La ciudad desarmonizada

La no aprobación de la armonización presupuestal deja paralizados diferentes proyectos del Distrito.

Después del 24 de julio, cuando los concejales hundieron el proyecto de armonización presupuestal, que es la herramienta para ejecutar el Plan de Desarrollo del alcalde Samuel Moreno, tanto los funcionarios del Distrito como algunos analistas llegaron a la conclusión de que una de las consecuencias de esta decisión es el alza en los costos de la ejecución de la tercera fase de Transmilenio, la cual ya se encuentra contratada y de cualquier forma, debe pagarse.

Como explicó el secretario de Movilidad, Luis Bernardo Villegas, al no haber sido aprobada la armonización presupuestal, uno de sus acuerdos, que consistía en realizar un crédito puente entre la Secretaría de Movilidad y la de Hacienda para garantizar el pago de los anticipos para el contrato de la fase tres de Transmilenio, no se podrá efectuar. “Dicho crédito estaba estipulado en $150 mil millones, dinero que en este momento la Secretaría dejó de recibir”.

 Por su parte, el secretario de Hacienda, Juan Ricardo Ortega, afirmó que no se parará la fase tres de Transmilenio, sino que el tema se centrará en cuánto le va a costar ese contrato al Distrito. “No se limita para nada, eso está contratado. El tema es ahora cuánto nos va a costar. Si nos toca girar para pagar a lo que ya está obligado el Distrito y no tenemos cómo hacerlo, se nos impondrían una cantidad de sanciones jurídicas”, señaló.

Según Ortega, una de las soluciones sería utilizar los dineros de la Nación de los años futuros (2014-2015- 2016), traerlos al valor presente y realizar los pagos correspondientes. “Esta medida, debido a las turbulencias de la economía y las altas tasas de interés, no sería muy rentable”.

El alcalde Samuel Moreno manifestó que el tema de la tercera fase de Transmilenio se presentará en agosto como un proyecto de acuerdo aparte, con el fin de que no le cueste al Distrito más de lo que tenía presupuestado.

Proyectos sin financiación

Además del caso de Transmilenio, la no aprobación de la armonización presupuestal frenó algunos de los proyectos de las diferentes secretarías distritales. En el caso del sector de la educación. los traslados presupuestales por cerca de $13 mil millones  que iban a ser destinados a la reestructuración de las infraestructuras de algunos colegios distritales, así como a la formación de docentes, quedaron en veremos.

En cuanto al tema de la salud, según explicó el secretario Héctor Zambrano, “con la decisión del Concejo tendríamos dificultades para el pago del recurso humano que trabaja en hospitales”. En total, se trata de $12 mil millones que no podrán ser destinados para la población vinculada no asegurada y de otros $20 mil millones que a modo de previsión había solicitado la Secretaría para garantizar la liquidación del Hospital San Juan de Dios.

Samuel Moreno aseguró que las obras y los proyectos que quedaron suspendidos serán presentados como adiciones presupuestales. El mandatario negó que el Distrito haya quedado congelado, aunque admitió que el efecto más directo del hundimiento de la armonización será la demora en la ejecución de las obras.


Los concejales se encuentran divididos alrededor del tema. Unos, como Fernando López, aseguran que a la administración le faltó mayor claridad en la forma en la que iba a ser dividido el presupuesto y que hubo incumplimiento de la ley. “La administración  hizo  la armonización interna de cada una de las secretarias mediante la circular 020 del 20 de mayo”.

Por otra parte, concejales como Carlos Fernando Galán argumentan que las armonizaciones internas eran una de las etapas del proceso y por lo tanto no existen tales irregularidades. “El efecto más visible de la negativa de algunos concejales a aprobar la armonización es que las contrataciones se van a demorar más tiempo, lo que a su vez atrasa la ejecución de las obras”.

Esta enredada madeja comenzará a solucionarse a finales de agosto, cuando los concejales de Bogotá tomen las determinaciones sobre los proyectos de acuerdo que presentará el Distrito para la financiación de la tercera fase de Transmilenio y las adiciones presupuestales de cada una de las secretarías. De no ser aprobados los proyectos, la administración tendrá que buscar otras alternativas para financiarse. En el caso de Transmilenio, una de las soluciones planteadas  es la utilización de vigencias futuras, que son los dineros que  la Nación tiene asignados para el Distrito en los años 2014,2015 y 2016. 

Armonización presupuestal

La armonización presupuestal es una figura legal que existe para garantizar que la administración distrital entrante continúe con la ejecución de las obras que le fueron aprobadas al gobierno anterior y, asimismo, logre ejecutar los nuevos proyectos presentados en el Plan de Desarrollo; en últimas, ésta asegura que el dinero del Distrito se distribuya correctamente entre lo que está pendiente y aprobado, y lo que se propone como nuevo.


Proyectos paralizados

Fase III de Transmilenio.

Reestructuración de colegios distritales.

Capacitación de docentes.

Recursos para el Jardín Botánico.

Liquidación del Hospital San Juan de Dios.

Pagos de funcionarios de la red pública hospitalaria.

Mayor atención a población vinculada no asegurada.