"No inventamos el agua tibia": secretario de Salud del Distrito

Con una inversión de $1.200 millones, desde hoy empezó a rodar en la calle del Bronx la primera unidad móvil que prestará servicios médicos a adictos a las drogas y a población vulnerable que tenga otro tipo de enfermedades.

125 mil bogotanos consumen drogas, 70 mil de ellos con una marcada de pendencia; siete mil son consumidores de bazuco.  / Diana Sánchez
125 mil bogotanos consumen drogas, 70 mil de ellos con una marcada de pendencia; siete mil son consumidores de bazuco. / Diana Sánchez

Hoy se inaugura el primer Centro de Atención Médica para Drogodependientes (Camad). Se trata de una unidad móvil que presta servicios médicos, odontológicos, psicológicos y psiquiátricos a población de estratos bajos, habitantes de la calle y a personas con problemas de adicción. Está atendiendo en el sector de San Bernardo y en la lúgubre calle del Bronx.

En el Camad no se le dará droga ilícita a nadie y no sólo se atenderá a personas que tengan problemas con los psicoactivos, sino a todo tipo de población. Esta unidad móvil es el primer paso que da la administración de Gustavo Petro para ejecutar su propuesta de implementar centros de consumo regulado de drogas —que son ilícitas— a pacientes crónicos.

Guillermo Alfonso Jaramillo, como médico y secretario de Salud del Distrito, es la persona encargada de desarrollar los primeros pasos de este programa. En entrevista con El Espectador, explica en qué consistirá este primer paso.

Ahora, hay pacientes crónicos, que ya han pasado sin éxito por procesos de rehabilitación. El tercer paso es que el día de mañana, si la ley lo permite, podamos utilizar en ese tipo de pacientes drogas que son lícitas, que seguirían siéndolo, pero que nos den pasaporte para emplearlas.

Queremos que esto se aplique a los pacientes crónicos. Esa es nuestra meta: llegar a crear centros de consumo regulado. Necesitamos un mecanismo legal y no lo tenemos.

Hoy se inaugura el primer Centro de Atención Médica para Drogodependientes (Camad) en la calle del Bronx. ¿Qué tipo de servicios médicos prestará inicialmente?
La unidad ambulatoria prestará atención médica integral a la gente de esa zona, un lugar históricamente abandonado. Tendrá dos consultorios, un médico, una enfermera, un psicólogo, un psiquiatra y un odontólogo. La idea de la iniciativa es ir observando cuáles son las patologías y la epidemiología de las personas.

¿Este centro sólo atenderá a personas con problemas de drogas?
No. Se atenderá a todos, con o sin problemas de drogadicción. Lo que pasa es que el adicto necesita de una atención médica diferente. Se atenderá a niños, mujeres, adultos, ancianos y a habitantes de la calle.

¿Qué tipo de tratamiento se le brindará a quien tenga adicción a las drogas?
Primero, es importante descubrir qué enfermedad padece, pues uno puede consumir psicoactivos pero tener otras enfermedades. Por otra parte, habrá psicólogos y psiquiatras. Y si la persona presenta síndrome de abstinencia complejo, será tratada con una medicina que lo controle: por ejemplo, metadona para los heroinómanos.

¿Quién costea el tratamiento de la persona que sea remitida a un centro privado?
Si es un habitante de la calle y, como normalmente sucede, no está afiliado a ninguna EPS, lo costea el Fondo Financiero Distrital.

¿Cuánto tiempo permanecerá la unidad en el Bronx?
El primer Camad se rotará entre el Bronx y San Bernardo. El año entrante esperamos tener dos unidades más y contemplamos la posibilidad de gestionar una más, para un total de cinco. Las que iniciarán operación en 2013 estarán a cargo del Hospital del Sur. La que se inaugura hoy estará a cargo del Hospital Centro Oriente. El próximo año, cuando tengamos cuatro unidades, dos de ellas se quedarán fijas en la calle del Bronx y en San Bernardo.

En lo que queda de este año, ¿cuánto invertirá el Distrito en el Camad del Bronx y San Bernardo?
La primera inversión es de $2.400 millones, de los cuales $1.200 serán para este primer Camad.

Digamos que con el Camad, el primer paso, que es atender con drogas lícitas al adicto, se materializa hoy. ¿Cuál es el siguiente paso?
El segundo paso es ampliar y crear centros donde los habitantes de la calle puedan ducharse, vestirse con ropa limpia, alimentarse e inclusive tener posada por una noche; como unos hogares de paso. Y tener atención médica especializada.

¿Cree que Gina Parody, alta consejera presidencial para Bogotá y opositora, puede ser el palo en la rueda para esta propuesta?
La doctora Parody, y como sucede con la mayoría de los ricos, tienen los medios económicos para ir a un sitio a rehabilitarse o si no quieren pueden comprar droga. Lo que Gina dice confunde. Ella cree que vamos a crear una sala en donde todo muchachito que quiera experimentar va a recibir droga. No es así.

¿Qué puertas han tocado para que el tema esté en la agenda del Congreso y del gobierno nacional?
Hemos tenido contacto sobre todo con el Congreso, y en especial con el senador liberal Juan Manuel Galán, y pensamos que él es un buen interlocutor. Esta semana tendremos una reunión con el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, que es una persona muchos más abierta. No inventamos el agua tibia: ya hay 61 centros de consumo regulado en el mundo.

¿La Secretaría de Salud está regulando a los centros de rehabilitación privados?
Sería lo ideal. Pero no tenemos plata, no hay presupuesto, y en materia de salud en Bogotá hay serios problemas, no sólo económicos, necesitaríamos quintuplicar el número de empleados de inspección, vigilancia y control.

¿Ha tenido a alguna persona cercana con problemas de adicción a las drogas?
No creo que ninguna familia colombiana no haya sufrido por adicción a las drogas de un ser querido. En mi caso, no me ha tocado verlo en mi círculo familiar más cercano, pero sí me ha tocado verlo en otros familiares, que no son mis hermanos, primos o mis hijos. También es importante definir qué es un psicoactivo. Por ejemplo, el licor y el tabaco lo son y aún más comunes.

Aparte del licor o el cigarrillo, ¿ha probado algún tipo de droga?
Todos los días tomo droga de todo tipo: lansoprazol en la mañana y en la tarde; también aspirina y en algunas ocasiones me ha tocado consumir atorvastatina para disminuir el colesterol. Muy de vez en cuando tomo vino. Fumé cuando estaba joven, pero ahora no lo hago.

Pero hace un par de meses fui a un concierto de Manu Chao, porque me gusta muchísimo esa música. Creo que aspiré bastante marihuana, hice de fumador inactivo.