Despedida a un líder sindical

Guillermo Rivera Fúquene, presidente del Sindicato de Servicios Públicos de la capital del país, apareció muerto en Ibagué. El Concejo de Bogotá y la Contraloría le rindieron un homenaje.

El jueves, desde las 8:00 a.m. el recinto del Concejo de Bogotá empezó a colmarse  de ofrendas florales. Todas llevaban el nombre de Guillermo Rivera Fúquene —el líder sindical desaparecido el pasado 22 de abril— y las cruzaba un lazo blanco con la palabra “asesinado”.

La noticia de la muerte de Rivera apenas se supo el pasado martes. Su esposa, Sonia Betancour  Rojas, recibió varias llamadas de sus amigos, quienes le informaban que el cuerpo del sindicalista había aparecido en Ibagué. “La noticia salió primero por la W. ¿Por qué se enteraron ellos primero que nosotros, su familia?”, se pregunta Betancour, a la salida del salón donde reposa el ataúd con el cuerpo de su esposo.

Entonces ella viajó a Ibagué y allí el CTI de la Fiscalía le informó que dos días después de la desaparición, habían encontrado a Rivera y lo reportaron como NN. “¿Por qué hasta ahora identifican a Guillermo? ¿Por qué lo reportaron como NN si cuando lo encontraron su cuerpo estaba intacto y tenía las huellas dactilares? Desde el mismo día en el que desapareció, todo el país sabía la noticia”, dice Betancour.

El resumen de Medicina Legal, al que pudo acceder Sonia, explicaba que Rivera había muerto por estrangulamiento. “Me mostraron las fotos del levantamiento del cadáver y yo lo reconocí. Estaba sólo en ropa interior. Tenía moretones en la cara, en la espalda, en los hombros y en el pecho, como si lo hubieran arrastrado. Y una marca en el cuello”. Lo encontraron por la vía al Totumo, en Ibagué, cerca a una hacienda llamada El Rodeo. Estaba en un basurero donde los constructores suelen arrojar los escombros.  Según la versión del CTI, fue un habitante de la calle quien encontró el cuerpo y le dio aviso a la Policía.

Con la noticia de la muerte de Rivera, no termina el calvario de Sonia Betancour. Ahora ella espera las respuestas a los cientos de interrogantes que le dejó la desaparición de su esposo. Asimismo, el concejal del Polo Democrático Jaime Caycedo Turriago, cercano a la familia, reclama que este caso no quede en la impunidad.

“Queremos que esto se aclare. Hay un señalamiento de que Guillermo Rivera fue forzado a subir a una patrulla, esposado. No es una imputación a la Policía, pero sabemos que este tipo de actos  no son nuevos. Hace un mes y medio toda una estructura de la Policía estuvo involucrada en delitos de paseos millonarios”.

Además, Caycedo agregó que si esta versión no es real, “entonces se debe investigar si hay aparatos clandestinos que están suplantando a las autoridades para ejecutar crímenes de lesa humanidad, como son la desaparición forzada, las ejecuciones extrajudiciales y las retenciones arbitrarias”.

Cientos de personas que acompañaron durante el velorio a Sonia Betancour y a las hijas de Rivera — Gabriela y Chaira—  reclamaban la verdad. “Por nuestros muertos ni un minuto de silencio”, proclamaban, con banderas blancas en las manos que tenían la inscripción: asesinado.

Temas relacionados
últimas noticias