Universidad Distrital, un tesoro por descubrir

Carlos Ossa, rector de la universidad, dice que en septiembre podría estar resuelto el pasivo pensional.

Carlos Ossa Escobar llegó hace tres años a la rectoría de la Universidad Distrital, en momentos en que se hablaba sobre la inviabilidad de la institución y los escándalos por desgreño administrativo estaban en auge. El centro educativo había tenido 10 rectores en una década y pocos le auguraban éxito en su labor, pese a obtener la segunda votación más alta entre los estudiantes. Hoy busca ser reelegido llevando como banderas la reforma administrativa, anunciando una nueva sede en Bosa y la implantación de la carrera administrativa.

¿Cuál ha sido su mayor logro al frente de la Universidad Distrital?

Lo más importante fue recuperar la legitimidad, la imagen de la universidad hacia fuera. La universidad ha tratado de renovarse desde finales de los noventa. Tiene una estructura académica y administrativa que no corresponde con la complejidad que hoy tiene. La reforma del estatuto orgánico, que venía adelantándose desde hace 10 años, fue presentada al consejo superior en marzo de 2009. Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que se hicieron para pasar la reforma con una amplia participación de todos los estamentos, a la fecha de hoy el consejo no la ha aprobado.

¿Por qué no lo ha hecho?

Me he hecho esa pregunta y creo que hay cierta resistencia al cambio en algunos sectores de la universidad y el consejo no ha querido sintonizarse con ese proceso de cambio. No descarto que en noviembre o diciembre de este año se haya aprobado la totalidad de la reforma, que para mí es fundamental. Actualmente, sólo ha pasado el 40% del estatuto.

¿En qué consiste la reforma?

En cómo elaborar un estatuto que sea consistente con la complejidad que hoy tiene la universidad. Hay cambios de fondo en la parte académica y administrativa, así como en la planta de personal de la institución. Por otro lado, la reforma implica una actualización de todos los estatutos particulares que rigen la universidad y que hoy son obsoletos, tienen normas dispersas y a veces contradictorias. Los estudiantes sienten que las reglas en la universidad no se respetan y, en algunos casos, se utilizan para perseguir a alguien o para beneficio propio.

¿Cuáles son los cambios en la parte administrativa?

Un aumento de la planta de personal de la universidad. Hoy ésta suma 350 cargos, que es la misma que tenía la universidad a mediados de los años noventa, en donde no opera a carrera administrativa, hecho que me parece preocupante para una entidad que tiene que ser moderna e incorporar a todos sus funcionarios a través del mérito. La universidad ha suplido esa falta de funcionarios a través de órdenes de prestación de servicios (OPS); hay alrededor de 800 de éstas. La nueva planta ascenderá a 650 funcionarios (que deben vincularse por concurso público), de tal forma que se supriman, en una gran proporción, las OPS. La reforma también implica la creación, por ejemplo, de una nueva vicerrectoría de investigación y proyección social, así como de una oficina de admisiones y registro.

¿Y cuáles serán los cambios en lo académico?

Hoy en la universidad uno encuentra las facultades y de éstas dependen los proyectos académicos, las carreras. La universidad está ofreciendo un poco más de 60 programas. Con el correr del tiempo, lo que se ha percibido es que esas carreras se han venido convirtiendo en estancos, en feudos que no se interrelacionan transversalmente con otras áreas, son como islas. Lo que se busca crear es algo que se ha llamado escuelas, que reunirán a los profesores afines a un campo específico del conocimiento; de éstas dependerían los proyectos curriculares. Eso garantizará que los maestros de una escuela puedan dictar clases en distintas carreras, de acuerdo con su formación profesional. También permitirá reestructurar las facultades.

Entonces, ¿cómo quedará la estructura académica?

Facultad, escuela y proyecto curricular. De la segunda dependen los terceros. Estos aspectos académicos y administrativos deben apuntar hacia la acreditación institucional. De los 60 proyectos de la universidad, cerca de 17 tienen acreditación de alta calidad. Le falta dar el paso para la acreditación institucional y así ubicarse en el top de las universidades públicas; hoy está en el sexto lugar de las instituciones de educación pública en el país y para esto es muy importante las mejoras en planta física, tema en el cual hay un déficit de 50%.

¿Qué se está haciendo para mejorar la infraestructura de la universidad?

El consejo superior ya aprobó un plan de desarrollo físico a 10 años, que puede tener un costo de entre $250 y $300 mil millones. En su primera fase llega, más o menos, a $80 mil millones, dinero que ya tiene la universidad.

¿De dónde provienen estos recursos?

De la estampilla que fue aprobada en 1998 y que estableció que el 1% de los contratos del Distrito iba para la universidad. La estampilla, a precios de 1998, debería corresponder a un recaudo de $200 mil millones. Hoy esa cifra debe llegar, aproximadamente, a $450 mil millones. La situación de la universidad era tan crítica que el Concejo congeló los recursos hasta que se cumplieran unas condiciones de mejoramiento. Incluso, para que esos recursos fueran desembolsados, tenía que haber una aprobación de la Contraloría Distrital.

¿Ese dinero ya fue liberado?

Sí, en 2008. Además, se eliminó la restricción del visto bueno de la Contraloría.

¿Qué incluye esa primera fase de mejoramiento de la planta física?

El reforzamiento estructural y la remodelación de la sede de La Macarena. Allí también se construirá un edificio administrativo y dos torres, de tres pisos cada una, para ampliar laboratorios de física y química. Ya se tiene la licencia de construcción. Por otro lado, está la edificación de la biblioteca central de la universidad, un tema del que ya habló El Espectador, en el antiguo Matadero Distrital.

Otro proyecto importante es el de El Porvenir, en Bosa, en donde se planea construir una sede que comenzaría con 10 mil metros cuadrados; ésta se realizará en un lote de tres hectáreas cedido por el Distrito. En esa sede se establecerá la facultad de ciencias de la salud, que comenzará con carreras tecnológicas, como enfermería y prevención en salud.

¿Cuándo estará este último proyecto?

Ya está listo el estudio de prefactibilidad, que se le presentará al consejo superior y que fue avalado por el secretario de Salud. Ese programa es de gran importancia e incluso puede ser autofinanciable con los servicios que se le pueden prestar a la ciudad. El cronograma establece dedicar 2011 al estudio de factibilidad, el registro calificado del Ministerio de Educación y terminar la construcción. En 2012 debería estar operando esta nueva facultad.

¿Cómo está el pasivo pensional de la universidad?

Esa es la historia más negra de la universidad. Buena parte de las rivalidades y las peleas que hoy existen surgieron alrededor del tema pensional. Hoy, las pensiones valen, anualmente, $45 mil millones, que son pagadas religiosamente por el Distrito. Un avance muy importante en ese tema tiene que ver con el pacto de concurrencia entre el Gobierno Nacional, el Distrito y la universidad para solventar el fondo de pensiones. Desde hace 10 años veníamos tratando de conseguir con el Ministerio de Hacienda la aprobación del cálculo actuarial por muchos problemas; la universidad tiene hoy 600 pensiones demandadas. El pasivo pensional asciende a $1 billón, entre lo legal y extralegal; el Ministerio reconoce lo legal. El punto de fondo es que, como todas las pensiones están demandadas, si el contencioso falla a favor del pensionado la Nación reconoce, si no, se paga sólo lo legal. Espero que en septiembre se haya podido firmar el pacto. Eso despeja totalmente el futuro financiero de la universidad.


“Petro debe irse del Polo”

¿Piensa volver a la política?

No, ya estoy cansado. Además, soy pésimo político.

¿Cómo ve al Polo?

Absolutamente decepcionado con la división interna y las posiciones sectarias que hay allí. Creo que el Polo perdió la gran oportunidad de convertirse en la alternativa de oposición.

Entonces, ¿qué debe hacer Gustavo Petro?

Como dicen los muchachos, abrirse y crear otro movimiento. Ya él tiene suficiente experiencia para saber que en el Polo no se puede, es imposible.

¿En qué paró el tema de los encapuchados en la Distrital?

A mí me contaron que el cuento de los videos en donde aparezco recibiendo a los encapuchados lo organizó el general Palomino con Gina Parody. Montaron un show mediático y agarraron a la Distrital como chivo expiatorio para decir que eso pasa en todas las universidades públicas. Me pareció una jugada sucia de Palomino. Los encapuchados no son más de 40 o 50 y todo el mundo sabe quiénes son. Nadie dijo que eso sea bueno, pero en lo que insistía era en darles un tratamiento que no fuera exclusivamente represivo ni decir que quien portaba una capucha era un terrorista.