Así funciona el primer centro de atención a jóvenes infractores

Buscan en el arte y la lúdica un escape al hurto y las tentaciones de la delincuencia.

Los jóvenes suben y bajan por unas escaleras empinadas para tomar sus talleres de capacitación de clown y artesanías. Ya no son los niños que, por falta de recursos o por hobby, se paseaban por las calles atracando a cuanto transeúnte se les asomaba. Ahora, en medio de esta casa de paredes azules, de salones de clases y cabinas psicológicas, tratan de cumplir su compromiso de asistir a talleres cuatro horas al día. No es una casa muy grande, pero tiene capacidad para trabajar con 300 personas.

Se trata del Centro de Atención y Educación Forjar, que recibe adolescentes entre 14 y 17 años vinculados al sistema de responsabilidad penal y remitidos allí por el Centro de Servicios Jurídicos Especiales para Adolescentes. Llegan hasta allí para buscar una alternativa a las tentaciones de la delincuencia.

La mayoría está allí por haber incurrido en hurto (uno de los delitos que más afecta a la capital), pero también hay casos de remitidos por porte de armas y de estupefacientes. Sus casos pueden estar en investigación o incluso ya pueden estar en proceso de sanción, pero en todo caso ésta no puede ser privativa de al libertad, pues no podrían asistir a sus talleres. Dicho de otra forma, cometieron infracciones menores y no delitos graves como el homicidio.

El centro fue inaugurado en abril y funciona gracias a un convenio entre la Organización Internacional para las Migraciones  (OIM), las secretarías de Gobierno e Integración, Artesanías de Colombia y la Corporación Circo Ciudad.

La idea es que los talleres de artesanías les ayuden a encontrar una forma de sustento económico, mientras que con el clown o circo lo que se quiere es recrear y distraer, más no que el joven use sus aprendizajes para trabajar en las calles. También hay cursos de peluquería y mecánica. Ocho adolescentes se encuentran en el ciclo social (en asocio con la Fundación Juan Bosco Obrero) y otros estudian violín.

Forjar también cuenta con atención psicológica, psiquiátrica y de acompañamiento familiar para los jóvenes, la mayoría de los cuales no están estudiando ni tiene seguridad social.

Los jóvenes son rotados en tiempos de seis a ocho meses, dependiendo de su caso personal. Hay 100 adolescentes activos y 32 no permanentes, que asisten muy de vez en cuando. Este último caso de inasistencia es muy frecuente. Por eso, cuando los menores no tienen para pagar el transporte, miembros del instituto se desplazan hacia sus casas y realizan el proceso de formación desde allí.