El vuelo de la tragedia

El siniestro se produjo en el kilómetro 17 de la vía a Mosquera y dejó tres víctimas fatales: un niño de 14 años; su padre, de 53, y su primo, de 16.

Poco antes de que el avión Boeing 747-200 de matrícula N-714CK se precipitara a tierra en inmediaciones de Madrid, Cundinamarca, el lunes en horas de la madrugada, el piloto, Brian Beebe, había reportado a la central de la torre de control del Aeropuerto el Dorado un incendio en una de las turbinas y que intentaría regresar. Sin embargo, según los portavoces de la Aeronáutica Civil, el rastro se perdió. No hubo más señales de la aeronave en el radar. Los operarios de la torre de control volvieron a saber sobre la nave a las 3:57 a.m. cuando el avión chocó contra una vivienda y ya se había producido la tragedia.

En el momento de la colisión, habitantes del sector se percataron de las llamas y prestaron ayuda inmediata a los pasajeros para  sacarlos del avión. Fue entonces cuando al lugar llegó Laura María Linares, enfermera subcomandante de la Fuerza Aérea Colombiana, quien coordinó el traslado de los heridos a la Clínica de la Policía. En la casa afectada vivía una familia de cuatro personas. Tres de ellas perdieron la vida: Pedro Nel Suárez, de 53 años, su hijo Edwin, de 14, y su sobrino, de 16. La esposa de Suárez y madre del menor, Ana Josefa Pardo, también resultó herida y fue trasladada al Hospital de La Samaritana en estado crítico. “La señora presenta una fractura en el cráneo sin hematomas, dos fracturas en el rostro y líquido dentro de un pulmón”, aseguró Martha Cufiño, urgencióloga del Hospital de la Samaritana.

La aeronave pertenecía a la empresa Calitas Air, contratada en Colombia por la compañía Centurión. Según datos de la Aeronáutica, había despegado a las 3:55 del aeropuerto El Dorado con destino a Miami y llevaba un cargamento de flores. Dos minutos más tarde el capitán reportó la avería. La nave iba con  ocho pasajeros extranjeros, siete de ellos estadounidenses y un nicaragüense. Los restos  del aparato quedaron esparcidos 400 metros a la redonda. El avión se partió en cuatro pedazos y la cabina quedó a unos 50 metros del resto del fuselaje.

 Inmediatamente ocurrido el accidente, hicieron presencia representantes de Atención y Prevención de Desastres de Cundinamarca, la Policía de Cundinamarca, la Defensa Civil y la Cruz Roja. Para atender la emergencia a las 5 a.m., despegó de la pista de CATAM un helicóptero con un grupo de médicos bajo la dirección de Pablo Pabón,  de las Fuerzas Armadas. El incendio que se presentó en la parte frontal del avión fue controlado por Bomberos de Bogotá, Mosquera, Fontibón y Madrid minutos más tarde. El informe completo de lo ocurrido se presentará dentro de 18 meses aproximadamente, después de que autoridades de control aéreo  de la SAA en Estados Unidos terminen la investigación de las dos cajas negras. Según trascendió, y de acuerdo con los protocolos internacionales de aviación, la aerolínea tendrá que indemnizar a la familia afectada, que no ha dado declaraciones ante los medios.

La compañía, Calitas Air, con sede en Michigan, E.U., ha reportado en los últimos años que 24 de los 1.381 Boeing 747-200 de su firma  han sufrido accidentes, 14 con víctimas fatales. El último sucedió el 26 de mayo pasado en el aeropuerto de Bruselas. El Boeing que se despedazó ayer era modelo 86, informó la Aeronáutica.

Los tripulantes

Beebe Bryant (capitán) ,de 51 años: politraumas en la espalda y cadera. Frank Holley (copiloto):  traumas leves. Joseph A. Kendall (primer ingeniero) de 59 años: trauma cráneo encefálico y lesiones internas.  Ivan Oankha (capitán), Richard Dunlap (Primer Oficial): de 65 años, con múltiples hematomas,  Mohamed Shah (Primer Ingeniero): de 30 años con múltiples hematomas y lesiones menores,  Jimmy Herrera (Maestro de carga): de 45 años, con lesiones menores en la columna.  Stephen Szynkowski, de 28 años: presenta un trauma que compromete la médula espinal y posiblemente le impedida caminar.