La mafia de los "tierreros"

Red de delincuentes se estaría lucrando en asocio con funcionarios públicos.

Urbanizaciones piratas, falsificación de escrituras e informalidad predial han sido comunes e incluso tradicionales en Bogotá, y en general en ciudades de crecimiento urbano acelerado. Bogotá ha visto incrementar estas acciones en la última década, situaciones que en general buscan extraer rentas urbanas. Estos fenómenos en otros países se catalogan como “delitos urbanísticos”. Sin embargo, el Código Penal colombiano aún está lejos de incluir varias de estas tipificaciones.

Se ha creído que este tipo de situaciones se cometen aleatoriamente y por personas aisladas, pero detrás de estas acciones existen mafias, conocidas como los “tierreros”, que son redes criminales que buscan masificar diferente tipos de rentas urbanas; abogados, notarios, alcaldes locales y empresarios componen esta compleja red.

Existen varias modalidades en que actúan. La primera y más conocida son las urbanizaciones piratas, que se podrían describir como el fraccionamiento de terrenos, sin autorización, para la comercialización, con lo que no cumplen ningún parámetro ni norma urbanística, desconociendo temas de servicios públicos, acceso vial, entre otros. En algunos casos, son terrenos privados donde el propietario lo hace por medio de intermediario, o pueden ser invasiones que hacen terceros sin autorización del propietario. Este tipo de urbanizaciones piratas generalmente se dan en las zonas periféricas de la ciudad o zonas de expansión urbanística.

Una segunda modalidad se presenta en zonas consolidadas, generalmente residenciales, en proceso de cambio de uso del suelo, como por ejemplo aquellas que pasan de zonas residenciales a comerciales o industriales. Aquí las redes crean escenarios de especulación, expulsando a las comunidades que habitan estos sectores con el propósito de comprar barato y vender caro. Los planes de renovación urbanística, como el Plan Centro, son escenarios típicos en los que actúan estas redes.

El escenario de especulación se puede crear por varios métodos, pero sería bueno destacar dos. Por un lado, una serie de agentes mediante engaños crean pánico entre la comunidad sobre supuestos procesos de expropiación en los que no se les reconocerá el valor comercial de las propiedades. Estos intermediarios, que trabajan en “llave” con funcionarios públicos, logran adquirir predios a un bajo costo, para luego especular con ellos. Esta situación se ha presentado en el centro de la ciudad de Bogotá, en la localidad de Mártires. Así como en zonas de influencia de otras operaciones estratégicas, como cerca del aeropuerto de Bogotá.

En segundo lugar, se utiliza la modalidad de ‘terrateniente lechero’, donde agentes se enteran de planes de renovación urbanística y adquieren algunos predios a bajo precio, que luego son arrendados a un bajo costo, atrayendo población marginal e incluso los utilizan para negocios ilícitos, y con eso logran bajar los precios de la propiedad de toda una manzana. En estos casos, los propietarios no invierten en mejoramiento de la vivienda, se dedican a extraer rentas.

El ejemplo es el barrio María Paz o El Amparo en Kennedy. Los terrenos posteriores a la plaza de Corabastos fueron inicialmente invasiones, pero luego los barrios fueron legalizados. Sin embargo, los predios individuales no, éstos se encuentran en posesión, lo que ha llevado a la realización de desalojos y amenazas contra estos poseedores. Los indicadores de violencia generalmente se disparan y se obliga a la población a un desplazamiento semiforzado. También en estos casos se falsificaron escrituras.

Para el caso de los terrenos aledaños a Corabastos, sobre todo la zona del terminal pesquero, se ha logrado determinar que abogados, notarios, comerciantes, alcaldes locales e incluso miembros de la Fuerza Pública han participado de este proceso de especulación.

Lo que resulta importante destacar es que para que estas redes funcionen, necesitan de una amplia participación de funcionarios públicos locales y nacionales. Situación que se ve agravada en ciudades como Bogotá, donde existe una saturación de normatividad urbanística, que incluso es contradictoria, lo que lleva a la parálisis de las instituciones encargadas de velar por el desarrollo urbanístico de la ciudad.

* Experto en seguridad e investigador de la Corporación Arco Iris, participó en el empalme del equipo de Gustavo Petro.

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Ariel Ávila* / Especial para El Espectador

Bogotá

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