella legal, todos fueron informados, ayer varios de los afectados aseguraban que compraron engañados y que en muchas ocasiones fueron visitados por policías que les permitieron seguir con las construcciones.

Por eso, ayer en la tarde, la Corte Constitucional emitió un auto que ordena suspender el desalojo y el derribamiento de las construcciones que hay en el lugar hasta que se resuelvan varias tutelas interpuestas por habitantes del sector, quienes insisten en que compraron los predios de manera legal.

Ante la nueva alarma, el Distrito, a través de las secretarías de Gobierno y de Hábitat, anunció que intensificará las acciones para ponerles freno a los desarrollos urbanos ilegales.

322010

2012-01-19T22:20:31-05:00

article

2013-11-05T23:19:52-05:00

none

Viviana Londoño Calle

Bogotá

El drama de las casas ilegales

30

3563

3593